28, nov 2011

Savater sobre el amor y la política

Hace un par de años, Fernando Savater publicó "La política y el amor." 

SavaterAmor y política tienden a la obsesión monotemática, a excluir todo lo demás para imponerse, es decir -en los casos más graves e incurables-, al romanticismo. Como expuso Gregory Vlastos en su excelente estudio sobre la figura de Sócrates (Cambridge University Press, 1991): "Singularizar uno de los muchos valores de nuestra vida, elevarlo tan alto por encima del resto que debamos elegirlo a cualquier precio, es una de las muchas cosas que han sido llamadas romanticismo en la época moderna. Su típica expresión es el amor sexual". Añado por mi cuenta que la política es otra de ellas. Y por supuesto el aura romántica no disculpa ni aminora las barbaridades que en último extremo algunos posesos pueden cometer al dejarse arrastrar por su manía fatal: los celosos que asesinan a su pareja cuando decide abandonarles o los terroristas que matan sin escrúpulos a quienes se oponen al cumplimiento de su ideal son probablemente románticos en fase terminal y no por ello menos abominables.

De modo que el amor y la política son obnubilaciones arrebatadoras aunque socialmente imprescindibles, y por lo tanto las autoridades pretenden encauzarlas para minimizar riesgos. En cuestiones de amor se aconsejaba un noviazgo largo y casto (si es posible, dirigido por los padres de ambos), un matrimonio conveniente bendecido por la Iglesia ("es mejor casarse que abrasarse", San Pablo dixit), los hijos que correspondan, la resignación a un aburrimiento digno y sin encharcamientos sensuales.

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2 Comentarios

  1. Barcosmico dice:

    En este mismo sentido, es recomendable leer la novela “El pasado” de Alan Pauls. El amor es la única experiencia tan absorvente como la política.

  2. JacoboEugenio dice:

    Esta es una égida forma de parar amor… Irracionalmente convulso o coverso en conservador y personal, no impersonal. Una tendencia no es una frecuencia. Eso no lo entiende Savater sin trastocarlo todo. Cosa que no casa tanto con amor y política.

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