15, abr 2014

Javier Marías sobre Shakespeare

Frecuento a Shakespeare porque para mí es una fuente de fertilidad, un autor estimulante. Lejos de desanimarme, su grandeza y su misterio me invitan a escribir, me espolean, incluso me dan ideas: las que él sólo esbozó y dejó de lado, las que se limitó a sugerir o a enunciar de pasada y decidió no desarrollar ni adentrarse en ellas. Las que no están expresas y uno debe “adivinar”. Por eso he hablado de misterio: Shakespeare, entre tantísimas otras, posee una característica extraña; al leérselo o escuchárselo, se lo comprende sin demasiadas dificultades, o el encantamiento en que nos envuelve nos obliga a seguir adelante. Pero si uno se detiene a mirar mejor, o a analizar frases que ha comprendido en primera instancia, se percata a menudo de que no siempre las entiende, de que resultan enigmáticas, de que contienen más de lo que dicen, o de que, además de decir lo que dicen, dejan flotando en el aire una niebla de sentidos y posibilidades, de resonancias y ecos, de ambigüedades y contradicciones; de que no se agotan ni se acaban en su propia formulación, ni por lo tanto en lo escrito.

El artículo completo, aquí.

 

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15, abr 2014

Planetas

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14, abr 2014

De escuelas y dignidad

Finalmente tenemos la radiografía. El censo educativo ha entregado las placas que dan sentido de magnitud al desastre educativo. Puede entenderse por qué se ocultó durante tanto tiempo esta información. La educación es el mayor fraude de nuestra historia; el fraude cotidiano que se esparce por todo el territorio de México, el fraude más dañino de todos. Oculto durante décadas por la presunción de una cobertura en ascenso y la retórica de un vanidoso Estado cultural, la catástrofe educativa se ha vuelto inocultable.

Casi el 10% de los planteles escolares se resistió al censo. Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero (las entidades que sistemáticamente aparecen en el fondo de las mediciones de rendimiento escolar) cerraron las puertas al estudio solicitada por la SEP. A pesar de ese revelador agujero, el estudio que nos ha entregado el INEGI es valiosísimo. Desde hace años pedíamos esta fotografía. Ahora que la tenemos, debe servirnos para reformar en verdad el sistema educativo. Los datos son escandalosos. En el 14% de las escuelas chiapanecas los niños estudian en pisos de tierra. El 60% de las escuelas de Guerrero carece de baños y de agua potable. Solamente el 6% de las escuelas de Oaxaca tiene una conexión a internet. Hay casi 40,000 personas que cobran como maestros sin dar una sola clase. A más de 30,000 profesores se les permite faltar a la escuela para dedicarse a la vida sindical. El universo de la irregularidad es inmenso. El sistema educativo carga con el peso de casi 300,000 asalariados que no se dedican a actividades docentes. (más…)

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13, abr 2014

Serra en el desierto

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Visto aquí.

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10, abr 2014

Retiran reconocimiento a Ayaan Hirsi Ali

La Universidad Brandeis retiró el título honorífico que iba a otorgarle a la polémica crítica del Islam, Ayaan Hirsi Ali. El reconocimiento desató (previsiblemente) una crítica intensa en el campus, a la que finalmente se sometió la universidad. Se le ofreció un doctorado honoris causa y, un mes antes de entregárselo, el rector de la universidad decidió retirárselo. Aquí puede leerse su respuesta: lo que se me ofreció como un reconocimiento se convirtió en una humillación pública. La universidad se sometió a la extorsión y decidió silenciarme.

Más de Ayaan Hirsi Ali en el blog…

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09, abr 2014

Buruma: Certezas de la guerra fría

Ian Buruma escribe sobre la nueva incertidumbre internacional. En un artículo reciente comenta el deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente y las tribulaciones de Obama. En algún sentido, sugiere el ensayista holandés, la Guerra Fría ofrecía certezas que se han evaporado. Había solamente dos potencias con un área de influencia relativamente precisa. La disyuntiva ideológica del momento también era muy clara. Hoy las cosas son más complejas: La ideología marxista ha sido sustituida en Rusia por una retórica de nacionalismo resentido que hace imposible la negociación diplomática.

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09, abr 2014

El corazón comido

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Libro encontrado, de Carolyn Thompson.

