24, Abr 2013

Simic: el poeta sale a la carretera

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Charles Simic escribe sobre su experiencia de viajar para leer su poesía. 

Como muchos otros poetas de mi generación, he participado en cientos de lecturas de mi poesía. En los últimos cuarenta y cinco años, he ido a universidades y a academias, pero también a preparatorias, bibliotecas, librerías, bares, asilos, clubes de jazz, cafeterías, cines, centros comerciales abandonados y lugares que no caben en ninguna de estas categorías, como el frente de una tienda donde compartí créditos con un mago y una banda de rock. Estaba repleto, lo recuerdo, de público joven que iba a escuchar a la banda y al que le parecía bien el mago como primer acto, pero que se rebeló cuando se enteró que seguía un poeta. Si no entré en pánico y corrí fue porque necesitaba desesperadamente los cien dólares que me pagarían y porque ya tenía experiencia con auditorios hostiles como veterano del programa de Nueva York, "Poetas en las escuelas," donde descubrí que los niños de los que los maestros me advertían que eran lo peor de lo peor, tenían mucha mayor aptitud para la poesía moderna que los alumnos supuestamente bien portados y académicamente aventajados. 

Una nueva antología de su poesía se acaba de publicar. 

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Un comentario

  1. Zirtaeb dice:

    “América está aún por descubrirse. Sus vagabundos y poetas son parecidos a los antiguos navegantes cuando emprendían viajes de exploración. Hasta en sus ciudades hay espacios que los cartógrafos dejaron en blanco”.

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