16, Dic 2009

Arquitectura de símbolos

Bonampak

Entre los libros que se acomodan en las estanterías de novedades, se levanta una estela imponente: el nuevo libro de Enrique Florescano. La obra se publica en una edición magnífica que apenas deja cargarse. Por ambición, más que por volumen, es una obra descomunal, una investigación que corre en sentido contrario a las menudencias de la historia académica y la banalidad de cierta historia de divulgación. Un trabajo propio de varias instituciones, emprendido durante años por un solo hombre. No es que se trate de la obra de un genio solitario, sino la extraordinaria integración de saberes que ha logrado un atentísimo historiador a través del tiempo.

“De tarde en tarde, en lo infinito del tiempo y en medio de la enorme indiferencia del mundo, algunos hombres reunidos en sociedad dan origen a algo que los sobrepasa: a una civilización. Son los creadores de culturas. Y los indios de Anáhuac, al pie de sus volcanes, a orillas de sus lagunas, pueden ser contados entre esos hombres.” Estas líneas de Jacques Soustelle cierran el voluminoso trabajo de Enrique Florescano. De alguna manera, marcan el tono de la obra: Mesoamérica, más allá de su evidente diversidad, aparece como una unidad cultural. Los orígenes del poder en Mesoamérica, es una historia del arte político mesoamericano. Un arte que por supuesto, desborda lo que entendemos por arte y una política que trasciende igualmente los linderos modernos de lo político.

Esta exploración del arte político en Mesoamérica coloca la idea del poder en el centro. Está en el núcleo del título y en la médula de cada párrafo. Pero, ¿de qué poder habla el historiador? No se trata, por supuesto, del poder hecho tecnología en la modernidad occidental. Se trata del poder profundo, el poder que inyecta sentido al mundo; el poder que genera, para los hombres, cosmos. Las transformaciones históricas que con tanto cuidado examina Florescano en su trabajo no pertenecen a ese reino autónomo de lo gubernativo que en Occidente despunta en el Renacimiento. No acentúan en exclusiva la jerarquía imperativa del Estado y de su cabeza, el príncipe. Lo político es retratado en este extenso mural como un misterioso y complejo sentido de orden que va mucho más allá del decreto y la ley. Implica fuerza, violencia y sometimiento. Pero no sólo eso. Sea porque en algún tiempo encarnó en la noción de virtud cívica o principesca; sea porque fue procesada después como fuerza mecánica, la política ha quedado reducida al imperio de unos sobre otros. El relato de Florescano tiene el enorme valor de recordarnos el tamaño de esa estrechez moderna: el poder no es solamente sumisión: es, antes que eso, el sitio de la coexistencia.

El viaje que Florescano hace por los siglos anteriores a la llegada de los españoles, representa, ante todo, el esfuerzo por descifrar el contenido simbólico de la política. En la estructura urbana de las ciudades mesoamericanas, en sus estelas y murales, en figuras y tumbas abundan narraciones, alegorías, recuerdos, leyendas y metáforas que interpretan el mundo y que, sobre todo, los vuelven un compuesto coherente, integrado, armónico. Plantas y planetas; volcanes y guerras; gobiernos, hombres y bestias hilados en el mito. La actividad simbólica, ha dicho Michael Walzer, le permite a la política lograr su objetivo central: unificar; hacer, de lo diverso, uno. Los símbolos del poder en Mesoamérica, no son decorado de los palacios: son marcos del pensar y, por ello, contornos de la acción colectiva. Los símbolos rodean las ideas y definen lo inconcebible. Así, el Estado mesoamericano, una hazaña de la centralización, la potencia fiscal, la organización económica, la demarcación territorial, la organicidad demográfica es también una joya de la arquitectura simbólica.

