24, Ago 2015

La rivalidad de los genios

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En 1504 Miguel Ángel y Leonardo compitieron frente a frente. No sería descabellado imaginar que haya sido Nicolás Maquiavelo quien concibió poner al servicio de la república de Florencia la rivalidad de los genios. El gobierno republicano los convocó para retratar las guerras patrióticas en el Salón de los Quinientos del Palazzo Vecchio. Maquiavelo creía que la virtud cívica nacería de la contemplación de esa pedagogía de heroísmo y guerra. Para aprender a competir por la patria, atestiguar una contienda de artistas. Un muro correspondería a Leonardo, quien habría de pintar la batalla de Anghiari. Miguel Ángel pintaría la batalla de Cascina en el muro de enfrente. La firma de Maquiavelo puede leerse en el contrato celebrado con Leonardo.

No perdura ninguno de los frescos de aquel duelo. Se conocen bocetos y comentarios de quienes vieron dibujos y trazos. Ellos permiten apreciar las ideas contrastantes de la guerra: Miguel Ángel pintó el heroísmo de combatientes desnudos; Leonardo dibujó el infierno. Para Miguel Ángel, el combate era una fiesta del cuerpo, una celebración del músculo y la valentía. Para Leonardo, la guerra no era otra cosa que una locura. Algo de la rivalidad de los genios puede apreciarse hoy en las exposiciones en el Palacio de Bellas Artes: Miguel Ángel Buonarroti: un artista entre dos mundos y Leonardo da Vinci y la idea de la belleza.

 

El artículo completo puede leerse aquí

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