02, Jul 2014

La metamorfosis de las plantas (poema)

En 1798 (ocho años después de publicar el ensayo que comento en la nota anterior), Goethe escribió este poema para condensar metafóricamente las conclusiones de su estudio. Transcribo la traducción de Rafael Cansinos Asséns del primer tomo de las Obras completas publicadas por Aguilar.

La metamorfosis de las plantas

De asombro, amada, llénate esa múltiple mezcla
de abigarradas flores que este jardín adornan;
muchos nombres escuchas y siempre unos y otros,
con vibraciones bárbaras asedian tus oídos.
Semejantes las formas, no son jamás iguales,
y así denuncian toda alguna ley secreta,
algún sacro misterio. ¡Oh amada!, yo quisiera,
poderte descifrar al punto tal enigma.
Repara cuál las plantes, por trámites graduales,
la flor nos dan primero, y luego el fruto brindan.
De la simiente salen, no bien ufana echólas
a la vida la tierra que en su fecundo seno
abrígolas a un tiempo y de las tiernas hojas
la sutil estructura, encomendó el hechizo
de la luz, la luz sacra, eternamente activa.
Sencilla en la simiente la fuerza dormitaba,
un dechado incipiente allí latía, encerrado
en sí mismo, encogido y dentro de su envolutra,
hoja, raíz y germen, incoloros, informes;
tal seco de la vida consérvase el meollo
y germina, ganoso por subir a la suave
humedad de la tierra sus anhelos confía;
y al punto, de la sombra que le circunda, elévase.
Mas sencilla la forma mantiénese al principio,
que también en el reino vegetal niños hay;
solo que luego un nuevo impulso se revela
ascendente y botones sucesivos apila,
sin que empero la forma primordial se nos borre,
que la hojilla siguiente como verás, adopta,
múltiples variedades y ora se extiende, ora
aunque tampoco siempre la misma se conserva,
se encoge o se divide en puntas y porciones,
que en el órgano básico hasta allí descansaran.
Y así es cómo, al fin logra su perfecto remate,
que en castas numerosas de asombro tu alma llena.
Con mil picos y curvas, o explayado en ubérrimas
henchidas superficies, infinito el instinto
y realengo semeja. Pero al punto Natura
con su potente mano esos vuelos contiene
y hacia lo más perfecto blandamente desvía.
Con mesura la savia ministra, el vaso estrecha,
y al punto acción más suave acusa ya la forma.
Retrocede el impulso de los ansiosos bordes,
y los nervios del tallo se plasman por completo.
Aun sin hojas, aprisa se eleva el tierno cabo,
y su forma admirable los ojos nos cautiva.
En círculos después, contadas e incontables,
las hojitas dispónese buscando su pareja.
En torno al eje, el cáliz resuelto ya se eleva,
corona abigarrada ostenta cual remate.
Su engendro ya perfecto. Naturaleza exhibe
y en serie va apoyando unos en otros miembros.
Nueva causa de asombro, no obstante, nos depara
cuando la flor, al fin, sobre esbelto andamiaje
de hojas varias cambiantes sobre su tallo yérguese.
Mas todo ese esplendor nuncio es de creación nueva;
porque el cromado pétalo de Dios siente la mano
y rápido se encoge; y las formas más tiernas
en dos sentidos pugnan, destinados a unirse.
Luego, juntas, las bellas parejitas reposan,
congregadas en torno a ese sagrado altar.
Ronda en tanto Himeneo por allí; de potentes
aromas los raudales lo vivifican todo.
Gérmenes incontables, al punto aislados surgen,
y en el materno seno miles frutos palpitan.
De las eternas fuerzas, el círculo aquí cierra
Naturaleza; pero en seguida uno nuevo
únese al anterior, que a través de los siglos
preciso es que se alargue y estire la cadena,
e igual que el individuo, vida reciba el todo.
Vuelve, amada, tus ojos, al gayo baturrillo;
verás cómo tu mente ya en confusión no pone.
Cada planta ahora anuncia una ley sempiterna;
y cada flor conversa claramente contigo.
Pero si de la diosa escritura aquí aciertas
a descifrar, doquiera con leves variantes,
la encontrarás también siempre en el fondo igual.
Arrástrase la oruga, vuela la mariposa,
cambia el hombre, plasmado, la forma decretada.
¡Oh, repara tan solo cómo el germen vago
del encuentro primero, en nosotros surgiera
esta dulce costumbre; cómo con fuerte impulso
la amistad fue granando en nuestros sendos pechos,
y cómoAmor, al fin, flor y fruto engendrara!
Piensa qué variedad de aspectos y de formas
a nuestros sentimientos prestó Naturaleza.
¡Alégrate también en el presente día!
Porque el amor sagrado por alcanzar se afana
ese supremo fruto de la mental concordia,
en que las cosas muestran un idéntico aspecto,
a fin de que en armónica contemplación se unan
las amantes parejas y fundidas se eleven
de un mundo superior a las altas regiones.

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3 Comentarios

  1. pamela dice:

    la metamorfosis es el cambio de un estado al otro.Eso solamente le pasa a los insectos y las plantas

  2. ivan dice:

    no me impota esto i

  3. Flavia Walczak dice:

    Todos los q poseemos cuerpo eterico pasamos por proceso metamórfico

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