15, Jun 2013

El génesis de Salgado

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Un comentario

  1. Soy liberal y agnóstico, pero no me rasgo las vestiduras porque un alcalde entregue la ciudad a su Dios. Creo que en México hay una cultura de doble moral en este tema que viene desde el laicismo exacerbado callista y que confunde, por un lado, laicismo con anticlericalismo y/o ateísmo recalcitrante. Pero por el otro, no tiene empacho en entregar gobiernos, y recursos económicos, a una religión (que eso es, aunque lo nieguen) que se mueve en la oscuridad y se entrega al «gran arquitecto del universo».
    Lo que a mi si me escandaliza, y no veo que los laicistas se indignen de igual forma, es que haya alcaldes y gobernadores que entregan sus municipios y estados al crimen organizado. Eso si tiene un efecto real, negativo, palpable y que afecta a la ciudadanía. Pero criticar eso si tendría represalias no como lo religioso pues, estoy seguro, que no esperan que les caiga un rayo por ser laicistas recalcitrantes, pero un plomazo si es más real.
    Finalmente, lo único que logran esos laicistas trasnochados es hacerle más publicidad a Margarita Arellanes rumbo a sus aspiraciones al gobierno de NL. ¿Cuánta publicidad gratis le han generado? ¿O acaso creen que la mayoría del «pueblo bueno» verá como algo malo que se entregue la ciudad a Jesucristo? Están cometiendo el mismo error que la Iglesia Católica cuando critica a libros/películas que «atentan contra su fe»: publicidad gratis que beneficia a la otra parte.

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