28, Abr 2013

Christopher Domínguez sobre Aurelio Asiain

Christopher Domínguez escribe en El ángel de Reforma sobre el nuevo libro de Aurelio Asiain: 

Si La fronda se hubiera publicado anunciando que se trataba sólo de un ejemplar de varia invención, como los hay muchos en nuestra tradición literaria y sin aclarar, para quien lo ignorase, que se trataba de material escrito para Twitter, ya sería de suyo notable por ser una muestra exquisita del ingenio poético de Asiain, nunca mostrado de manera tan libre y persuasiva. Pero tratándose de caracteres tuiteados, el asunto cobra otra dimensión, mayor: estamos ante un poeta conquistador de un territorio cuya fama de tierra yerma y bárbara donde, a la intemperie, circula lo crudo, lo insensato y lo fútil cuando no la seviciosa profusión informativa, lejos de arredrarlo, lo ha colmado. Editor, fotógrafo, poeta, nuestro hipermoderno Asiain, amigo de la polémica pública y literaria, comparte, ejerciéndola, la recomendación reciente de Alessandro Baricco: quienes nacimos en la era predigital, en vez de lamentarnos de vivir entre extraños (en el bárbaro lo primero que encontramos es al extraño), debemos infiltrar, cargando con lo nuestro, sus filas. Así, Asiain (Ciudad de México, 1960) ha llevado a sus miles de seguidores en Twitter su poesía arbolada, su leve cinismo más cercano a La Bruyère que a La Rochefoucauld, su frecuentación de los grandes diarios literarios (quizá, esencialmente, los de Paul Léautaud y Josep Pla), sus años de aprendizaje de la lengua y la poesía japonesa, de sus enigmas breves. Hoy, esa varia invención tuiteada recibe la sanción de la letra impresa.

Fronda

Compartir en Twitter Compartir en Facebook

Deja un comentario