Arte

23, feb 2015

Coro de los regañones

Tomás Segovia

Nada te han prometido
De  qué te quejas
Esta heredad no es tuya
Por qué la tomas y no la dejas

Lo que eres y no eres
Te lo has buscado
Quién tenía que amarte
Quién por haber vivido
Te debe algo

No hay ley que diga que ha de existir
Lo que deseas
Esta heredad no es tuya.
De qué te quejas

(solo)
Miren al quejumbroso
Al gemebundo
Lleno de remilgos y repudios
Como si todo lo que ha tenido
No fuese deuda

(tutti)
Nada te han prometido
De qué te quejas

(solo)
Cesa tu letanía
Mendigo indigno
Fastidioso molino de agravios
Que te quejas por vicio
En vez de lamentarte
Conquista y gana
Qué hacías en verano
Fatua cigarra
No te falta fortuna
Te falta meta

(tutti)
Esta heredad no es tuya
De qué te quejas

(solo)
Ponte en pie da la cara
No hagas chantaje
De tus vacuos fracasos
A nadie harás culpable
Mucho peor sería
Si por tus lloriqueos
Alguien te diera el triste mendrugo
Que no te daría su deseo
Resiste calla acepta

(tutti)
Nada te han prometido
De qué te quejas

(solo)
Esta heredad no es tuya
¿Quieres que el mundo
Cambie sus leyes para darte gusto
Que por tu linda cara
O tal vez justamente por no hacer nada
Amanezcas en gracia?
Quién te crees que eres
De qué te quejas
Nadie que implora y gime
Vale la pena
Si estás donde están todos
Por qué tu sino
Sería la excepción
Nada te han prometido
Si no te gusta cómo es la vida
Quién te pide que existas
Quién prefiere que seas
De qué te quejas
De qué te quejas cínico
De qué te quejas

En Antología de poesía amorosa,
selección de José María Espinasa, UNAM, 2015

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20, feb 2015

Antony Hegarty canta con Yoko Ono para celebrar sus 82

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15, feb 2015

Un paseo por la casa de cristal

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11, feb 2015

Alex Ross sobre Górecki

No hay compositor clásico que supere el éxito comercial de Henryk Górecki. Su Tercera sinfonía ha vendido millones de copias y ha ilustrado un buen número de películas. Alex Ross escribe en el Newyorker sobre su trabajo y sobre la aparición de una esperada secuela. Górecki murió antes de estrenar su Cuarta pero la dejó prácticamente lista. Se estrenó en enero. Una inquietante despedida, la llama Ross. Una obra que merecería el mismo éxito que su Tercera Sinfonía … pero que no lo tendrá.

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10, feb 2015

Timbuktu

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04, feb 2015

Escrito por Teresa de Ávila

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02, feb 2015

La arquitectura emocional de Mathias Goeritz

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El museo Reina Sofía de Madrid exhibe una muestra de la obra de Mathias Goeritz titulada “Arquitectura emocional.” Del catálogo de la exposición puede leerse este ensayo de Daniel Garza Usabiaga en La tempestad.

Goeritz era partidario de revivir la noción de obra-de-arte-total, donde a través de una integración del arte y la arquitectura se conforma una situación espacial de dimensiones ambientales que transforma la experiencia del espectador apelando a la totalidad de sus sentidos. En el caso del Museo Experimental El Eco de Goeritz la transformación de la experiencia se perfila, como se discutirá, en términos de un asombro, tal y como fue formulado por Burke. Las características físicas del edificio, sus elementos arquitectónicos, el contenido de las obras de arte y la descripción que de esto elabora Goeritz, apuntan hacia esta dirección donde “emoción” parece equivaler a “asombro”.

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02, feb 2015

Ballena blanca


Visto en nowness.

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31, ene 2015

Agosto de 1968

W. H. Auden

El Ogro no hace más de lo que puede,
Hazañas imposibles para el Hombre;
Pero un premio está lejos de su alcance:
Es incapaz de dominar el Habla.
Por sobre la llanura sojuzgada,
Entre los muertos y los desdichados,
Ronda el Ogro con paso reumbante,
Echando espumarajos por la boca.

