Cine

30, Abr 2012

«D»

«D» – animated short film from Closed Eye Visuals | DP on Vimeo.

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27, Abr 2012

El código de honor

Más de Kwame Anthony Appiah, aquí

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07, Abr 2012

El caballo de Turín

Rafael Argullol escribe hoy sobre la película del director húgaro Béla Tarr sobre el caballo maltratado que abrazó Nietzsche antes de despeñarse a la locura.  

¿Qué ocurrió aquella mañana de enero, probablemente gélida, dado el habitual clima de Turín? El abrazo al caballo maltratado, el desplome mental, el retorno al regazo materno. “Madre, soy bobo”: el niño travieso, quien como adulto ha sido el profeta que ha proclamado la inminente hoguera, cierra el círculo tras la fenomenal travesura. Le esperan diez años de silencio radical, pocos si los comparamos con las casi cuatro décadas de locura atravesadas por su admirado Friedrich Hölderlin, al que tantas cosas le unen, incluidos el destierro y la caída. Evidentemente nunca sabremos lo que ocurrió en la cabeza de Nietzsche esta mañana turinesa. Lo más desconcertante del caso es que esa cabeza había logrado trabajar a la máxima presión en los meses anteriores. El año 1888 es uno de los más productivos, si no el que más, en la trayectoria intelectual de Nietzsche. Escribe y publica varios libros, incluida esa obra maestra de la ironía que es Ecce Homo, un texto, cierto, desquiciado y hasta paranoico, pero de una sutileza y un dominio del lenguaje inigualables. ¿Fue el desplome de Turín la consecuencia natural de ese último año, como si la cuerda del arco se hubiera roto tras ser sometida a la máxima tensión? Nunca tendremos una respuesta para esta pregunta.

La cinta no trata de entender lo que le pasó a Nietzche, sino lo que le sucedió al caballo después del abrazo. Aquí puede verse la escena inicial de la película: 

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28, Mar 2012

Película sobre Hannah Arendt

Sukowa - ArendtSe filma una película sobre Hannah Arendt que se estrenará en octubre de este año. La directora Margarethe von Trotta describe las dificultades de llevar al cine la vida de la filósofa. ¿Cómo puede proyectarse la personalidad de una mujer dedicada a la escritura y el pensamiento. El reto es traducir ideas en imágenes. La directora ha llevado a la pantalla a Rosa Luxemburgo y a Hildegard von Bingen sabe que tiene que capturar el proceso de pensar, el camino que lleva a la idea y no solamente la idea cristalizada.

Más información por acá. (La imagen de la esquina es de Barbara Sukowa, quien representará a Arendt, en el film.)

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22, Mar 2012

La historia del cine en sus títulos

De Openculture.

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09, Mar 2012

Sueños de sushi

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08, Feb 2012

El dictador

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07, Feb 2012

Werner Herzog sobre la estupidez inconmensurable de los pollos

Werner Herzog on Chickens from Tom Streithorst on Vimeo.

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18, Ene 2012

Simic: despertar con cine

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Charles Simic publica otra postal de sus recuerdos para hablar del cine. Al poeta le parece extraño que los escritores hablen tan poco de las películas que vieron de niños si en el cine encontraron el mundo. En una sala de cine conocimos Nueva York y París, la guerra, el box. Por el cine bailamos como Fred Astaire y escapamos de orfanatos, fumamos opio y derrotamos a Napoleón. Simic recuerda el momento en que vio Ladrón de bicicletas

El día que vi Ladrón de bicicletas me convertí en un esteta sin darme cuenta. Estaba más preocupado con la forma en que se hacía una película que con los giros de su argumento. De repente, me fascinó la manera en que la cámara se movía o la forma en que se cortaba una escena o el marco que envolvía cierta imagen. Podría estar horas tumbado en la cama repasando una escena una y otra vez, recreándola para hacerla más misteriosa, más erótica y, desde luego, más poética. Lo disfrutaba inmensamente. No me extraña que mis amigos empezaran a pensar que yo era un poco raro en cosas de cine. Tendría doce años, no tenía idea de nada pero ya tenía una cineteca en la cabeza (…) suficientemente grande como para entretenerme y enriquecerme la vida, cuando me despertaba en la noche. 

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02, Ene 2012

Pulgasari

Kim Jong Il, el amado camarada del PT, fue un devoto del cine. Publicó un libro sobre el arte de la cinematografía donde compara al director con un comandante revolucionario y coleccionó miles y miles de películas. En 1978, como ministro de cultura, tuvo a bien secuestrar al director surcoreano Shin Sang Ok (y a su esposa) para gloria de un arte a la altura de la doctrina Suche. De esa colaboración surgió Pulgasari. 

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20, Dic 2011

Tullerías

Un corto de los Coen: 

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11, Nov 2011

Herzog sobre la pena de muerte

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07, Nov 2011

David Lynch y Dom Pérignon

Visto en Nowness.

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02, Nov 2011

El árbol de la vida

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No es extraño salir del cine con preguntas. Vamos a cenar tras la función para tratar de responderlas y resolver los misterios de la trama. El árbol de la vida, la nueva película de Terrence Malick, no nos siembra esas preguntas que se resuelven con una mirada atenta, descifrando las claves que aparecen en un diálogo o en una imagen. El árbol de la vida no es simplemente una narración compleja, es un testimonio del misterio. La película se columpia entre lo diminuto y lo descomunal, va del pie de un recién nacido al anillo de las galaxias, del fuego original al rascacielos. El dolor de la muerte dispara el flashback más deslumbrante y nos remonta a un tiempo anterior a las células. Un cuento pequeñito de melancolía familiar se trenza a la marcha de los dinosaurios. No faltan espectadores que, ante estos disparates, abandonan la sala.

