Literatura

26, Nov 2013

Los mejores libros del 2013 para el Guardian

Escritores y críticos enlistan para el Guardian sus mejores libros del 2013. Aquí algunos de ellos:


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21, Nov 2013

Poemas de Sylvia Plath rechazados por el New Yorker

PlathRejectionVisa aquí

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13, Nov 2013

La serpiente

Alfonso Reyes

Yo tengo mis dudas. Lo digo con respeto y pido perdón. La tentación del Árbol, la viciosa ostentación de los Frutos, eran ya, en sí incentivo bastante para precipitar los destinos. ¿Pero la Serpiente? ¡No, la Serpiente no pudo aconsejar el amor, esta bendición de las bendiciones! El amor no puede ser condenado en el plan de la Creación. La Serpiente aconsejó el rencor; quiso dividir a Eva de Adán: le contó historias sobre su esposo. Algo les dijo para sembrar entre ellos la desconfianza y el desamor. Ése fue el pecado mortal; ésa, la pérdida del Paraíso. Es el caso de la primera intriga para entristecer a los que se aman. La Serpiente anuncia a Yago, no a Celestina, la calumniada.

Agosto de 1956, en el tomo XXII de las Obras completas.

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13, Nov 2013

Lecturas necesarias para sostener una conversación (Una lista de Brodsky)

Openculture recoge los apuntes que Monica Patridge tomó en una clase que dictó Joseph Brodsky. Se trata de la lista de los libros y autores que cualquiera debía leer para tener una conversación. Aquí está:

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También incluye una lista con sus sugerencias de poesía:

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19, Ago 2013

Simon Schama conversa con Orhan Pamuk

Simon Schama fue a Estambul recientemente para conversar con Orhan Pamuk y visitar su museo de la inocencia, descrito por el historiador como la más poderosamente hermosa pieza de arte contemporáneo en el mundo; poética y oscuramente cómica al mismo tiempo. El novelista habla de su interés por la arquitectura y la pintura, de su convicción de que las ideas de un novelista deben estar en sus personajes y no en sus declaraciones públicas. “No me gusta hacer pronunciamientos fuertes. Quiero escribir novelas fuertes. Guardo mi radicalismo para mis novelas.”

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24, May 2013

Diagramas de novelas

Flavorwire publica diagramas de famosas novelas. Éste el el boceto de La campana de cristal de Sylvia Plath: 

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19, Abr 2013

Alfonso Reyes recibe El laberinto de la soledad

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En Correspondencia Alfonso Reyes – Octavio Paz, (1939 – 1959), edición de Anthony Stanton, Fondo de Cultura Económica.

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17, Abr 2013

Cioran sobre Ceronetti

En la página de Acantilado puede leerse la carta que Emil Cioran escribió al editor francés que publicó en 1983 El silencio del cuerpo

Me pregunta usted qué género de hombre es el autor de El silencio del cuerpo. Su 
curiosidad es comprensible, pues se trata de un libro que no puede leerse sin interrogarse constantemente sobre el admirable monstruo que lo ha concebido. Debo confesarle que sólo lo he visto durante sus visitas a París. Pero con frecuencia he hablado con él por teléfono y nos hemos escrito. Y también de manera indirecta, por medio de una persona tan extraordinaria como él: una italiana de diecinueve años que Guido ha educado en parte y que hace dos años residió aquí varios meses. De una madurez de espíritu inusitada para su edad, reaccionaba a veces como una adolescente e incluso como una niña, y esa mezcla de agudeza genial y de ingenuidad hacía que no se la pudiera olvidar ni un solo instante. Penetraba en nuestra vida, era realmente una presencia-hada visitada por temores repentinos que aumentaba a la vez su desgracia y su encanto.

