06, oct 2014

El teatro y la negociación

La escenificación de Bucareli fue impecable: una discreta tensión dramática cubrió sus distintos actos. Los actores caminaban al borde del peligro. Los espectadores contemplaban lo inédito. El protagonista de la historia manejó ejemplarmente las tiranteces del tiempo y, mientras se encumbraba, daba muestras de humildad. Sin duda, la mejor pieza teatral de la política mexicana reciente. Lo llamo teatro reconociendo su dimensión dramática y su capacidad persuasiva. Y lo llamo así por advertir sus fingimientos esenciales. La escenificación de Bucareli no es ejemplo de un gobierno negociador, sino de un gobierno astuto que sabe convertir una crisis en una plataforma de legitimación.

Un gobierno negocia cuando entrelaza sus razones a las de otros; cuando renuncia a una medida concreta para cuidar el rumbo general de su política, cuando acopla una idea ajena a la propia. Un gobierno negocia cuando es capaz de defender sus argumentos al tiempo que atiende los argumentos contrarios. Nada de eso vimos en el espectáculo de Bucareli. Para disolver un movimiento, un político acepta todo sin esgrimir un solo argumento. El elogio de la multitud basta. Por eso el espectáculo reciente puede convertirse en un ejemplo perverso. La negociación es lo contrario de la cerrazón, sí. También lo es de la dejadez. A decir verdad, salir a la plaza a decirle que sí no es un acto particularmente valeroso. Sumarse al coro no será nunca un acto de arrojo. Pero independientemente de eso, debe decirse que no es cívicamente edificante entregar una cabeza a la multitud para conseguir su aplauso.

El artículo completo puede leerse aquí.

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01, oct 2014

El nuevo libro de Fukuyama


Se acaba de publicar el segundo tomo de Fukuyama sobre el orden político: Political Order and Political Decay, una obra extraordinariamente ambiciosa que analiza los desafíos del orden político desde una amplia perspectiva histórica.

Aquí se puede leer un fragmento del libro. Se han publicado un buen número de comentarios críticos y reseñas. Aquí recojo algunos: John Gray en Literary Review; Sheri Berman en el New York Times; David Runciman en el Financial Times; Michael Ignatieff en el Atlantic. Aquí se puede ver su charla al presentar el libro en Chatham House:

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30, sep 2014

Una nota de Marilyn Monroe

ChampagneVista aquí.

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30, sep 2014

Vernos en los animales

En la página de la Poetry Foundation se publica una nota interesante de Kathleen Rooney la presencia de los animales en la poesía. Desde siempre se han escrito poemas sobre animales, ventanas a nuestra propia naturaleza y, al mismo tiempo, recordatorios de lo inescrutable. Los poemas que se asoman a peces y pájaros o reptiles formulan a fin de cuentas una pregunta: ¿Podremos vernos en la naturaleza? Rooney se detiene en un poema de Melville: “Tiburón de las Maldivas”:

Junto al tiburón, ese flemático
Y pálido borracho del mar de Maldivas,
Va el pez piloto, de azul estampa fina
Y qué alerta va, atento a los dientes de serrucho,
Pero ningún daño ha de temer
Y ágil y vivaz se desliza acompañando al flanco atroz
O incluso delante antes de la cabeza górgonica
O es que custodian los aserrados dientes
Que en triple franja relumbran
Como si fueran las mismas puertas del cielo
Que los peligros no atraviesan
¡Y allí encuentran asilo en las mandídulas de los Destinos!
Los peces piloto, que son amigos del tiburón
y lo guían hasta la presa,
jamás toman parte del banquete,
ellos son todo ojos y cerebro
del viejo letárgico y de expresión pasmada
pálido devorador de horrible carne.

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29, sep 2014

Zócalo, el nuevo libro mexicano de Adonis

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El nuevo libro de Adonis llevará Zócalo por título y está inspirado en el viaje que hizo a México en abril de 2012. El país publica un par de poemas del volumen que publicará Vaso roto en octubre.

Al final, acabarás solo…

Al final, acabarás solo, indio rojo, hermano mío, pues nada dispersa mejor que la soledad.
El yo es arena no semilla. El yo es nube cósmica.
Antiguo-San Ángel Inn
Gisèle-César-Afif. El Líbano en miniatura.
Restaurante en un barrio histórico. El cliente se mezcla con el polvo de la historia, con su oro, sus caballos enjaezados, ensillados con montañas que tiran de la calesa del tiempo.
Lo efímero no necesita eternidad.
Lo eterno necesita de lo efímero.
Hay en este restaurante caderas en forma de alas que hablan la lengua de las nubes.
¡Una mujer en relieve! Su cabeza es un bosquecillo en flor. Sus muslos, dos vertientes de un valle.
Los jinetes de los deseos se enfrentan en su pecho.

