05, may 2009

Desacuerdos

El doctor Francisco J. Valadez me envía un correo interesante que reproduzco a continuación:

Me pareció conveniente, examinar algunos de los argumentos que usted sustenta, en su articulo de este día, para descalificar la respuesta de las autoridades de salud de nuestro país, ante la emergencia sanitaria que nos aqueja.
 
1. Respuesta tardía.
Identificar un brote infeccioso, caracterizar al virus y establecer una política de salud, ante la emergencia en menos de 15 días, es realmente sobresaliente, para los estándares internacionales. Puede revisar el artículo de Julio Frenk ex-secretariode salud y director del  escuela de salud pública de Harvard, publicado en el New York Times, la semana pasada.
 
2. La magnitud de la respuesta es desproporcionada en relación a la epidemia.
Si un virus de la letalidad que ha exhibido en pocos casos el H1V1, se disemina  sin control, en pocos dias el daño sería extremadamente grave. Este virus se transmite de persona a persona y afecta principalmente el sistema respiratorio, interfiere con  intercambio gaseoso y provoca insuficiencia respiratoria. En 10% de los casos puede ser necesaria la aplicación de asistencia respiratoria ( intubación y manejo de respirador automático),


que debe llevarse a cabo en una unidad de terapia intensiva. En la ciudad donde yo vivo( San Luis Potosi), tenemos disponibles entre sector público y privado aproximadamente 60 camas de terapia intensiva. La mayoría de las camas públicas están ocupadas al 100% por la demanda promedio normal. Si enfermaran 50 pacientes y todos requirieran la aplicación de terapia respiratoria, no sería posible atenderlos a todos e invariablemente la mortalidad sería muy alta. Estamos hablando hipotéticamente de 500 nuevos casos en esta ciudad. Esto puede ilustrar la gravedad del problema, si se sale de control en una ciudad del tamaño del Distrito Federal. Las consecuencias sociales serían devastadoras.

Las aseveraciones que usted escribe, ameritan en todo caso un sustento técnico- científico. La responsabilidad de ser un académico y periodista de su calibre lo obligan a escribir responsablemente. Es probable que usted tenga información que yo desconozco, de ser el caso le solicito atentamente la haga pública en otro de sus excelentes artículos.

Dr. Francisco J Valadez Castillo.

Insisto en el ángulo desde el que escribí mi artículo. Sin capacidad para aquilatar si las medidas fueron adecuadas y oportunas, me limité a cuestionar la argumentación de las autoridades sanitarias. Lejos de bordar la dimensión del riesgo (que tan elocuentemente ilustra el doctor Valadez), se concentraron en la frialidad de estadísticas que no respaldaban la radicalidad de las respuestas gubernamentales.

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6 Comentarios

  1. Geraldina dice:

    Entonces la magnitud de la respuesta se debió a la sabida insuficiencia del sistema de salud.
    Como no tenemos camas suficientes, cerramos y apagamos (shut down)la ciudad de México.
    Es válido, pero que sirva de lección y a ver si ahora le dedican un poco más del presupuesto al sistema de salud.
    Como siempre, después del nino ahogado a tapar el pozo-

  2. Rodrigo B dice:

    Yo coincido con el artículo en que el gobierno debió haber explicado mejor la motivación de las medidas, lo que se esperaba conseguir y cuáles eran las medidas para saber si la estrategia estaba funcionando. En su papel de administradores del país, nos debieron explicar por qué consideraban que había que cerrar las escuelas, por cuánto tiempo, etc.
    También creo que el artículo contiene argumentos absurdamente ingenuos. No hace falta ser un experto para entender las diferencias en infraestructura en todas las dimensiones entre EU Y México. Conociendo las diferencias, por ejemplo, entre los sistemas de transporte de un país y otro o entre los sistemas educativos de un país y otro parece tramposo inferir que la respuesta en México fue desproporcionada comparándola con la de EU.
    Tristemente, las diferencias en infraestructura no van a desaparecer a base de puras buenas intenciones, como algunos parecen creer.

  3. jshm dice:

    No entiendo por qué habría de ser ingenuo comparar. En todo caso, lo absurdo sería equiparar. En este asunto, considerar la respuesta de otros es esencial para evaluar una política sanitaria.

  4. El Oso Bruno dice:

    Llamar “letal” a un virus que mató a unas decenas de personas en un país de 110 millones es exagerado, por decir lo menos.

  5. El punto que creo que se olvida mas alla de nuestra capacidad sanitaria es sobre la importancia de las medidas de salud, la palabra potencialidad es clave.
    No coincido con Oso Bruno por que ignora un dato, como un virus nuevo en su conocimiento epidemico, no teniamos los datos sobre su posible letalidad, y por ello se aumento la alerta, sobre todo por que los virus de influenza han demostrado tener potencial de ser letales.
    Por ello, la respuesta no fue exagerada, Jesús puede tener razón, hace falta explicar eso.
    ¿Que hubiera pasado si esta alarma no hubiera iniciado?, los casos hubieran aumentado, seguimos ante una enfermedad con mortalidad y riesgo de contagio.
    Es lo necesario y lo prudente creo yo.

  6. Geraldina dice:

    El problema sigue siendo que el Gobierno no rinde cuentas, no explica el cómo, por qué, para qué, de sus decisiones. Primero con la movilización de cerca de 50mil tropas, ahora con las medidas extremas por la aparición del AH1N1, lo que se esperaría es que el Congreso, ahora la Permanente, llamara a los secretarios del ramo a rendir cuentas. Pero eso es mucho pedir.
    Y lo único que podemos ver/leer los ciudadanos son los autoapapachos del Presidente y su Gabinete.
    No hemos entendido para qué sirve el sistema de pesos y contrapesos, ni menos qué significa tener un “Parlamento”.

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