06 jun, 2017

06, jun 2017

La imaginación populista

José Antonio Aguilar Rivera cree que confundo las cosas al hablar de populismos. Que exagero la crisis de representatividad de las democracias contemporáneas y que empleo una brocha demasiado gruesa para retratar los desafíos liberales. En su panóptico del mes pasado sugiere que el problema para comprender el reto de estos días no es la ceguera liberal sino el astigmatismo: la incapacidad de apreciar con claridad el contorno de las cosas. Puede ser.

Estoy de acuerdo con José Antonio Aguilar cuando advierte que la razón populista es el polo opuesto a la razón liberal. Así valdría entender al populismo y al liberalismo como códigos que permiten descifrar el mundo a su modo. Cristales que imponen un color a la realidad. Populismo y liberalismo se ubican en los extremos del entendimiento contemporáneo. Por ello precisamente, vale la pena asomarse a las dos imaginaciones. Una echa luz sobre la otra. No es necesario adoptar la receta populista ni apropiarse de sus fantasías para apreciar los argumentos de su diagnóstico. El populismo nos ofrece una oportunidad de ver la otra cara del proyecto liberal. Valdría aprovecharla.

 

El artículo completo, en nexos de este mes…

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