21, Jul 2009

Las 17 palabras de la arquitectura

(según Daniel Libeskind)


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3 Comentarios

  1. Kame dice:

    Un atrevimiento: Libeskind es el arquitecto perfecto para apantallar a los snobs y estudiantes de arquitectura. No me malinteprete; las audacias que este personaje se permite son en ocasiones sublimes (como el museo judío en Berlín, o aquella expansión del otro museo(?) que vimos en pantalla, una V gigante que atraviesa el edificio original como si fuera de mantequilla). Es un competente profesional que se promueve con eficacia, pero no es necesario recitar 200 palabras por minuto para mantener una posición íntegra con respecto a la profesión. Similares listas podrían ser presentadas por arquitectos respetados cuyo “estilo” es opuesto al suyo (me imagino a Tadao Ando o a Peter Zumhtor, o al mismo Teodoro Gonzalez de León) y sin repetir los lugares comunes (“risky vs safety” “Unexpected vs expected”) a los que nos lleva.
    Ahora bien, sí existe un punto donde el arquitecto se separa de lo obvio: “complex vs Simple”. Ahi si, cada quien opine. No creo que la complejidad por sí misma sea mejor o mas tractiva (si no, preguntenle a Edward de Bono), pero como posición estética resulta -hay que reconocerlo- sumamente atractiva. El tiempo dirá si estos edificos hiperkinéticos resultan mejores a sus usuarios que aquellos menos “verborréicos” (perdóneme el exceso retórico) a los que el arquitecto veladamente desprecia.

  2. Es un competente profesional que se promueve con eficacia, pero no es necesario recitar 200 palabras por minuto para mantener una posición íntegra con respecto a la profesión.

  3. Ahora bien, sí existe un punto donde el arquitecto se separa de lo obvio: “complex vs Simple”. Ahi si, cada quien opine. No creo que la complejidad por sí misma sea mejor o mas tractiva (si no, preguntenle a Edward de Bono), pero como posición estética resulta -hay que reconocerlo- sumamente atractiva.

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