23, Ago 2014

Impaciencia del paciente

Alfonso Reyes

 

Juega la Medicina sus pares y sus nones,
su águila o sol–su cara o cruz–y su ‘qué sé yo’;
y entre tantos atisbos y rectificaciones,
seguimos en las mismas del buen Rey que rabió.

Jeringas y lancetas, potajes e infusiones,
radiogramas, análisis, baños de H2O
Se hartan de proezas Sangredos y Purgones.
Las técnicas mejoran; pero el paciente, no.

Amenguan los reflejos, los nervios no responden,
las vísceras no cumplen lo que les incumbía.
Los efectos se aprecian y las causas se esconden.

Y es que no basta toda la ciencia de hoy en día
para esas inefables auras que corresponden
al paso de un fantasma por una biología

 

1940

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