03, jul 2013

Elogio de la impuntualidad

Gentileza de reyes, alma de los negocios, la puntualidad ha sido elogiada como la virtud elemental, la fórmula básica del respeto, el ingrediente indispensable de la cordialidad. La puntualidad, decía Adam Smith, pone la palabra a prueba. Por eso el escocés admiraba a los holandeses: la formalidad de su trato se reflejaba en su compromiso con el reloj. Puntualidad y honestidad eran casi sinónimos. Eran, además, la moneda necesaria de la sociabilidad mercantil: llegar a tiempo era cumplir el primer contrato. El apetito de ganancia y la necesidad de colaborar se abrazaban en la cita puntual. Por eso al economista le parecían despreciables los políticos: no destacan por su puntualidad, ni por su probidad. Lo primero era, naturalmente, indicio suficiente de lo segundo.

Leszek Kolakowski no compartía esa adoración por el tiempo disciplinario. El filósofo que defendió la inconsistencia, encontró en la impuntualidad una guía moral. Podría decirse que el impuntual es el soberbio que sólo respeta su propio tiempo. Más
aún, que su ofensa, más que una simple descortesía, es un crimen. El impuntual es el ladrón de lo más valioso que tenemos, lo único que nunca podremos recuperar: el tiempo. En 1961 el pensador publicó en Polonia un ensayo juguetón titulado precisamente “Elogio de la impuntualidad.” En la nueva antología de sus ensayos que ha seleccionado y traducido al inglés su hija Agnieszka, aparece por primera vez en idioma que entiendo. Tal vez valga apuntar su argumento para no volver a echarle la culpa al tráfico por llegar 40 minutos después a la comida. Llegué a la hora de los postres pero dame las gracias por la profunda lección moral que te he regalado.

La impuntualidad bendice al individuo y a la sociedad. Naturalmente, si todas las personas fueran impuntuales todo el tiempo, la convivencia sería difícil, pero la impuntualidad esporádica puede ser muy benéfica. En primer lugar, la impuntualidad nos invita a pensar lógicamente y a reconocer las implicaciones de nuestra complexión psicológica. Si nuestras expectativas sobre el comportamiento futuro de la gente fueran cumplidas siempre, llegaríamos a una conclusión de infalibilidad. Si acordarmos que nos veríamos a las 6:00, nos veremos a las 6:00. Kolakowski imagina como una pesadilla el que el dentista nos recibiera siempre a tiempo, el que las bodas empezaran a la hora de la invitación, que todos los amigos llegaran a la fiesta a la hora acordada. El absolutismo de la puntualidad iría debilitando nuestras protecciones contra la decepción. La puntualidad absoluta sería una peligrosa burbuja de perfección que nos impediría madurar. El habitante del planeta de la puntualidad indefectible es intelectualmente indolente y moralmente vulnerable. La impuntualidad es la primera vacuna contra el desencanto.

Ahí está el segundo obsequio del impuntual. Quien llega tarde nos muestra que la conexión entre nuestra consciencia y nuestro comportamiento es compleja. Kolakowski no fustiga al moroso, no lo increpa con lecciones sobre el respeto al tiempo de los otros y el insulto del plantar a alguien por horas. El fiósofo admite que el otro, probablemente, quiso llegar a la hora y no lo logró. Distracción, imprevisión, pereza, mala suerte: muchas pueden ser las razones de la tardanza. A veces, ni siquiera nosotros comprendemos por qué llegamos tarde. Ahí está la lección de la impuntualidad: en ella aparecen, en forma molesta y ofensiva, la libertad y el azar. Somos impuntuales porque no somos manecillas de un reloj suizo.

Kolakowski

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5 Comentarios

  1. julian bazaldua dice:

    entiendo la idea central del articulo pero eso de la impuntualidad como gua moral… hummm… bueno, me recordaste a cierto escritor que publico en nexos un ensayo buenisimo hace muchos años donde decía que el mejor gobierno es el que nos quita el menor tiempo posible

  2. Luz dice:

    La impuntualidad es una falta de respeto Y SI define a una persona, es un mal hábito q te llevará a otros peores. FIN

  3. Sol dice:

    La impuntualidad puede ser tanto buena como mala; depende de que lado te toque vivirlo…

  4. Enrique dice:

    La impuntualidad solo abona hacia el desprecio entre personas, y el desprecio es un lastre para las relaciones civilizadas. No es buena idea salvo que se habite en las selvas de Borneo…. y tal vez ni ahí.

  5. eloir soto dice:

    estimado Jesús, olvidar una cita es parte de la impuntualidad?
    porque si es así creo que usted no lo perdona. recuerdo que hace unos 12 años olvide checar mi mail e ir a una cita para entrevistarlo por mi trabajo universitario. obviamente envíe mis disculpas y nunca respondió otra vez. en fin, quisiera resarcir tan mala impresión.
    saludos
    eloir

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