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29, sep 2014

Adonis: poesía y laicidad

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El poeta sirio Adonis en su casa de París durante la entrevista. / MOUSSE

El país publicó recientemente una entrevista con el poeta Adonis:

La gran poesía siempre es laica. La poesía es la pluralidad, la unidad de los contrarios. Es lo opuesto a la religión incluso en términos históricos: en nuestra historia de musulmanes no ha habido ni un solo gran poeta que fuera creyente. Nunca.

Los místicos son otra cosa, dice: “Cambiaron la noción de realidad y de Dios. Por eso se les rechazó. Para el monoteísmo Dios es una fuerza que dirige el mundo desde el exterior, para el misticismo es inmanente, forma parte del mundo. Dios es el mundo”.

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29, sep 2014

Ejecuciones extrajudiciales

En noviembre de 2011 Catalina Pérez Correa, Carlos Silva Forné y Rodrigo Gutiérrez Rivas publicaron un artículo en nexos sobre los usos de la fuerza pública en operativos contra el crimen organizado. Los académicos del CIDE y de la UNAM advertían una significativa desproporción en los enfrentamientos. Se entiende que todo choque entre las fuerzas del Estado y los criminales supone el riesgo de muerte pero, cuando las muertes de un lado no tienen correspondencia razonable con las muertes del otro o cuando el número de civiles heridos es mucho menor que el número de muertos, podemos encontramos con evidencia de un abuso de autoridad. Los hallazgos de aquel estudio son contundentes. Hay buenas razones para pensar que la fuerza pública no enfrenta para llevar a la justicia sino para liquidar.

Analizando información pública, la investigación muestra, en primer lugar, que el número de fallecidos de las fuerzas públicas es casi ocho veces menor que el de los presuntos delincuentes. “En los enfrentamientos en que exclusivamente participó la Policía Federal murieron 1.4 presuntos delincuentes por cada policía federal muerto. (…) La tasa se eleva notoriamente si consideramos los enfrentamientos en que participó solamente el Ejército (13.8) o la Marina (34.5)” ¿No retratan estas cifras una estrategia política que se desentiende de lleno de los derechos humanos? Los autores de aquel reporte advierten. por otro lado, que existe un desnivel injustificable entre los heridos y los muertos que resultan de los enfrentamientos. Mientras los policías y los militares terminan con más heridos que muertos, es más probable que los presuntos delincuentes terminen muertos antes que heridos. Ése es el “índice de letalidad” que constituye un serio indicio de abuso. Vayamos a las cifras. Cuando la policía federal enfrentó sola a los criminales murieron 2.6 presuntos delincuentes por cada herido. Cuando actuó el ejército los muertos suben a 9 y cuando actúa la Marina llega hasta 17 por cada herido.

El artículo completo puede leerse aquí.

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12, sep 2014

Vehículos de Wes Anderson

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11, sep 2014

Goteado

(Una animación sobre Jackson Pollock)

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11, sep 2014

Carreño y la peste de los críticos

En su espacio en El universal, el director del Fondo de Cultura Económica ha continuado la discusión iniciada hace unas semanas. Hay elementos que parecen francamente inquietantes. No creo que deban ser pasados por alto.

El 27 de agosto, José Carreño Carlón publicó un artículo llamado “El ‘trending topic’ y la ilusión del consenso“. El director del FCE describe las redes sociales como mecanismos que pueden servir para la circulación de bajezas. Escudado en fuentes académicas concluye que estos espacios producen un “pensamiento grupal” que aniquila la lógica. ¿Ejemplos de ese crimen contra el pensamiento? Las reacciones en las redes sociales a la exitosa entrevista organizada por el FCE con el presidente Peña Nieto. Eso dice José Carreño. Y va más allá. El virus se extiende, dice, “a la prensa formal” e, incluso, ¡a “comunicadores ilustrados”! Se refiere explícitamente a Héctor de Mauleón, quien publicó un texto impecable donde se atrevió a preguntar por qué una editorial pública celebraba su cumpleaños con el presidente sin mencionar ni una sola vez la palabra “libro.” Frente al atrevimiento, el director del Fondo diagnostica que el cronista es víctima de ese “pensamiento grupal”, que se trata de un hombre afectado en su “capacidad mental”. El articulista aniquila la lógica porque hizo una horrible pregunta: ¿por qué se olvidaron de la cultura cuando celebraban las ocho décadas del Fondo? A la pregunta certera, una descalificación grotesca. El director del Fondo remata su artículo advirtiendo la gravedad de la amenaza: ese pensamiento grupal puede provocar un desastre para la gestión pública. El argumento, a pesar del fárrago de su expresión, tiene un aire intimidatorio: los críticos, víctimas de una infección de pensamiento, ponen en peligro la gestión gubernamental. Con las arcaicas fórmulas  del pluralismo otorgado, Carreño habla de respeto a la diversidad pero apunta que los críticos son, en realidad, amenaza.