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09, abr 2014

Carlos Fuentes firma un poema como “Octavio Paz”

Cuenta Gonzalo Celorio:

En el año de 1955 Carlos Fuentes solía asistir a una tertulia que se celebraba domingo a domingo en casa de María Luisa Elío y Jomi García Ascot, republicanos españoles exiliados en México, a quienes 12 años después Gabriel García Márquez dedicaría Cien años de soledad. Entre los tertulianos figuraban Jorge Portilla, Ramón Xirau y el escritor y diplomático panameño Roque Javier Laurenza. Para celebrar el cumpleaños 66 de Alfonso Reyes, en cuyas rodillas Carlos se sentó de niño, seguramente sin imaginar entonces la tutela que el maestro ejercería en su formación y en su disciplina a lo largo de toda su vida, Laurenza y Fuentes se dedicaron a escribir, en el estilo de poetas de varias épocas y de distintas lenguas —Chaucer, Villon, Camoes, Góngora, Lord Byron, Mallarmé— poemas de homenaje al ilustre escritor regiomontano. El resultado fue un pequeño libro de 16 páginas y tantos ejemplares como letras tiene el nombre de Alfonso Reyes, que publicó Juan José Arreola con el título, también paródico, de Nueva junta de sombras, en tributación al libro de Reyes que bajo ese nombre reúne varios de sus estudios helénicos.

Este es el poema que escribió Fuentes al estilo de Paz, en homenaje a Reyes:

Palabra que sí

Las sombras de la junta se hacen resplandecientes
En los ancorajes los peces se vuelven rojos
Las vísperas de España son vísperas de sangre
¿Clamará Otra Voz sus ecos de rumores?
Calendarios que son días que son lunas que son llanto
Un tren de ondas vaga sobre el rocío
La navaja del día recorta el plano oblicuo
Saben las yerbas del Tarahumara a soles calcinados
La asamblea de animales reza un padrenuestro
En el golfo de México dos gaviotas se incendian

“Octavio Paz”

 

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09, abr 2014

Teoría del Gran año

Los victorianos construyeron la teoría del Gran hombre para explicar la historia humana Ahora, al parecer, caminamos hacia la teoría del Gran año. Hemos remplazado el culto al héroe por un culto a una fecha que, en principio, dobla la historia en dos y separa con nitidez el pasado del futuro. Tal vez necesitamos más Braudel para compensar esta simplificación, sugiere Simon Reid-Henry: la historia vista en su terquedad.

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09, abr 2014

Reyes y Fuentes

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Para celebrar los primeros quince años de la Cátedra Alfonso Reyes se ha publicado un librito encantador que cae como vela al pastel del cumpleaños. Es una investigación meticulosa que es, a la vez, un relato fresco del complejo vínculo entre Reyes y Carlos Fuentes, promotor de la Cátedra que aloja el Tecnológico de Monterrey. Javier Graciadiego hila la historia de esta “amistad literaria” que fue de la tutoría a la polémica y del desinterés al homenaje.

Recibí mi primera lección de literatura sentado en las piernas de don Alfonso, dijo varias veces Carlos Fuentes. El libro de Garciadiego abre con la estampa que imprime verosimilitud a la leyenda. Un niño vestido de pantalón corto retratatado con sus padres y el matrimonio Reyes en Río de Janeiro. El diplomático Rafael Fuentes trabajaba en la Embajada de México en Brasil. Su jefe: Alfonso Reyes. Por eso en los diarios del regiomontano Fuentes aparece, hasta muy tarde como “Carlitos”, el hijo de Rafael. La lección literaria de Reyes no fue estilística. Fue iniciación en un oficio bendito. Reyes le habrá comunicado a Fuentes esa lealtad a la literatura como amor, empeño y disciplina. Le habrá dado también armas para defender su apertura al mundo—apertura que no es olvido de lo inmediato sino servicio auténtico a lo nuestro. Le habrá trasmitido también, como sugiere Garciadiego, que en la literatura puede encontrarse consuelo ante los dolores más profundos.

La publicación de La región mas transparente en 1958 habría de distanciarlos. En su Diario, Reyes dejó constancia de haber recibido el libro. Nada más. El 29 de marzo de ese año anotó: “Carlitos Fuentes me trae su libro La región más transparente.” Ni siquiera un comentario sobre la portada o la dedicatoria. Fue en una carta al autor donde Reyes expresó su opinión sobre la novela. No fue buena. Según reveló el propio Fuentes, la carta sostenía que La región era una “porquería” espantosamente vulgar. Ni más ni menos que un “insulto a la literatura.” Se enfrentaban en esa desavenencia dos tonos literarios y, quizás, dos tiempos. El tono desafiante del novelista era también anzuelo para pescar el repudio de los tradicionalistas. El experimento de palabras para describir el caos de la ciudad de  México encontraba curiososamente recompensa en el reparo conservador de su maestro.