Como es lógico, estaba aún más presente en el pensamiento y las preocupaciones de 
Guido. No puedo, es evidente, entrar en detalles, aunque no haya nada equívoco que 
ocultar. Les recuerdo como si fuera ayer en el Jardín de Luxemburgo una tarde lluviosa 
de noviembre: él pálido, sombrío, abrumado, echado hacia adelante, y ella turbadora, 
irreal, dando pequeños pasos rápidos para poder seguirle. Cuando les vi me oculté detrás de un árbol. El día anterior había recibido una carta de él -la más desgarradora que he recibido nunca. Su aparición precipitada en el parque vacío me dejó una impresión de angustia, de desolación que me persiguió durante mucho tiempo. Olvido decirle que desde nuestro primer encuentro su aire de apátrida, de aislamiento fundamental, de predestinación al exilio, me hicieron pensar inmediatamente en Muychkine. (De hecho, aquella carta tenía un acento dostoievskiano.) Guido era para ella inatacable, sólo él escapaba a los juicios devastadores que emitía sobre todo el mundo. Ella se había adherido sin reservas a su fanatismo vegetariano. No comer como los demás es aún más grave que no pensar como ellos. Los principios o, mejor, los dogmas alimenticios de Guido son de un rigor al lado del cual los manuales de ascesis parecen incitaciones a la gula y al desenfreno. Yo mismo, que soy un maniaco del régimen, a su lado me doy la impresión de ser un caníbal. Si uno no se alimenta como los demás, tampoco se cura como ellos. Imposible imaginar a Guido entrando en una farmacia. Un día me llamó desde Roma para pedirme que le comprara en una tienda vietnamita de productos naturales cierta patata japonesa muy eficaz, al parecer, contra la artrosis. Según él, bastaba frotarse las articulaciones con ella para que el dolor cesara inmediatamente. 



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16, Abr 2013

Paz y Fuentes en wikileaks

Guillermo Sheridan recoge algunos cables de la Embajada norteamericana a su gobierno que se refieren a Octavio Paz y Carlos Fuentes: 

6 de febrero de 1975. “Carlos Fuentes nuevo embajador en Francia”. En los 60 Fuentes participó en el “Movimiento de Liberación Nacional”, inspirado por Cuba. Por esto, y por haber sido reportado como miembro del Partido Comunista, no tiene derecho a visa desde 1962, si bien se le han otorgado varias dispensas. “Es uno de los pocos intelectuales mexicanos importantes en los que LEA parece hallar respuesta. En junio de 1972 le organizó un encuentro con intelectuales en Nueva York. En septiembre de 1974 publicó una alabanza de LEA en la revista Time”. El embajador lo declara más agradable, gran conversador, agudo y mundano que la mayor parte de los “intelectuales” mexicanos (“que son muy tercos”). 

10 de febrero de 1975: el Departamento de Estado recomienda olvidar los malos antecedentes de Fuentes y en adelante mostrarle respeto.

19 de febrero de 1975: Con García Márquez y Cortázar, Fuentes es uno de los “famosos novelistas” que aplauden a LEA cuando instala la Comisión Internacional para investigar los crímenes de la junta militar chilena. 

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16, Abr 2013

Expertos en hacer el ridículo

Monterroso - autorretrato

Enrique Vila-Matas escribe sobre Monterroso:

El prólogo que escribiera Monterroso para su Antología personal de 1975 sirve aquí de cierre del volumen (El Paraíso imperfecto. Antología tímida (edición de Carlos Robles Lucena, Debolsillo): “Como mis libros son ya antología de cuanto he escrito, reducirlos a esta me fue fácil; y si de esta se hace inteligentemente otra, y de esta otra, otra más, hasta convertir aquellos en dos líneas o en ninguna será siempre por dicha en beneficio de la literatura y del lector”.

Así pues, su tendencia a corregir y a hacerse cada vez más pequeño no falta en esta nueva antología, tampoco su gran energía irónica: “Escribió un drama: dijeron que se creía Shakespeare; escribió una novela: dijeron que se creía Proust; escribió un cuento: dijeron que se creía Chejov; escribió una carta: dijeron que se creía Lord Chesterfield; escribió un diario: dijeron que se creía Pavese; escribió una despedida: dijeron que se creía Cervantes; dejó de escribir: dijeron que se creía Rimbaud; escribió un epitafio: dijeron que se creía difunto”.

Su hondo humor cervantino es precisamente el que falta en este país sin humor, este país extraviado e irrecuperable, incapaz de escapar de la lógica trágica del lugar. El humorismo, decía Monterroso, es el realismo llevado a sus últimas consecuencias, y excepto mucha literatura humorística, todo lo que hacemos tiene un lado muy risible; en realidad, el hombre es el único animal experto en hacer el ridículo.

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09, Abr 2013

Ceronetti y los dramas del cuerpo

Incluso la vida más pobre y sórdida es un drama de Esquilo si pensamos en la tragedia de las funciones, en los susurros de las secreciones, en los silencios de los órganos, en los esfuerzos de la memoria, en los tanteos de la voz, la sangre que circula, los miasmas mortales, las peleas entre microorganismos, las guerras espermáticas, las erupciones celulares, las calamidades de los nervios, las predestinaciones bioquímicas, el sino que poco a poco se introduce en el morbo final, las plagas, los granos reventados, las serpientes de la locura, y las furiosas perras del Hambre. 

Guido Ceronetti, El silencio del cuerpo, Acantilado, 2006.

