11, Jun 2011

Michnik sobre Milosz

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Czeslaw Milosz cumple cien años. Adam Michnik lo recuerda en un espléndido artículo que traduce el ABC. 

Milosz representó una leyenda para varias generaciones, incluida la mía. Su poesía era como el fruto prohibido: nos sabía a gloria, pues acceder a ella requería grandes esfuerzos. Sus versos formaban una especie de código secreto de comunicación entre los polacos insumisos.Nos reconocíamos a través de citas de Milosz: al que estuviera familiarizado con su poesía podías llevártelo contigo a tomar una cerveza sin temer nada.

Michnik resalta que a Milosz la política le aburría–más aún: le repugnaba. Y sin embargo, no podía huir de ella. Huir de la política era volverse su cómplice: 

Madre, no es verdad que en el género humano
no existan los salvados ni los condenados.
¿Quién puede llegar a decir, soy justo,
Cuando de la cobardía crece la indiferencia,
De la indiferencia, el silencio sobre el crimen,
Del silencio, sólo la muerte y acusaciones?

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