25, Feb 2014

Simic: Lo que queda de mis libros

Charles Simic evoca los misterios de la memoria en una nota que publica el New York Review of Books. De los libros que descansan en mis estantes puedo olvidar la trama central pero recuerdo pasajes triviales. Las migajas son, tal vez, más duraderas que el banquete. Mark Strand tenía una buena idea para aprovechar esas azarosas piezas del recuerdo. Creía que a las tumbas podría instalársele una maquinita que (a cambio de alguna moneda) pudiera compartir con los visitantes los recuerdos, las canciones, las anécdotas favoritas del muerto. El invento de Strand animaría los panteones pero, más allá de eso, impediría la extinción de todo aquello que el azar almacena en nuestra cabeza y que desaparece con nuestra vida.

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