El silencio del cuerpo

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31, Mar 2013

Risa y penitencia

200

Octavio Paz

Al alba, un escalofrío recorre a los objetos. Durante la noche, fundidos a la sombra, perdieron su identidad; ahora, no sin vacilaciones, la luz los recrea. Adivino ya que esa barca varada, sobre cuyo mástil cabecea un papagayo carbonizado, es el sofá y la lámpara; ese buey degollado entre sacos de arena negra, es el escritorio; dentro de unos instantes la mesa volverá a llamarse mesa… Por las rendijas de la ventana del fondo entre el sol. Viene de lejos y tiene frío. Adelanta un brazo de vidrio, roto en pedazos diminutos al tocar el muro. Afuera, el viento dispersa nubes. Las persianas metálicas chillan como pájaros de hierro. El sol da tres pasos más. Es una araña centelleante, plantada en el centro del cuarto. Descorro la cortina. El sol no tiene cuerpo y está en todas partes. Atravesó montañas y mares, caminó toda la noche, se perdió por los barrios. Ha entrado al fin y, como si su propia luz lo cegase, recorre a tientas la habitación. Busca algo. Palpa las paredes, se abre paso entre las manchas rojas y verdes del cuadro, trepa la escalinata de los libros. Los estantes se han vuelto una pajarera y cada color grita su nota. El sol sigue buscando. En el tercer estante, entre el Diccionario etimológico de la lengua castellana y La Garduña de Sevilla y anzuelo de bolsas, reclinada contra la pared recién encalada, el color ocre atabacado, los ojos felinos, los párpados levemente hinchados por el sueño feliz, tocada por un gorro que acentúa la deformación de la frente y sobe el cual una línea dibuja una espiral que remata en un vírgula (ahí el viento escribió su verdadero nombre), en cada mejilla un hoyuelo y dos incisiones rituales, la cabecita ríe. El sol se detiene y la mira. Ella ríe y sostiene la mirada sin pestañear.

¿De quién o por qué se ríe la cabecita del tercer estante? Ríe con el sol. Hay una complicidad, cuya naturaleza no acierto a desentrañar, entre su risa y la luz. Con los ojos entrecerrados y la boca entreabierta, mostrando apenas la lengua, juega con el sol como la bañista con el agua. El calor solar es su elemento. ¿Ríe de los hombres? Ríe para sí y porque sí. Ignora nuestra existencia; está viva y ríe con todo lo que está vivo. Ríe para germinar y para que germine la mañana. Reír es una manera de nacer (la otra, la nuestra, es llorar). Si yo pudiese reír como ella, sin saber por qué…Hoy, un día como los otros, bajo el mismo sol de todos los días, estoy vivo y río. Mi risa resuena en el cuarto con un sonido de guijarros cayendo en un pozo. ¿La risa humana es una caída, tenemos los hombres un agujero en el alma?. Me callo, avergonzado. Después, me río de mí mismo. Otra vez el sonido grotesco y convulsivo. La risa de la cabecita es distinta. El sol lo sabe y calla. Está en el secreto y no lo dice; o lo dice con palabras que no entiendo. He olvidado, si alguna vez lo supe, el lenguaje del sol.

La cabecita es un fragmento de un muñeco de barro, encontrado en un entierro secundario, con otros ídolos y cacharros rotos, en un lugar del centro de Veracruz. Tengo sobre mi mesa una colección de fotografías de esas figurillas. La mía fue como una de ellas: la cara levemente levantada hacia el sol, con expresión de gozo indecible; los brazos en gesto de danza, la mano izquierda abierta y la derecha empuñando una sonaja en forma de calabaza; al cuello y sobre el pecho, un collar de piedras gruesas; y por toda vestidura, una estrecha faja sobre los senos y un faldellín de la cintura a la rodilla, ambos adornados por una greca escalonada. La mía, quizá, tuvo otro adorno: líneas sinuosas, vírgulas y, en el centro de la falda, un mono de los llamados "araña", la cola graciosamente enroscada y el pecho abierto por el cuchillo sacerdotal.

(más…)

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22, Mar 2013

Ortega y Gasset. Un retrato de Sorolla

Sorolla - Ortega y Gasset
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14, Dic 2012

Sobre Calasso

Calasso
Andrea Lee escribe una nota larga sobre Roberto Calasso en el Newyorker.

Calasso ha creado un género original y muy discutido para sus libros que no son ficción ni no-ficción, sino una mezcla de mito, biografía, crítica, filosofía, historia y minucias, salpicados con citas y tejidos con la incansable visión de Calasso hasta que adquieren una especie de vida orgánica propia.

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09, Dic 2012

NYT: los mejores libros del 2012

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