El árbol de la vida podría ser una película muda: un despliegue de imágenes bellísimas, un manojo de instantes sublimes retratados por Emmanuel Lubezki. Podría ser también un concierto estrujante con piezas de Tavener, Bach, Mahler, Gorecky, Smetana, Preisner, Berlioz. Música y plegaria que cautivan a través del oído. Tal vez El árbol de la vida sean los recuerdos y el sueño de un hombre. La memoria de su niñez, sus primeros pasos; el juego y la tentación del peligro; el descubrimiento de la suavidad y la aspereza del mundo. Una niñez que se abre camino entre el calor de su madre y la rigidez del padre. Ella ríe, cuida, juega, se desprende de su peso y baila en el aire. Él se cree en el deber de enseñar rigor, dureza, golpes. Ella despierta a sus hijos con risa, él les arrebata violentamente el cobijo. Ella es un ángel; él nunca encuentra la paz—más que en la música a la que en mal momento dio la espalda. Los personajes apenas se hablan. Las palabras en la cinta son susurros, invocaciones, rumores. Los protagonistas le hablan a Dios quien, por supuesto, permanece callado. Al mundo no se le entiende pero se le escucha, se le ve, se le toca. Sobre todo éso: se le toca, se le acaricia. Desfilan las manos como los órganos sabios de la percepción. Acarician el agua, el aire, la piel, el pasto, las cortinas. Tocan… y entienden.

La tragedia cae sobre la familia. El hermano menor del protagonista muere. Un telegrama lo comunica en la primera escena de la película. ¿Se suicidó? Poco nos dice el breve libreto de de este traductor de Heidegger pero la tormenta de reclamos y culpas que sigue torturando al hermano mayor insinúa la muerte voluntaria. El dolor encuentra marco en la inmensidad de lo astronómico y de lo microscópico. Los átomos y las nebulosas no escuchan el grito de una madre. La naturaleza, sin embargo, no es indiferente y nos cobija desde el gran estallido. El consuelo llega porque todos los tiempos de la emoción humana son presente. Porque el adulto puede confortar al niño que fue, porque el muerto no desaparece del recuerdo, porque hay perdón. El tiempo no desecha: todos los pasados son sincrónicos. La película es una parábola sobre el asombro, es decir, sobre la humildad. Venimos a amar a cada una de las hojas, a cada hilo de luz, dice ese ángel que es la madre. Venimos a maravillarnos.

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07, Sep 2011

Miss Bala

Miss bala

No puedo escapar de una escena. Laura Guerrero acaba de inscribirse a un concurso de belleza y llega a una fiesta. Después de unos minutos, entra al baño para descubrir que unos hombres se descuelgan del techo de un bar improvisado. Como arañas que descienden de su hilo, los asaltantes reciben los rifles que les entregan desde lo alto. Vienen a matar y pronto se encuentran con Laura. El jefe de los matones la ve, le perdona la vida pero la atrapa definitivamente en su red. A partir de ese momento no hay escapatoria: la red del crimen lo cubre todo.

Miss Bala, la cinta de Gerardo Naranjo que se estrena este viernes, es una película que retrata la desgracia mexicana de este tiempo. La casa que habitamos ha dejado de ser nuestra, la vida que vivimos ya no es en realidad propia. Bajo el imperio del miedo nada puede ser confiable. Somos el ratón con el que juega el gato del crimen: la apariencia de libertad es la cuerda que permite su diversión. Cuando pensamos escapar, en realidad nos arrojamos a la boca hambrienta. Pero no se crea que ésta es otra película de denuncia, otra película de compromiso que se deleita en el lugar común, en la estridencia de la simplificación. Miss Bala es una gran película en términos estrictamente cinematográficos. Saturados por la crueldad cotidiana, la cinta sobresale porque su honestidad no está reñida con la elegancia. No es necesario restregarnos la violencia: lo que hace falta para nombrar nuestro tiempo es tocar las emociones vitales que la rutina adormece. Para capturar la angustia no hace falta arrojar cubetas de sangre: tocar la respiración del miedo es suficiente.

El extraordinario guión es poderoso por todo lo que no dice, por todo lo que calla, por todo lo que sabe innecesario decir. El poder de la película está en esa comunicación que escapa al discurso, esa trasmisión de imágenes o, tal vez, olores que provocan la fraternidad profunda y auténtica del arte. La fotografía es esencialmente evocativa: ve y nos muestra la angosta cueva de la violencia para cerrar también los párpados o alejarse de lo que no necesitamos ver para sentir. Dos actuaciones admirables sostienen la película. Stephanie Sigman carga prácticamente todas las escenas pronunciando unas cuantas frases pero hablando todo el tiempo con el cuerpo. Trepado a su mirada, montado en sus espalda, adherido a sus moretones, el auditorio vive una pesadilla interminable. La ilusión más ingenua le despierta una sonrisa, el pánico más profundo revienta en el tambor del pecho. Noé Hernández es un villano único porque no es tragado por ningún estereotipo. No usa camisa Polo, no lleva cadenas de oro ni lentes oscuros. Es despiadado pero no cruel. Representa el mal porque encarna también lo humano. Aterra porque podríamos conocerlo, porque podríamos ser él.

La hazaña artística de esta película es haber logrado la serenidad narrativa en medio del desbordamiento de violencia y sangre. Película de nuestra angustia, Miss Bala registra el grito pero no nos grita. Es una denuncia de nuestra barbarie, pero no pretende ser un cuento con moraleja edificante. Es uno de los mejores retratos emocionales del México de hoy.

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