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12 Comentarios

  1. Omar Alí Silva Alvarez dice:

    No sé qué tanto el libro de Enrique Florescano entrevere matices historiográficos. No lo he leído. Tu comentario dice que “Plantas y planetas; volcanes y guerras; gobiernos, hombres y bestias hilados en el mito. La actividad simbólica, ha dicho Michael Walzer, le permite a la política lograr su objetivo central: unificar; hacer, de lo diverso, uno. Los símbolos del poder en Mesoamérica, no son decorado de los palacios: son marcos del pensar y, por ello, contornos de la acción colectiva.” Lo cual permite suponer una mirada compleja e interesante a lo prevaleciente, al poder manifiesto quizá y sus recreaciones.
    Hay otra corriente historicista que pesa ya por sí sola, que quizá Florescano también atienda en su libro o no (repito, no he leído el libro). Sin embargo, de no hacerlo, sin el tratamiento del maestro veracruzano, creo que la mesa no estaría puesta completamente, adolecería de más de uno sus apoyos con peligro de colapsarse.
    La vena de que hablaba es la corriente contrahistoricista, que con no pocas justificaciones descubrimos hasta hace bien poco era la que a veces realmente nutre la historia aparte de la historiografía del predominio textual, de la historia de los vencedores. Es posible que el hecho histórico sea uno efectivamente, que sea unidad y sea conciencia, incluso idiosincrasia social en un momento dado. Pero la cascara o cortezas del hecho histórico no lo es todo, ni el hecho histórico per se lo es todo. Es muy posible que el hecho histórico contenga otros personajes, otros sujetos, otros hechos y otras manifestaciones que le hayan compelido, punto aparte la justificación obvia, la oficial o del invicto.
    Interesante por ejemplo el libro del día del portal de Proceso, presentado por Armando Ponce: Contrahistoria de la Revolución Mexicana*. El autor es Carlos Antonio Aguirre Rojas de la Facultad de Historia de la Universidad Michoacana en la colección “La Otra Mirada” de Clío. Si bien no trata sobre los nahuas, de los precursores aztecas ni Mesoamérica, invita a ver con esos otros ojos o sin anteojeras un período como la Revolución Mexicana.
    * http://proceso.com.mx/rv/modHome/detalleLibro/143

  2. Noé Hernández Cortez dice:

    La trama del proceso de civilización de Norbert Elías es lo más cercano a la textura de la mirada de Silva Herzog-Márquez que hace de la reciente obra del historiador Enrique Florescano. Por analogía hace pensar en los poemas LADERA ESTE de Eliot y PIEDRA DE SOL de Paz en donde la arquitectura simbólica se construye desde las voces de las civilizaciones antiguas, revitalizando al pensamiento moderno en la configuración de la noción de poder como cosmos. Noé Hernández Cortez

  3. Omar Alí Silva Alvarez dice:

    Bueno, no estaría tan de acuerdo con esa muy bella pero muy idealizada al fin interpretación Noé. EL mandarinato historiográfico de la historia tiene varios gajos, siendo algunos ácidos y otros algo más blandos y dulces, con uno que otro por ahí pútrido, hasta agusanado. ¿A quién o a qué refiere Jesús al referir “menudencias de la historia académica” y “banalidad de la historia de divulgación”?
    No hay duda de la existencia, de la certeza de la historiografía como mirada al poder —como cosmos sí— o quizá digresiones que no debiesen llamar a vergüenza a nadie —como autoridad proyectada en el hecho histórico. Igual la historiografía que mira a los vencidos o contrahistoricista existe ciertamente. Ambos grandes ramajes también son modos de entender y contar consciente o inconscientemente toda historia. Aunque se podría poner en duda los adjetivos menudencias y banalidad para calificar por principio la historia académica y la divulgación histórica. No per se necesariamente indeseables ni demeritables.
    En cuanto historiadores o divulgadores no es posible saber dónde encajen a ciencia cierta. Ejemplos. Alguien como José Manuel Viilalpando sin duda es más bien un divulgador con poco rigor historiográfico. En sus entrevistas o dichos demeritas mucho su labor, no llama a más allá que al dato fácil ni puede considerársele historiador consumado. Paco Ignacio Taibo II podría encajar como divulgador sin duda, tiene más rigor historiográfico que Villalpando sin tener ir con por ahí presumiendo de historiador, pudiendo también hacer buena historia académica y a veces buena contrahistoria. En el caso que se trae a cuento, de Carlos Antonio Aguirre Rojas, siendo antropólogo como Paco Ignacio, sin duda se distingue por su sólido acento académico, con credenciales más que sobradas en cuanto rigor científico y profesional, siendo también por supuesto contrahistoricista de buena calidad.
    Un error que se sobrecita aquí, es que la editorial o colección a la que pertenece el libro de Aguirre Rojas es ‘La otra mirada de Clío´, que no debe confundirse con otras entidades que ni divulgan ni academizan ni por supuesto hacen buena contrahistoria. Tendiendo más que a su divulgación, a su vulgarización, a veces por mera mala técnica historiográfica, por solamente mirar levante e interesadamente el poder para contar y entender, para hacer historia.

  4. O dice:

    Hay por ahí algunas redundancias que quedan bien igual, y sobra una ‘s’, una disculpa por mi escritura automática

  5. Manuel Vargas dice:

    Omar: ¿Pienso, luego escribo… o escribo, luego pienso?