La diferencia no impediría el reencuentro. Al publicar Las buenas conciencias, Fuentes reincidió en el envío. A vuelta de correo llegó el elogio de su admirado crítico: has encontrado el camino para escribir novelas, le dijo.

No es fácil ubicar personalidades literarias tan opuestas en nuestra tradición y, al mismo tiempo, empeños tan afines. A Reyes y a Fuentes no sólo los separa el género natural de su expresión. Exploradores ambos, Reyes fue, ante todo, un ensayista de prosa amable; Fuentes, un narrador tempestuoso. Uno siempre diplomático y dubitativo; el otro beligerante y expansivo. El conversador y el combatiente; el tímido y el intrépido. Documentar los vaivenes de esta amistad es explorar dos posibilidades de la tinta: la lluvia y la tormenta.

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07, abr 2014

Vida lenta

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07, abr 2014

Canto al petróleo mexicano

Efraín Huerta

En un crisol de muerte, sepultada,
prisionera marea,
insomnio de la tierra, acumulada,
gigantesca tarea
de los siglos sin fin.
La desgarrada,
la dulce tierra nuestra
siente cómo gotea
la magistral palpitación siniestra,
la venenosa llama azul,
el poder y la sangre,
la ígnea sangre doliente
de la guerra y el crimen.

No es la plata ni el oro detonante,
sencillos minerales,
no es la leche llameante
de las robustas plantas tropicales,
ni el río poderoso
ni la esbelta cascada
productora de fluido misterioso.

Ni tuvo calidades de moneda
como el cobrizo grano de cacao
en manos de las tribus primitivas.
Es algo más que eso:
es mucho más que todo.

Son extendidas venas abismales,
redes de piedra ardida,
suave manto geológico
cuyas maduras llamas colosales
se alzan en encendida
figuración de monstruo mitológico,
inmensa bestia herida
por finos instrumentos espectrales.

Nunca el hombre lo viera,
jamás la llama azul nos alumbrara.
Más al indio valiera
quemada sementera
que la ruin ambición; no se compara
el noble campo abierto
con la entraña brutal
por donde bulle incierto
el negro y codiciado mineral.

Y aquella maldición vista en el mundo:
trigales devastados
y hombres asesinados,
es tan sólo un destello del profundo,
del espantoso crimen cometido.
Los antiguos imperios habían sido
un sueño doloroso,
pero sueño,
cuando llegó el petróleo, el escondido
mineral prodigioso,
volvió a nacer el llanto:
y sobre nuestra tierra, en los playones
del viejo Golfo, un canto
de esclavitud se alzó.

Aves de presa con el pico ardiendo
cayeron sobre el suelo
de un México humillado
por la Guerra Civil, y en ese vuelo
venía todo rumor de un desgarrado
sollozar de tragedia.
Largos años de lenta pesadumbre
siguieron al asalto:
el petróleo corría, la gran riqueza
fabricábase en vano, pues el indio,
de libertades falto,
sólo tenía su pan:
escaso pan de odio y de tristeza.

Años y años pasaron,
el petróleo corría… Sus viejas venas
estallaban en fuego,
el gas iluminaba las serenas
e inquietas selvas.
Años y años pasaron…
Bajo un lóbrego cielo
se efectuaba el pillaje:
cualquiera podía ver cómo crecía
una mancha de sangre en el paisaje.

Pero un buen día, un gran día,
un día que es la bondad del patriotismo,
un día joven como éste, luminoso,
un día genial de gloria,
se oyó un sordo rumor de cataclismo,
de inminente victoria
y jubiloso
resurgir del abismo.
Un alto día como éste
una mano certera señaló
la verdadera ruta de la Patria:
con orgullo que dio
una impresión de fuego sobrehumano,
el michoacano ilustre incorporó
el oro negro al seno mexicano.

En su crisol de muerte, sepultada,
prisionera marea,
la mineral riqueza recobrada
se enciende como tea
iluminando el colosal paisaje.

México es como un árbol
de angustioso follaje:
pero es un árbol libre,
dueño de su destino.

Por eso cuando clama,
cuando la Patria grita toda entera:
“Este es nuestro petróleo”,
la venenosa llama
se funde como cera.
Porque ha llegado el día
y ha llegado la hora
de la grave oración:
el 18 de marzo es como una
campana de sonora
y vibrante llamada al corazón.

