03, Sep 2014

Los moscos

Manuel Gutiérrez Nájera

Hizo Dios al león, al tigre hosco,
Y a la hiena voraz: el diablo, al mosco!

Y Arihman, encarándose blasfemo
Con el creador supremo,
Murmuró estas palabras: —“Tu obra admiro!
Tú creaste la garra, araña horrible
El encorvado pico, el diente agudo,
El pulpo, mareando en lo invisible,
La hiena: boca. La culebra: nudo.
El rojo tigre, un Hércules de Angola,
El colmillo, el tentáculo, la uña;
Ese Bismarck del tiburón, la cola;
Y ese dos de diciembre, la pezuña!”

“Pero tu obra es la maldad infolio
El elefante es casi un capitolio;
La trompa es una encina que se mueve;
El oso blanco, un Ararath de nieve
Los búfalos, los toros, los chacales
Y el mariscal Von Moltke son iguales;
Todo eso es rudo, material y tosco,
Yo ni garras ni dientes necesito,
Tomo una sola gota de infinito
Le infundo mi maldad, y te hago el mosco!”

¿Qué es el mosco en verdad? Es lo invisible
Lo formidable, lo brutal, lo innúmero;
El león tiene la garra, araña horrible!;
Pero el mosco le vence, tiene el número!
En la atmósfera azul se multiplica;
Es un átomo de aire que nos pica;
No sabemos si es rojo, negro o verde,
Es una idea de Veuillot que muerde
Le matamos y a poco resucita,
Se oculta, porque el mosco es un jesuita,
Pero luego zumbando se revela:
Es un microbio prófugo que vuela.
Obsesión! ananké! Lo interminable
Zumbando eternamente en lo insondable!
Ser bebido! oh terror! ser como fuente
En que el mosco voraz su sed abreva
Y sentir que la sangre se nos lleva
Y que es vuestro pariente!
¿Qué congoja, qué angustia habrá más honda
Para el poeta que sentirse fonda?

No hay moscos en el cielo, el mal impera
En la proscrita humanidad sombría;
No hay moscos más allá, si los hubiera
Júpiter inmortal se rascaría!

Tomado de Material de lectura.

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