25, Ago 2010

La bestia y la bella

Buko - Lemper2 

Charles Bukowski dedicó su poesía
a darle voz a una bestia. La bestia que fue él. Una bestia alcoholizada de uñas negras, panza blanca y pies peludos; una bestia atrapada en una jaula sucia y pegada a una botella de cerveza; una bestia iracunda y misógina. Mientras otros trabajan o sacan fotos para dejar de pensar, mi bestia me permite pensar en ella, en la muerte, en la demencia y el miedo; en flores secas, en decadencias y en el hedor de la tormenta ruinosa. La bestia habla de la violencia de su padre, del reloj que registra el tedio, del hambre y las cucarachas, del paso de sus amantes. Bukowski escribe siempre borracho, mientras mata moscas, decidido a arrebatarle todo arte a la poesía. Todo es una farsa, escribe en un poema: los grandes actores, los grandes poetas, los grandes estadistas, los grandes pintores, los grandes compositores, los grandes amores. La historia y su recuerdo son también un fraude. Sólo existe uno mismo con el ahora. Entre vagos y prostitutas, Bukowski alardea y se lamenta. Su misantropía es sórdida y vulgar pero, al mismo tiempo, perceptiva. 

Narrativa autobiográfica en la que suele aparecer un bar, alguna amante, un coche y música. Una columna de desplantes, declaraciones y anécdotas. Pero también hay poemas como “El genio de la multitud” del que capturo unas líneas, de la versión de Hernán Bravo Varela: 

cuidado con los predicadores
cuidado con los conocedores 
cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros

cuidado con aquellos que
odian la pobreza     
o los enorgullece
cuidado con aquellos que elogian de buenas a primera
porque a la vuelta buscan el elogio
cuidado con aquellos que censuran de buenas a primeras    
le tienen miedo a lo que desconocen
cuidado con aquellos que están en busca de fieles multitudes porque   
solos son nada.

La bestia, muerta en 1994, ha encontrado a su bella en Ute Lemper, quien dedica a su poesía su trabajo más reciente. En The Bukowski Project, la reina del cabaret de Weimar, intérprete de Brecht y Kurt Weill, de Michael Nyman
y Tom Waits, lo lee, lo canta, lo personifica. Podría decirse que la brusquedad de las palabras sin ritmo y sin rima contrasta con el glamour, con la helada elegancia de la cantante, pero, en realidad, hay una conexión natural entre su repertorio y la escritura de este maldito. Ute Lemper se ha concentrado en la tradición sombría del cabaret francés y alemán. No la canción hermosa y armónica, sino esa que está llena de veneno y disonancias. Ese arte que los nazis llamaron degenerado y que se atrevió a mostrar la hipocresía burguesa. Así se acerca teatralmente a Bukowski y a sus demonios. No es para todos leer o escribir poesía, decía él: hace falta mucha desesperación, mucha insatisfacción y mucha desilusión.

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7 Comentarios

  1. Muy bien JSHM, coincido. Leyendo a Bukowski siempre hay esa dualidad, entre sus relatos cínicos, alcoholizados, y muchas veces también divertidos; sus textos conscientemente autobiográficos, que de pronto no sé si escribía un poco más sobrio; y su poesía, capaz de escapar de Chinaski y los bares, y de pronto conmovernos un poco, como la que mencionas.
    Lo de Lemper, esa bella (bellísima) cantante alemana, lo desconocía, pero ciertamente lo buscaré, gracias.

  2. Abajocadenas dice:

    Gracias! Execelte comentario.

  3. FMGARZAM dice:

    Proffesor:
    Nada perdido. Andas visitando poetas difìciles en tiempos difíciles. De demonios.
    Estuve viendo por un rato Barfly hace unos dìas. Me reì mucho cuando en el bar le dicen al tipo: and you are? (¿y tu quien eres?…solo contesta Ah, la pregunta fundamental.

  4. Eduardo Limón dice:

    Agradezco la pista interesantísima Jesús. Ya me obsesioné con encontrar cuanto antes el Bukowski Project.
    Un abrazo.
    Eduardo Limón, W radio.

  5. Vero Cárdenas Gount dice:

    Por el contexto o subtexto políticos, creo desafortunado el particular fragmento del poema.

  6. Omar Alí Silva Alvarez dice:

    Ajajajá, cambiar el cerebro (escribir) para cambiar el mundo. Concuerdo con sus discrepancias Vero. Oye Chucho, cómo no contrastar la elegía odiosa, afortunada, de Charles Bukowski, el hombre, su mal paso de amantes, la melancolía, sus demasiadas frustraciones, con el buen paso de amantes, buenos potajes y vinos seguro, el todo alegrías de mujer, de Alma Schindler. Después de todo, cómo confiar al fraseo caprichoso de un poema del ‘misógino’ borracho cosas más importantes.
    Sólo los imbéciles, los idiotas, no cambian su forma de pensar, aducía ambiciosa, supuesta advenediza, Alma Schindler. Quizá, interpreto, en esa espectacular elegía como ninguna, en todo el poema de Bukowski —no el fragmento de cita— y más de ellos, traslucen, traducen su moralismo ‘bueno’: supuestamente ‘no cambiar’ y no cambiar (espero sea comprensible).
    ¿Curioso no? Cómo enfrentan distinto sus pasos viciosos, sensuales, mujeres como hombres; por traer a cuento particularidades. Pudiendo interpretar claro los poemas, varias cuestiones no políticas existenciales de Bukowski aparte.
    http://descontexto.blogspot.com/2007/04/vasos-vacos-entrevista-charles-bukowski.html

  7. HERNÁN BRAVO VARELA dice:

    Muy estimado Jesús:
    Soy Hernán Bravo Varela. No sabes la sorpresa y el honor que fue leer tu deliciosa columna de la semana pasada y descubrir la cita de Bukowski. Ojalá podamos vernos después o me dejes enviarte un ejemplar de mi último libro, Los Orillados, publicado por nuestro buen y
    querido amigo, Diego García-Elío. Te dejo mi correo electrónico: hbravov@hotmail.com
    Un abrazo.

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