El día de ayer, José Carreño Carlón intentó un balance de las conmemoraciones de los 80 años del Fondo. Celebra que una discusión haya “desplazado” la controversia sobre la participación del FCE como organizador de una entrevista con el presidente. Lo importante para el comunicólogo es, al parecer, el ruido que hacen los debates, no su sustancia. En su balance, que imagina frío y ponderado, descifra el origen de las críticas que recibió. Resulta que sus críticos no quieren al Fondo, quieren apoderarse de él. Se arropa en “académicos memoriosos de la UNAM y de El Colegio de México” para encontrar la conjura que lo explica todo: quieren transferir el catálogo a manos privadas; quieren cambiar al director para beneficiar a sus clientelas. Esa es la conclusión del funcionario peñista. Los críticos, a los que vuelve a tildar de histéricos, son, en realidad, rentistas.

¿No es esto preocupante? ¿Exagero?

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08, sep 2014

Eficacia, cuento y símbolo

Hay tres novedades importantes en el gobierno de Enrique Peña Nieto. Son su orgullo pero dejan entrever, al mismo tiempo, su reto central; muestran su capacidad de distanciarse del pasado inmediato, afirman un claro perfil de capacidad política pero también sus rasgos más inquietantes. En menos de dos años, el gobierno ha logrado tres cosas: entenderse con el Congreso para producir reformas relevantes, contar un buen cuento de sí mismo y producir un emblema de su visión. Triángulo notable: las reformas que fincan un prestigio de eficacia; la narración que explica su sentido y el símbolo que lo hace visible.

Empecemos con las reformas. Peña Nieto supo mover al Congreso. Formó las coaliciones necesarias para transformar lo que parecía intocable. Forjó una llave que (por torpeza del Ejecutivo o cerrazón de las oposiciones) se le negó a Zedillo (en su segunda tramo), a Fox y a Calderón. Imposible negar el mérito de tejer con discreción y paciencia los acuerdos—sí, palaciegos—que hicieron posibles tan importantes reformas normativas. El gobierno estuvo dispuesto a aceptar la coautoría de sus reformas; no acudió a la negociación con textos cerrados ni ha renegado de la aportación de sus interlocutores. Y lo que logró es, sin duda, notable. Para empezar, un nueva plataforma para la educación, las telecomunicaciones y la energía. Eficacia es la palabra que se repite una y otra vez: conseguir lo propuesto.

En la aclamación de la eficacia hay, sin embargo, un curioso entendimiento de la política: una fe en la norma que no deja de ser llamativa. Como si cambiar las leyes fuera cambiar las cosas; como si el estreno de la plataforma constitucional o legal implicara, en sí misma la obtención del resultado. Poner las reformas “en acción”, como repite tercamente el presidente no es sacar la paleta de la bolsa y empezar a saborearla. Algo sabemos ya del abismo que separa la ley de la realidad. El diseño del cambio recibe naturalmente críticas de los enterados pero, independientemente de la calidad de las reformas, el asunto crucial es su realización—no su concepción. Por supuesto que el trazo importa pero, aún imaginando que los cambios jurídicos hubieran sido perfectos, queda tiempo para que transformen realidad. Lo que viene es seguramente más complejo que lo que pasó. No ha tenido el Estado mexicano un reto institucional tan complejo como el que la reforma energética le pone enfrente. El desenlace de esta reforma está lejos de ser claro. Pongamos el elogio a la eficacia en el sitio que ahora le corresponde: eficacia legislativa. (más…)

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05, sep 2014

¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?

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04, sep 2014

Advertencia al lector

Nicanor Parra

El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:
Aunque le pese.
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho. 
Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso de su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo! 
¡En qué forma descabellada! 
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte, 
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel, 
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio! 
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.

Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein 
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años, 
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella 
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.

Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
“¡Las risas de este libro son falsas!”, argumentarán mis detractores
“Sus lágrimas, ¡artificiales!”
“En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza”
“Se patalea como un niño de pecho”
“El autor se da a entender a estornudos” 
Conforme: os invito a quemar vuestras naves, 
Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.
“¿A qué molestar al público entonces?”, se preguntarán los amigos lectores:
“Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos, 
¡Qué podrá esperarse de ellos!”
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.

Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!

*

Aquí se puede escuchar el  poema, leído por Parra.

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04, sep 2014

Macro reino

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03, sep 2014

Autorretrato de Ulises Carrión

a5.0

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