07, Abr 2015

Canción para Billie Holiday

Pere Gimferrer

Y la muerte
                     nadie la oía
pero hablaba muy cerca del micrófono
Con careta antigás daba un beso a los niños
Lady Day las gaviotas heridas vuelven a la luz del puerto
Extraña fruta en el aire el crepúsculo se ausenta
Con una espada con un guante con una bola de cristal
la pecera magnética la cueva del pasado el submarino bajo las mareas que fulgen
Lady Day cuánto amor en una juventud cuántos errores cuántas tardes hablando qué deseo
     qué eléctricos jazmines
cuántos cow-boys muertos como trovadores la sonrisa en los labios que se tiñen de sangre
los gritos en las calles las manifestaciones disueltas bajo el arco voltaico del poniente y los
     lóbregos edificios irreales
Lady Day el amor como una libélula
cazador de libélulas
Lady Day qué despacio nos viene la experiencia todo cobra un sentido se ordena como el
     paisaje en los ojos cuando recién despiertos corremos las persianas
o intentamos ordenar las palabras de un
                                             poema
                                                             Lady Day
Animales heridos en el bosque nuestros ojos qué piden qué desean
qué desea esa voz en el viento de otoño un lebrel o su presa disueltos en la fría oscuridad del
     tiempo
escamoteados como naipes de una baraja los años de nuestra juventud
Con dos vueltas de llave cerraron la cocina
No nos dan mermelada ni pastel de cereza
ni el amor ni la muerte extraña fruta que deja un sabor ácido.

Publicado en Extraña fruta y otros poemas.

 

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