10, jul 2013

Hablando conmigo mismo

W. H. Auden

para Oliver Sacks

La primaver en Austria tuvo un comienzo amable
diáfano el cielo, el aire manso y el medio equilibrado
para quienes nos alimentan, bestias o plantas:
los sempiternos minerales parecían contentos con su régimen,
donde lo que no está prohibido es obligatorio.

Hay sombras, desde luego: anuncios pornográficos, párracos ‘enrollados’,
y a uno de los vecinos, el marido perfecto, le ha dado por beber,
pero Tú no has perdido tu aplomo, extraña cosa rústica,
el mismo ante quien Yo, hecho a Imagen de Dios pero en torcido,
impúdico devoto voluntarioso, he de inclinarme.

Mi vivienda mortal, el carnal territorio
debo custodiar, y mi niño adoptado,
de cuya subsistencia me hago cargo, y también mi tutor,
sin cuyas instrucciones neuronales jamás podría
distinguir lo que es o imaginar lo que no es.

Pasivo por instinto, supongo, pues no tienes
ni garras ni colmillos ni cascos ni veneno y eres
propenso, por tanto, a dejar que el sol se ponga en Tu espanto;
más que torpe oledor, censor de olores,
y con un paladar omnívoro que admite la comida caliente.

De forma impredecible, emergiste hace décadas
entre el flujo incesante de seres vomitados
por las fauces de la naturaleza. Un suceso aleatorio, dice la Ciencia.
¡Y un huevo! Un genuino milagro, en mi opinión,
pues ¿quién no está seguro de haber sido llamado?

A la vez que crecías y tu perfil tomaba forma,
yo observaba Tu aspecto con recelo. Su arquitectura
tendría que haber sido más vistosa: ¡Me han engañado!
No obstante, a estas alturas, me he hecho a Tus proporciones,
y bien pensado, habría podido ser mucho peor.

Pocas veces has sido una molestia. Durante muchos años
fuiste, lo reconozco, mártir del cuernolismo,
(era inútil decirte: ¡Si no estoy enamorado!):
con qué resolución, no obstante, repeliste invasiones de gérmenes
sin castigar jamás con un achaque mis rabietas.

Eres Tú quien salió perjudicado, pues, si tienes miopía,
soy el ratón de biblioteca que pudo con Tus ojos; si te falta el aliento,
como buen fumador que eres, soy el camello
que te llevó a engancharte. (De haber sido más jóvenes,
tal vez te habría pervertido con una aguja.)

Siempre me ha sorprendido qué poco Te conozco.
Tus costas y salientes los conozcos, pues ahí yo gobierno,
pero lo que sucede tierra adentro, los rituales, los códigos sociales,
Tus torrentes, salados y sombríos, siguen siendo un enigma:
lo que creo se basa sólo en rumores médicos.

Nuestro matrimonio es un drama; no un guión donde
lo no expresado no se piensa: en nuestra escena,
aquello que no puedo articular Tú lo pronuncias
en actos cuya raison d-être no entiendo. ¿A qué evacuar fluidos
cuando me aflijo o dilatar Tus labios cuando me alegro?

Toda orden de cierre o apertura, de inclusión o expulsión,
ha de venir de Ti, no es de mi competencia
(lo que he hecho es simplemente procurarte el horario
donde puedas listarla): mas ¿cuál es Tu tarea
mientras hago equilibrios entre pena y jolgorio?

De forma un tanto irracional, Te reprocho los sueños.
Si algo sé, es que no los escojo: si pudiera,
les impondría cierta disciplina prosódica,
no habría ambigüedad en lo que dicen. me da igual el motivo
de estos raptos nocturnos, como poeta los repruebo.

Gracias a Tu otredad, Tus concordias jocosas,
tan distintos de mi ámbito de furia y disonancia,
puedes servirme como emblema del Cosmos:
de los grupos humanos, como Hobbes supo ver,
el símbolo más apto es un monstruo grotesco.

¿Quién acuñó el sintagma El cuerpo político?
Pues todos los Estados en los que hemos vivido o que muestra la historia
han sido enfermos graves, casos psicosomáticos
atendidos por sádicos o matasanos caros:
cuando leo el periódico, pareces un Adonis.

El tiempo, lo sabemos, te hará más decadente y ya empiezo a temer
nuestro divorcio: he visto algunos espantosos.
Recuerda: cuando Le Bon Dieu te diga ¡Déjale!
haz el favor, por Él como por mí, de no atender
a mis penosos noes y vete echando leches.

(Traducción de Jordi Doce)

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2 Comentarios

  1. […] Tras leer un libro suyo, Auden le dedicó un poema, “Hablando conmigo mismo:” […]

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