29, Abr 2013

Epigrama contra Stalin

Osip Mandelstam

Vivimos sin sentir el país a nuestros pies,
nuestras palabras no se escuchan a diez pasos.
La más breve de las pláticas
gravita, quejosa, al montañés del Kremlin.
Sus dedos gruesos como gusanos, grasientos,
y sus palabras como pesados martillos, certeras.
Sus bigotes de cucaracha parecen reír
y relumbran las cañas de sus botas.
 
Entre una chusma de caciques de cuello extrafino
él juega con los favores de estas cuasipersonas.
Uno silba, otro maúlla, aquel gime, el otro llora;
sólo él campea tonante y los tutea.
Como herraduras forja un decreto tras otro:
A uno al bajo vientre, al otro en la frente, al tercero en 
la ceja, al cuarto en el ojo.
Toda ejecución es para él un festejo
que alegra su amplio pecho de oseta.

Noviembre de 1933

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Un comentario

  1. Estimado JSHM: El poema que conoció Stalin tenía una variante que, en efecto, Mandelstam había recitado en privado, variante la cual después él mismo retiró. El poema original decía: «Vivimos sin sentir el país bajo nuestros pies, nuestras palabras no se oyen a diez pasos. Se oye tan sólo al montañés del Kremlin, «asesino y devorador de mujiks». . .

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