Septiembre de 1968
(Traducción de Jordi Doce)

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29, ene 2015

Cartas de Fuentes a Paz

Confabulario de El universal publica un manojo de cartas de Carlos Fuentes a Octavio Paz. En un mensaje del 29 de mayo de 1969 le escribe sobre la ciudad de México:

Hay que salir inmediatamente de la ciudad de México, cada día más fea, estrangulada en su propio gigantismo mussoliniano; una ciudad en la que un ser normal no puede vivir: mármol o polvo; los ricos ya no ven la ciudad: un tubo aséptico los comunica entre sí: residencias, oficinas, restaurantes vía Periférico; los demás viven con los perros, el sudor y las llagas. El claustro o la intemperie: signos de la ciudad de México. Pero ya lugares como Coatzacoalcos o Minatitlán han sido anexados al mundo del consumo: neón, refaccionarias, vidrio, televisión, supermercados, desodorantes instantáneos, frente a tacos, cerdos, moscas, niños desnudos y exvotos. Maravilla permanente de la tierra: Tabasco y Campeche, de Coatzacoalcos a Ciudad del Carmen, pasando por Villahermosa, Espino, Frontera, Río San Pedro, hasta la laguna: bosques de cocoteros, cebús, laureles, llanos inmensos, tabachines en flor: una tierra sin fisuras, plenitud tropical y frontera del espíritu. Tierras verdes billar y tierras rojas como una cancha de tenis. Son las tierras de la creación. Y los ríos son la naturaleza naturante. Cruzo el Usumacinta sobre una panga y entre los jacintos flotantes que corren hacia Guatemala. Frontera: las barberías vetustas, de sillones rojos desfondados; la partida del ejército ocupando un extraño palacio rococó tropical, con la planta alta arruinada, incendiadas, faulkneriana; el mercado a la Soutine: largos cadáveres de reses sangrientas colgando de los garfios; plátano macho y plátano dominico; machetes. La panga triturada por cables del río San Pedro: a la izquierda, el mar se quiebra; a la derecha, el bosque simétrico, macizo, que parece fundirse e impedir el paso en el recodo del río. La Luz del atardecer contiene todas las luces posibles del día y de la noche: la luz tropical es como la blancura de la ballena de Melville, capaz de contener todos los colores. Los muros de Campeche: rosa, verde, amarillo, azul, mano sobre mano de pintura: un palimpsesto; y el color negro liquen, trabajo del aire y del mar que trata de abrirse paso. Muros como pieles. La costa de Campeche: de un lado el mar color limón, cargado de algas, contenido por empalizadas; del otro los cementerios rojos de las palmeras moribundas. Mar del pargo, la corvina, el camarón diminuto, el sápido esmedregal.

Pero México es una Gorgona con dos cabezas: la maravilla y el asco paralizan por igual.

 

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28, ene 2015

Imitar a Churchill (el bebedor)

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28, ene 2015

La medida del tiempo

Tomaz Salamun

¡Oh tú, que haces posible el puro gozo!
El sufrimiento y el abandono, la siembra callada,
el mudo envenenamiento del jugo y las células.
Que me traicionas y ajustas las correas. ¡Más! ¡Más!
Que exprimes con cruel dulzura la muerte de mí.
Un ladrón es mi Grial.
Que te olvidas de mí.
Que has roto mi sangre apenas
te entré.
¡Monstruo idéntico!
Nada sabes de pérdidas.
En quien la única huella de placer sobre tu
cuero se dispara en aquella millonésima
fracción de segundo en que tomas
el cash.
Sólo en aquel momento te estremeces.
Que con la mirada quemas y reduces a cenizas.
Que tienes la fragancia del heno.
¿Qué esperas, férreo príncipe? Mi
Saturno ya está partiendo.
¡Aprieta!
¡Incrústate en la embriguez y mira!
Todo oscila: el mar, la luna, Li Tai Po.
¡No mires hacia atrás, amado mío!
Junto a quien he vivido la más terrible
entrega.
¡No mires hacia atrás, te digo!
Eres uno y único.
Sólo tu nieve es cristal y muro.

*

Traducción de Pablo Fajdiga

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28, ene 2015

Sombras de David Lynch

Vistas aquí

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27, ene 2015

Burbujas congeladas

La fotógrafa Angela Kelly ha fotografiado burbujas que se congelan. Aquí pueden verse sus imágenes.

Bubbles_Angela_Kelly_01

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26, ene 2015

Poesía gastronómica

Charles Simic publica en el New York Review of Books una nota sobre Mark Strand y resalta sus curiosas aventuras empresariales: comprar un castillo en Italia o importar vinos australianos. Una de esas aventuras fue iniciar un movimiento literario que haría famosos a Simic y Strand: Poesía gastronómica. En un país donde la gente no lee poesía pero se deleita con tragos y comida, podría fundarse una movimiento y publicarse una revista con poemas y recetas de cocina.

La poesía es pariente de la cocina, conversaban Simic y Strand: Ambos son toques sutiles que combinan la inspiración con la tradición. Horas después de haber cenado, Strand le comentó a Simic: “creo que no le puse suficiente queso al risotto.” Así es la poesía. Después de haber trabajado durante mucho tiempo en un poema, después de haberlo publicado, uno se siente con la necesidad de agregarle una palabra o dos para darle más vida.

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