31, Oct 2018

La poesía entra en acción

“Ya te imaginarás mi estado de ánimo”, le escribe Octavio Paz a Carlos Fuentes. La carta del embajador viaja de Dehli a Londres para compartir una emoción y la perplejidad. Paz tiene poca información sobre lo que sucede en París pero siente que la épica de la historia se reenciende. Tiene que desplazarse diariamente al centro de la capital india para conseguir periódicos ingleses y norteamericanos. Paz le pregunta a Fuentes y se pregunta a sí mismo: ¿Qué pasa? ¿Estamos realmente frente a lo increíble: una resurrección espontánea de la clase obrera francesa, preludio del renacimiento del socialismo revolucionario europeo? Si es así, es maravilloso.”

Con anteojos de marxista heterodoxo siente que la revolución da sus primeros pasos. Le entusiasma. Discurre sobre la conciencia de la clase obrera y las dificultades que tiene para asumir su “función histórica.” Se conmueve con los estudiantes parisinos y anticipa que el futuro del mundo y de los intelectuales se decide en las barricadas. Le cuenta que puede sentir simpatía por Fidel Castro pero tacha dos palabras. Borra que “puede tener” simpatía y escribe que tiene simpatía por él. Le advierte, eso sí, que esa afinidad no supone coincidencia con la ruta trazada en La Habana. La carta del 22 y 23 de mayo de 1968 aparece en la valiosísima antología de textos pacianos sobre el 68. La compilación y el prefacio son de Ángel Gilberto Adame y el prólogo de Enrique Krauze. Octavio Paz en 1968: el año axial es publicado por Taurus y es un material valiosísimo para pensar en el cincuentenario. Reflexiones y cartas que retratan el impacto del año de la rebelión en el poeta, el diplomático, el pensador político. En sus cartas a Fuentes, a Arnaldo Orfila, a Vicente Rojo, a Carrillo Flores, a Dore Ashton se puede palpar la exaltación de un hombre obsesionado por la historia y la marcha de la libertad y que, al paso de los acontecimientos, piensa y reconsidera lo pensado.

Las primeras cartas son, en efecto, las de un hombre que intuye que el anuncio de Marx se hace, finalmente, realidad. Tenía que ser en Francia, no en Rusia donde pudiera escenificarse la última liberación. Pero, antes que la profecía de Marx, en las rebeliones se insinuaba la visión de los poetas. A su amigo, el poeta inglés Charles Tomlinson, le escribe en junio que se tambolea el viejo mundo moderno y reaparece la chispa de los anarquistas. “Y con ellos, el regreso de los videntes poéticos: Blake, Rimbaud, esa gran tradición que va del romanticismo alemán e inglés al surrealismo. Es mi tradición. Charles: la poesía entra en acción.

Su interés naturalmente se desplaza hacia mediados del año a México. El desenlace parisino aploma al romántico. Advierte y celebra una diferencia del movimiento estudiantil mexicano: no quiere la revolución quieren una reforma. El poeta aprendew de los estuidantes que quieren democracia. Paz no piensa en votos, por supuesto. Piensa en libertad para ejercer la crítica, en el derecho a la discrepancia, en la apertura al placer. El 68 fue también para Paz un año axial. Un año en que se asomó la historia y su tragedia, un año de desengaños y decepciones, el encuentro de su soledad.

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Un comentario

  1. Mario Pérez Rosas dice:

    No cabe dudad que Octavio Paz fue un contemporaneo esencial, no un clarividente político. A Paz preguntemosle por lo viable,

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