  6. Lector de Silva (no de Omar Silva) dice:

    Apreciado Silva Herzog M, lo malo de su blog son los comentaristas “regulares” que tiene (con raras excepciones). De verdad que le cuelgan a este blog unos “adornos” bastante feos. Son una molestia terrible con sus dichos bobos y mamones de intelectuales fracasados que resienten a Silva Herzog M por ser exactamente eso, un tipo inteligente, preparado, que sabe escribir, que es importante y dice cosas importantes. Mire que venir, como un tal Gabriel hizo hace poco, para comunicarle que no lo lee… O como la dama que vino para tratar de corregirlo cometiendo un error (ella lo comete). Bah! El peor es claramente Omar Silva, hasta da pena, el pobre hombre en verdad cree que es un genio, pero todos podemos ver sin problema que no, que es un ignorante obseso y pretencioso. El colmo es cuando don Omar (tan claro y profundo como el reguetonero del mismo nombre) comenta y se dirige a… sus “lectores”!!!!!!! Pero bueno, la libertad para expresarse, y el respeto suyo a esa libertad. Pero eso no quita que la mayor parte de sus comentaristas no sirvan para nada. Que lo sigan haciendo.

  7. [ también lector ] Omar Alí Silva dice:

    Curiosa la forma de tachar la escritura automática como irreflexividad del homónimo del escritor peruano, con las ganas de decir por decir también la escritura automática ha topado, pero se ha diferenciado.
    Por otra parte no encuentro en el encendido, violento comentario del lector de arriba una sola razón que muestre racionalmente equívocos. Lo bueno es saber que ahora los comentaristas ‘regulares’ o no de Chucho amanecemos para algunos humores merolicos no sirviendo para nada, Bush el pequeño también utilizaba a veces el término, si servía o no servía algo utilitario él, muy enojado. Vea comentarios de otros blogs estimado lector, la variedad de comentaristas creados por sus propios autores (sheridan, etc.) al menos sirven como escaparate a la interlocución que de otra manera no llega, a una interlocución bobita, truculenta, mamona como [se] dice.
    – . –
    La historia, como cualquier ciencia social, como la economía, tiene aplicaciones o reconvenciones a más saberes. Ostrom politóloga, que vino a dar cátedra económica de recursos compartidos a efectos de gobernanza, es ejemplo de ello. Aprecié mal. Aguirre Rojas no es antropólogo, es doctor en economía y posdoctor en ciencias sociales (catedrático sí en la Escuela Nacional de Antropología e Historia). Por lo que si bien no idénticamente, sí junto otros, le distingue su sólido acento académico. Recién apenas, di cuenta que explica la microhistoria a ejemplo de la microhistoria italiana, sin renunciar a la macrohistoria. Caso muy diferente el que se conoce comúnmente como microhistoria en México, a veces cerrada en sí misma, solipsismo artificioso, a manera de nicho o altar auto referencial abstraído de lo demás, de los demás.

  8. Omar Alí dice:

    Como cambian las cosas de un rato para otro en el blog Chucho, hace rato juraría era ‘Mario’ Vargas ahora veo ‘Manuel’ Vargas, total, como termine siendo ese casi homónimo o no, creo la idea pasa sin lógica de desprecio, odio, violencia o indignación para ese Manuel Vargas o Manuel Vargas [de ser real] ¿no?
    Saludos a Vargas

  9. Leo CP dice:

    Híjoles:
    Un libro que pone en pedestal de obsidiana al hombre que habla palabra verdadera y es color de la tierra.
    La repetición una vez más del pasado majestuoso de nuestros indios, fundadores de civilizaciones cuyos descendientes, segurito el maestro Florescano ni el bloguero ni sus comentaristas refinados les gustaría tener por vecinos o compañeros de trabajo o novios de sus hijas.
    El indio bien heroico (y perfectamente muerto), sepultado convenientemente por el peso de la espada y la cruz es de los mejores amigos del intelectual progresista. Hagamos una historia del poder de nuestras civilizaciones, que nos recuerde lo enorme que fue su legado y lo tranquilizantemente lejos que estamos de ellos, porque de los indígenas de hoy (sucios, ignorantes y pobres) mejor ni hablemos.
    Supongo que a nivel histórico es deseable e incluso necesario revisar el tema. Pero creo que es conveniente superar estos temas y pasar a analizar desde la historia cómo podemos hacer una nación más próspera y menos atada a los grilletes del pasado mítico, con el que se justifican caciques, abusos, retornos dinosáuricos y todo tipo de tropelías.
    … Pero eso no venderá lujosas ediciones.

  10. viagra dice:

    Hay otra corriente historicista que pesa ya por sí sola, que quizá Florescano también atienda en su libro o no (repito, no he leído el libro). Sin embargo, de no hacerlo, sin el tratamiento del maestro veracruzano, creo que la mesa no estaría puesta completamente, adolecería de más de uno sus apoyos con peligro de colapsarse.

  11. los signos y símbolos son muy eficaces para producir una respuesta rápida. Su estricta atención a los elementos visuales principales y su simplicidad estructural, proporcionan facilidad de percepción y memoria.

  12. I wish to read this article but could not understand this language please convert this in english.
    …Alex

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