10, Sep 2008

Los volúmenes del papel

Como en la música, en la arquitectura nos bañamos enteros, dice Paul Valéry en su precioso diálogo sobre Eupalino. Los sonidos y las edificaciones nos envuelven, apropiándose en cierto modo de nosotros. Una pintura, dice el Sócrates imaginado por el poeta, apenas cubre una pared, una escultura adorna un paraje de nuestra vista. La grandeza del templo y de la sinfonía es que rehacen el espacio que vivimos. Habitamos espacios ennoblecido por músicos y arquitectos. La arquitectura, insistía Valéry, es el arte más completo del hombre porque sirve a su cuerpo, sirve a su alma y sirve a su mundo. Es útil y durable siendo bello. El arte del arquitecto no es genialidad espontánea. El diseñador separa la idea de la creación. Tres tiempos, dice Valéry: proyecto, acto y resultado. Boceto, albañilería, casa. El principio es el dibujo. Después vendrá la construcción y gracias a ella, el templo.

Durante siglos, el papel fue la superficie para la gestación creativa. Hojas, cuadernos o servilletas que reciben el impulso del garabato o el cuidado del trazo. El papel blanco como imparcial receptor del genio. Planos marcados pacientemente para captar la idea y la instrucción. La docilidad del papel acoge la imagen. Parece que la computadora lo ha cambiado todo. No es que simplemente haya abaratado el experimento o haya facilitado la reproducción de los planos. Ha expandido la imaginación. Se edifica lo que fue inconcebible. Uno de los efectos insospechados del software es, quizá, el nuevo papel del papel. En alguna arquitecta contemporánea puede verse la presencia del papel, pero ya no porque en muros o columnas se asome el lápiz, sino porque el edificio mismo imita sus volúmenes. La hoja de papel ya no es superficie plana que acoge la idea, sino un laboratorio de volúmenes.

Gehry_bardDos formas de experimentación aparecen. La primera surge del capricho del puño que arruga el papel. Se toma la hoja y se cierra la mano. El arquitecto encuentra ahí una puerta. Le da la vuelta y descubre el techo. La gira y vislumbra el muro que estaba buscando. Se toma unas tijeras, se corta el papel y aparece una ventana para recibir la luz. Ese juego parece capturar el proceso creativo de Frank Gehry. De los caprichos de un cartón arrugado puede brotar un edificio que baila o un barco de titanio. Quizá el documental de Sidney Pollack sobre el autor del Guggenheim de Bilbao caricaturiza el proceso creativo, pero su búsqueda de formas es real. El arquitecto aparece como un cazador de papeles arrugados, un joyero que se sumerge en el cesto de basura en busca de curvaturas preciosas.

Libeskind_denver_2La segunda insinuación del papel proviene de los cerebrales dobleces del origami. Los pliegues del arte japonés forman volúmenes estrictos y cancelan la curvatura. El papel se dobla y se vuelve a doblar: aparece un pájaro, un elefante, una flor. O un museo. Los edificios de Daniel Libeskind aparecen en el espacio como esbeltas hojas de papel punzante. El diseñador del museo del holocausto de Berlín y del museo de arte moderno de Denver ha dicho que su inspiración son las formas y la luminosidad de los cristales. Brillantes tallados que capturan y reflejan luz. Visto de otra manera, la arquitectura de Libeskind es un monumental origami de titanio que lanza flechas al exterior. Más que diseños dibujados en papel, bocetos en papel doblado.

En ambos casos, la arquitectura tiende a sobrevaluar su dimensión escultórica. Su fuerza suele corresponder a su debilidad. Poderosísimos imanes de la vista que no alcanzan a ser plenamente hospitalarios. Un imperio del exterior. Será por eso que suelen ser más amables con el lente de una cámara que con los zapatos del paseante. Edificios que nos maravillan pero que no consiguen abrazarnos. Arquitectura que no nos baña, nos salpica.

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3 Comentarios

  1. fmgarzam dice:

    Excelente análisis.
    Es el culto de lo superfluo que nos invade. La apariencia.
    El espacio, lo que es la arquitectura, resulta accidental.
    Como parte del medio (Ingeniero Civil) admira uno el arrojo. Sin embargo lo que para un rico es arte; eso para pobres mexicanos deberia ser cosiderado desperdicio de recursos. Peor cuando se pierde el control por el rebuscamiento, y te queda una estructura de Gehry necesitada de reparaciones: Marqués del Riscal.
    Sin embargo, esas obras imponen, aunque no cobijen, algo nos dejan los Ludovicos o los Luis XIV modernos.
    FMGARZAM

  2. Kame dice:

    “…Un imperio del exterior… Edificios que nos maravillan pero que no consiguen abrazarnos…”
    Un proyecto relativamente reciente que se opone a la espectacularidad, que crece de dentro hacia afuera: Las Termas de Vals, en Suiza, de Peter Zumthor. Merece la pena recorrerlo… Existe un magnífico documental del proyecto, del canal europeo ARTE, que lo captura precisamente en el momento más aterrador para los Arquitectos (don’t tell anyone): su uso diario posterior a las fotografías de revista. El resultado es de una belleza (belleza, si) e intimidad excepcionales… Tomas subacuáticas para un documental de Arquitectura? Time-lapse photography? Todo está ahi…
    En Youtube:

  3. txemax dice:

    Muy interesante el tema del blog!
    Saludos, estudio por devocion algo de arquitectura cuando tengo algo de tiempo en mi vida, y la disfruto mucho a pesar de lo poco que se. Aun asi poco a poco la voy entendiendo mas y la analizo muy diferentemente de cuando empece. Conoci la otra noche una web con un amplio catalogo de libros de arquitectura http://www.libreriacamara.com/ y me pille un par de libros para seguir con el aprendizaje. Espero que os guste mi aportacion al blog, un saludo y gracias.

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