Marzo de 1942
Publicado en La jornada semanal.

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07, abr 2014

Matisse: la seriedad de lo decorativo

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Simon Schama publica un artículo en el Financial Times sobre Matisse que alude a su compleja relación con Picasso, en particular a las maneras en que cada uno encaró la enfermedad y la vejez. Mientras Picasso habló siempre despectivamente de lo ornamental, Matisse abrazó, según Schama, la “seriedad de lo decorativo”. Cuando empezó a pintar con tijeras encontró un vocabulario emblemático: la esencia de la sensación vivida.  

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07, abr 2014

Dos lógicas

El gobierno federal presentó con tardanza su iniciativa de ley secundaria en materia de telecomunicaciones. Lo grave no es el incumplimiento del plazo constitucional sino el contenido de la iniciativa. El Presidente propone que la ley camine en sentido contrario a la Constitución. Como lo han descrito distintos especialistas que conocen del tema, las iniciativas de ley no sólo vulneran el sentido de la reforma constitucional, sino que contradicen expresamente su texto. El cambio constitucional, producto de un amplísimo consenso político, significó una transformación de fondo en la materia. Puso las bases de la competencia para estimular la diversidad y terminar con el poder excesivo de las grandes corporaciones; trazó una ruta para el acceso universal a las tecnologías de comunicación y fundó un órgano autónomo dotado de amplias facultades. La ley no desarrolla las disposiciones de la norma constitucional; las contraviene. Si se quiere prueba de la voluntaria trasgresión, valdría registrar el argumento de un senador que defiende la iniciativa: se nos pasó la mano con la autonomía, confesó recientemente. No debimos haberle otorgado tantas facultades en la Constitución al Instituto Federal de Telecomunicaciones, dijo el senador Javier Lozano en un acto público. Curiosa filosofía jurídica la que expone el legislador panista: la ley secundaria pensada como enmienda de los errores constitucionales. Si se nos pasa la mano en la Constitución, siempre tendremos la ley para reparar el exceso. (más…)

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07, abr 2014

Elias Canetti sobre la inflación

“Ahora bien, ¿qué sucede en caso de inflación? La unidad monetaria pierde repentinamente su personalidad. Se transforma en una masa creciente de unidades; estas valdrán cada vez menos a medida que aumente su masa. Los millones, que uno tanto deseaba tener, los sostiene de pronto en las manos, pero ya no son tales, solo se llaman así. Es como si el incremento brusco hubiese privado de todo valor a lo que se incrementa. Una vez la moneda ha entrado en esta espiral, que tiene el carácter de una huida, ya no hay límite previsible. Pues así como se puede contar, en alza, hasta cualquier cifra, así también el dinero puede devaluarse hasta cualquier mínimo.

En este fenómeno volvemos a encontrar aquella propiedad psicológica de la masa que ya he clasificado de especialmente importante y llamativa: el placer ante el crecimiento rápido e ilimitado. Pero en este caso el crecimiento se orienta negativamente: lo que crece se va debilitando cada vez más. lo que antes era un marco es ahora diez mil, luego cien mil, luego un millón. La identificación del hombre individual con su moneda queda así abolida. Esta ha perdido su solidez y sus límites, a cada instante es otra cosa. Ya no es como una persona ni tiene duración de ningún tipo. Su valor es cada vez menor. El hombre que antes confiaba en ella no puede menos que percibir su devaluación como la suya propia. Llevaba demasiado tiempo identificado con ella, la confianza que le tenía era como la que había depositado en sí mismo. La inflación no solo hace tambalearse todo externamente–nada es seguro, nada permanece una hora seguida en el mismo lugar–sino que por culpa de ella el hombre mismo se ve disminuido. Él mismo y lo que había sido siempre pasa a ser de pronto nada; el millón que siempre había deseado tampoco es ya nada. Todo el mundo lo tiene. Pero todo el mundo es nada. el proceso de formación del tesoro se3 ha invertido. Toda la fiabilidad del dinero parece haberse desvanecido. Nada se añade, todo disminuye sin cesar, cualquier tesoro desaparece. Puede definirse la inflación como un aquelarre de la devaluación en el que los hombres y la unidad monetaria confluyen de la manera más extraña. Acaban siendo intercambiables, el hombre se siente tan mal como el dinero, que está cada vez peor; los hombres todos, juntos, se halan a merced del mal dinero, y juntos también se sienten igualmente devaluados.

Elias Canetti, Masa y poder. Galaxia Gutenberg, 2002, ps.231-232

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