06, may 2015

Conversión por el vino

9788416011261

Era necesario ir al rescate de los ateos. Salvarlos de su infinita arrogancia, de su pobreza espiritual, de su torpe rutina sin ceremonias. Acantilado ha puesto en circulación el mejor llamado a la fe en forma de un elogio al vino. El autor de este ensayo exquisito es el húngaro Béla Hamvas (1897-l968). Filosofía del vino, es el título.

Quiero pensar que el ateo al que ataca no soy yo. Que usa la palabra para hablar de otros devotos y no de los escépticos. Para Hamvas, defensor de la abstracción frente a la prédica del realismo comunista, el ateísmo es la arrogancia de nuestra era. La mala religión: esclavitud de abstracciones, fervor por la explicación. El ateo no es el hombre sin Dios sino el hombre sin sentido de vida. Dos personajes lo encarnan: el técnico y el puritano. El técnico, al que llama cientificista, es quien, en lugar de trabajar, produce, quien consume y no se alimenta, quien no come carne ni pan con mantequilla porque ingiere calorías, vitaminas, hidratos de carbono y proteínas. Ese que se pesa todas mañanas, quien al menor dolor de cabeza, toma ocho medicinas. La vida del técnico es miserable pero inofensiva. El peligroso es el puritano. De ése sí que hay que cuidarse. El puritano es un ateo convencido de haber encontrado la única manera correcta de vivir. Es un ciego que solo ve sus principios, un soldado que solo quiere imponerlos al mundo. A la hoguera las mujeres guapas, a los cerdos todo alimento con grasa, a la cárcel quien ríe. “El puritano es el hombre abstracto.”

La vida encuentra sentido en su entrega, en su sacrificio. El técnico la sacrifica a una tontería carente de valor: la longevidad, las riquezas, el poder. Peor es el sacrificio del puritano, entregado siempre a las mayúsculas: la Humanidad, la Libertad, el Progreso, la Moral, el Futuro. Esos ateos habrán ganado el poder pero no son envidiables. En lugar de combatirlos, el filósofo quiere darles un obsequio, regalarles lo que les hace falta, lo que más temen: una copa de vino. En lugar de convertirlos por la fuerza, quiere enseñarles a rezar sin que se den cuenta. Ofrecerles una copa de vino.

El artículo completo puede leerse aquí.

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Un comentario

  1. […] Hace tiempo que sigo las publicaciones de Jerry Coyne en su blog “Why Evolution is True”  pero nunca he leido su libros. Este parece que puede ser de lo más interesante en la discusión entre Ciencia y Fe. Yo consideraría a Coyne, y muchos otros, como un jinete más dentro de los célebres Cuatro Jinetes del Ateísmo, donde ya Hitchens nos dejó un hueco. Su visión científica es tan poderosa que lo critican de Cientificista -término peyorativo para describir una especie de fe científica- pero yo creo que está muy lejos de ser eso. Sería por demás interesante ver su opinión acerca de la visión que Béla Hamvas expresa en su ” Filosofía del Vino” donde invita a disfrutar a esos cientificistas, una copa de vino, en metáfora de disfrutar la vida. Creo que Coyne y Hamvas estarían de acuerdo y brindarían, pues no es al tipo de escéptico como Coyne a quien dirige su crítica Hamvas, según entiendo por lo que escribió Silva Herzog Marquez en su reseña que puede verse aquí. […]

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