Arte

13, feb 2008

La música en la capilla

Rothko_seagramEl último capítulo del recorrido de Simon Schama alrededor de los poderes del arte examina a Rothko. En los documentales que preparó para la BBC recoge la primera impresión que tuvo al ver los cuadros que iban a colgar de las paredes del restorán del Four Seasons. Con una narración envolvente, con precisión, profundidad y soltura cuenta en ese extraordinario documental que es The Power of Art, la historia de su búsqueda y sus hallazgos y el peso de sus angustias.

"El silencio es tan preciso," decía Rothko. Y quienes visitan su capilla oyen música. Conozco dos reacciones musicales al templo de Houston. La primera es una pieza de Morton Feldman, discípulo de John Cage. El quinto movimiento es bellísimo:

Morton FeldmanRothko Chapel 5

La otra lectura musical de la capilla es la canción de Peter Gabriel "Catorce pinturas negras." Tras los lamentos de un instrumento armenio, la voz evoca el dolor, el sueño y el cambio.

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13, feb 2008

La capilla de Rothko

Rothko_chapel

El camino a la capilla de Rothko es una preparación para el encuentro. Hay que dejar atrás las carreteras y despojarse del coche; abandonar esa ciudad sin cuidad que es Houston y llegar al apacible barrio de Montrose donde aparecen el pasto y los árboles. Un estanque presidido por el obelisco roto de Barnett Newman acoge al visitante y lo prepara para el ingreso. El edificio originalmente pensado por Philip Johnson anticipa el templo con gravedad románica. Se ha bordado así el recogimiento para acceder al refugio meditativo.

En 1964 Rothko recibió el encargo de John y Dominique de Menil para pintar los cuadros que se instalarían en una capilla de Houston. Rothko celebró la invitación: tendría finalmente un espacio plenamente suyo para alojar sus enormes lienzos. Sus cuadros no serían ornato en un restorán ni alhaja de coleccionista. Su pintura sería la protagonista de un templo—no: su pintura sería el templo. Total control para el obsesivo artista. Dominio sobre el edificio que alojaría las pinturas (por lo cual terminaría peleado con Johnson); mando sobre las luces y la colocación de los cuadros, sobre la materia de las paredes y la textura del piso. El encargo le ofrecía algo más importante para él. En la capilla alcanzaría su deseo: abrazar al espectador, absorberlo, atraparlo. El pintor que devora al espectador. Quince años antes de emprender el proyecto de la capilla, Rothko había dicho que “un cuadro vive de la compañía, expandiéndose y estimulándose en los ojos del observador sensible. Muere de igual modo (…) Cuán a menudo debe verse perjudicado por la mirada del insensible y por la crueldad del impotente.”

Rhotko_estudio_capilla Rothko vio en la capilla la culminación de su obra. Un espacio octogonal ocupado por enormes cuadros negros. Negro sobre negro, púrpuras ennegrecidos, grises quemados, negrísimos negros. Variaciones sobre la monocromía. Dispuestos en solitario o en trípticos, los lienzos son iluminados por luz tenue y silencio. El peregrinaje artístico de Rothko concluye en una tragedia. La capilla se anuncia como un templo para cualquier culto. Yo la sentí como el oratorio de un mundo sin Dios. El espacio hechiza porque esculpe el sufrimiento, la soledad o, más bien, el abandono. Si hay un santo al que se consagra esta capilla es al místico que los ateos veneramos: Blas Pascal. Una casa para el silencio, la oscuridad, las tinieblas. Éste no es el domicilio de la esperanza. La angustia por “el eterno silencio de los espacios infinitos” se vuelve carga física ante el pasmo. La tristeza que la capilla comunica es la de Pascal: el hombre es una paja perdida en el universo mientras el creador de esta miseria se esconde y calla. Absorto por la eternidad de los negros, el espectador se palpa insignificante y se abisma, como apunta el filósofo en algún párrafo, “en la infinita inmensidad de espacios que ignora y que lo ignoran.”

A diferencia del resto de sus pinturas, los cuadros de la capilla no esbozan horizonte. Las abstracciones que hicieron tan famoso a Rothko no dejaban de hacerle guiños al mundo: un ventanal, una columna, el cielo. Sí: creía que las formas acentuaban la banalización y estorbaban la expresión de nuestra tragedia. Pero en sus colores soplaba el viento, se insinuaba la vida. Aquí, en los negros de su capilla, el neoyorkino cancela cualquier evocación de fraternidades. Aquí no hay tiempo: es el helado abrazo de la nada.

Rothko no asistió a la inauguración de la capilla. Un año antes de que las obras concluyeran, se hinchó de pastillas y se cortó las venas en su departamento de Nueva York.

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10, feb 2008

World Press Photo 2008

Se han anunciado los premios de fotoperiodismo World Press Photo de este año. Una fotografía de Tim Hetherington, publicada en Vanity Fair ganó el primer lugar. El reportaje original se puede ver aquí.

Hetherington_afganistn

Aquí se encuentran otros reconocimientos del año. Y por acá un registro de ganadores de años pasados.

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07, feb 2008

Tríptico

El tríptico de Francis Bacon "1974-77" se vendió en 46 millones de dólares. Aquí es gratis:

Bacon_trptico_2

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01, feb 2008

Tàpies

Tapies
"Para mí todo es lo mismo en el universo, por eso no te puedes poner demasiado firme y pretender que una parte es el todo o que una idea es la verdadera y la única razón porque, inmediatamente, puedes provocar todo lo contrario"

Una nota y una pequeña galería por aquí.

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31, ene 2008

Más del diccionario

La controversia sobre el diccionario de Christopher Domínguez engorda. La estupenda página de prensa del Fondo sirve bien para rastrear ataques y réplicas. Se sugiere, por ejemplo, convocar de inmediato a la redacción de un diccionario antichristopher en el que aparezcan todos los enemigos del crítico en perfecto orden alfabético. Eve Gil rompe su norma de no reseñar libros que no le gustan para hablar del diccionario. El antologador se defiende: al crítico lo persiguen sus remordimientos; no es un árbitro de futbol; su libro no quiere ser el vademécuum de la literatura: nomás fragmentos de la autobiografía de un lector.

Sigo sin entender la indignación. Que los perfiles de este libro estén ordenados alfabéticamente no supone la mirada de un supremo que todo lo ve y todo lo aquilata con perfecta ecuanimidad. El diccionario filosófico de Voltaire no tiene

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