Poesía

04, Abr 2013

Celebración de ella

Adonis

Cuerpo: la más bella morada
que habitar pueda la imaginación.

Placer:
resurrección del cuerpo.

Arroyo donde nada el deseo,
su llanto.

Por las regiones de su cuerpo yerra mi mirada.
El más vasto de los océanos
es el cuerpo de una mujer enamorada.

Cuando me mira, su rostro arde.
Yo soy ese fuego interno.

El corazón del amado está entre sus labios.
El corazón de la amada, bajo su ombligo.

No, no puede ver en la rosa
sino un cuerpo de mujer.

¿Por qué no me abandona tu memoria?
Ni el mismo viento me escuchó
cuando dije: Te quiero.

Se levanta en su propio cuerpo,
pero duerme en el cuerpo de ella.

La línea recta
en el amor es círculo.

Para la mujer el hombre es un libro
que ella se aplica a leer con todo el cuerpo.

Perfume: el más hermoso vestido
que llevar pueda una mujer.

No entrarás en la noche del cuerpo
si no te entregas al sol de la locura.

El presente es para el cuerpo
el molde del tiempo.

Sé humilde, lenguaje:
sólo el cuerpo puede escribir el cuerpo.

Aroma de mujer
que sugiere en el aire
un lecho, una vulva,
un falo.

¡Sueña, sueña!
–dice la rosa marchita.

He visto a la mujer
que vio a la golondrina
que creó la primavera:
Eras tú. 

En Árbol de Oriente. Antología poética, 1957 – 2007, Visor de Poesía. 

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21, Mar 2013

Llamarnos al mundo

Poesia - AA

En Urdimbre, de Aurelio Asiain

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19, Mar 2013

Lo cotidiano

Rosario Castellanos

Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia,
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.

Para el amor no hay tregua, amor. La noche
no se vuelve, de pronto, respirable.
Y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.
El encuentro es a oscuras. En el beso se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.

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12, Mar 2013

El temario de Auden

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(De su curso "Destino e individuo en la literatura europea", dictado en la Universidad de Michigan en 1941-1942) Visto aquí

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11, Mar 2013

Porque escribí

Enrique Lihn

Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces

De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo

(Aquí en su voz)

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06, Mar 2013

Las cosas enteras

Mark Strand

En un campo

soy la ausencia

de campo.

Siempre

sucede así.

Dondequiera que esté

soy aquello que falta.

Si camino

parto el aire

mas siempre

vuelve el aire

a llenar los espacios

donde mi cuerpo estuvo.

Todos tenemos razones

para movernos: yo me muevo

por mantener

enteras a las cosas.

(Traducción de Octavio Paz)

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23, Feb 2013

Pareja humana

Gonzalo Rojas

Hartazgo y orgasmo son dos pétalos en español de un mismo 
    lirio tronchado
cuando piel y vértebras, olfato y frenesí tristemente tiritan
en su blancura última, dos pétalos de nieve
y lava, dos espléndidos cuerpos deseosos
y cautelosos, asustados por el asombro, ligeramente heridos
en la luz sanguinaria de los desnudos:
      un volcán
que empieza lentamente a hundirse.

Así el amor en el flujo espontáneo de unas venas
encendidas por el hambre de no morir, así la muerte:
la eternidad así del beso, el instante
concupiscente, la puerta de los locos,
así el así de todo después del paraíso:
-Dios,
ábrenos de una vez.

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21, Feb 2013

Dime la verdad sobre el amor (Un documental sobre Auden)

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11, Feb 2013

Lady Lazarus, un documental de Sandra Lahire con voz de Sylvia Plath

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11, Feb 2013

Sylvia Plath lee Lady Lazarus

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11, Feb 2013

Estudio

Carlos Pellicer

Esta fuente no es más que el varillaje
de la sombrilla
que hizo andrajos el viento.
Estas flores no son más que un poco de agua
llena de confeti.
Estas palomas son pedazos de papel
en el que no escribí hace poco tiempo.
Esa nube es mi camisa
que se llevó el viento.
Esa ventana es un agujero
discreto o indiscreto.
¿El viento? Acaba de pasar un tren
con demasiados pasajeros…
Este cielo ya no le importa a nadie;
esa piedra es su equipaje. Lléveselo.
Nadie sabe dónde estoy
ni por qué han llegado así
las asonancias y los versos.

México, 1925

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07, Feb 2013

Pera

Julio Trujillo

Agua para morderse que se fuga
en hilos por la cara.  

 

En La burbuja, Almadía, 2013

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31, Ene 2013

Gozar la flor de la biznaga

Rubén Bonifaz Nuño

Yo, vestido y viejo, carcomido

y ciego, me arriesgo a tus veinte años;
la imprudencia ejerzo del que, a tientas,
ensangrienta espinas, pretendiendo

gozar la flor de la biznaga.

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14, Ene 2013

El número olvidadizo

Vasko Popa

Había una vez un número
Puro y redondo como el sol
Pero solo muy solo

Comenzó a calcular consigo

Se dividía se multiplicaba
Se restaba se sumaba
Y siempre quedaba solo

Dejó de calcular consigo
Y se encerró en su redonda
Y soleada pureza

Afuera quedaron ardientes
Las huellas de sus cálculos

Comenzaron a perseguirse en la oscuridad
A dividirse cuando se multiplican
A restarse cuando se sumaban

Como sucede en la oscuridad

Y no hubo quien le rogara
Que detuviera las huellas
y las borrara

 

En Vasko Popa Poesía, Fondo de Cultura Económica, 2012, traducción de Juan Octavio Prenz.

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09, Ene 2013

Una postal

Joseph Brodsky
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg 

 

A causa de la superpoblación 
los polígamos y los asesinos
seriales salen libres; y si hay
un accidente aéreo, únicamente
se habla de él (casi siempre en las noticias)
cuando ocurre en algún área boscosa:
a las complicaciones del acceso
se suma la cuestión del medio ambiente,
que hace todo más trágico. Los teatros
están repletos, tanto las butacas
como los escenarios. Y jamás
un tenor canta solo un aria: casi
siempre hay seis a la vez, o a veces uno
que es gordo como seis. Lo mismo vale
para el gobierno, cuyas oficinas
están toda la noche con las luces
prendidas y trabajan en distintos
turnos, como las fábricas, rehenes
del censo. Todo, aquí, es una pandemia:
lo que le gusta a uno gusta a muchos,
ya sea un deportista, algún perfume
o una comida. Así, por consiguiente,
todo lo que uno diga o haga es
un acto de lealtad. Del mismo modo,
según parece, la Naturaleza
se ha hecho eco del denominador
común, y cada vez que llueve, que es
poco, las nubes se demoran más
no dando vueltas por sobre el estadio 
militar, sino sobre el cementerio.

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