26, Ene 2015

Poesía gastronómica

Charles Simic publica en el New York Review of Books una nota sobre Mark Strand y resalta sus curiosas aventuras empresariales: comprar un castillo en Italia o importar vinos australianos. Una de esas aventuras fue iniciar un movimiento literario que haría famosos a Simic y Strand: Poesía gastronómica. En un país donde la gente no lee poesía pero se deleita con tragos y comida, podría fundarse una movimiento y publicarse una revista con poemas y recetas de cocina.

La poesía es pariente de la cocina, conversaban Simic y Strand: Ambos son toques sutiles que combinan la inspiración con la tradición. Horas después de haber cenado, Strand le comentó a Simic: «creo que no le puse suficiente queso al risotto.» Así es la poesía. Después de haber trabajado durante mucho tiempo en un poema, después de haberlo publicado, uno se siente con la necesidad de agregarle una palabra o dos para darle más vida.

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2 Comentarios

  1. Frankchucho dice:

    Será porque la mayoría de los poetas se mueren de hambre, que tienen las frases más bellas de agradecimiento cuando por su musa pueden comer.

  2. Enoc baca huanca dice:

    jaja facel no ma a

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