Poesía

02, Sep 2015

Amar es donde

Joan Margarit

Sentado en un tren contemplo los campos
y de pronto, fugaz, pasa una casa
que es el relámpago de alguna verdad.
Sería un error bajar del tren.
Ya no estaría.
Amar es donde, y siempre hay algo
que me lo revela: una terraza al sol,
la tarima del director de orquesta
sin nadie, con una rosa solamente,
mientras alrededor los músicos tocan solos.
Un dormitorio al alba, un campo segado.
Por descontado, el canto de aquellos pájaros
en el cementerio una mañana de junio.
Amar es donde.
Perdura al final de todo: es de donde venimos.
Y es el lugar donde va quedando la vida.

*

Joan Margarit, Des d’on tornar a estimar, Proa, Barcelona, 2015. Versión de Jonio González. Tomado de aquí.

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01, Sep 2015

Estar solo

Ida Vitale

Un desventurado estar solo,
un venturoso al borde de uno mismo.
¿Qué menos? ¿Qué más sufres?
¿Qué rosa pides, sólo olor y rosa,
sólo tacto sutil, color y rosa,
sin ardua espina?

Su Material de lectura puede leerse aquí.

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16, Ago 2015

Violín

Óscar Hahn

Ese árbol
tiene un violín adentro

No fue tallado aún pero está adentro

Espera el día de la resurrección
árbol adentro

Dijo el señor Stradivarius:

tengo que rescatar a ese violín
tengo que quitarle la corteza
y verlo respirar al aire libre

Tengo que oírlo cantar para mí

Ese violín
tiene un árbol adentro
tiene flores que escuchan la música callada

Tiene pájaros

 En Señales de vida, antología publicada por el FCE.
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18, Jun 2015

Tierra mojada

Ramón López Velarde

Tierra mojada de las tardes líquidas
en que la lluvia cuchichea
y en que se reblandecen las señoritas, bajo
el redoble del agua en la azotea…

Tierra mojada de las tardes olfativas
en que un afán misántropo remonta las lascivas
soledades del éter, y en ellas se desposa
con la ulterior paloma de Noé;
mientras se obstina el tableteo
del rayo, por la nube cenagosa…

Tarde mojada, de hálitos labriegos,
en la cual reconozco estar hecho de barro,
porque en sus llantos veraniegos,
bajo el auspicio de la media luz,
el alma se licúa sobre los clavos
de su cruz…

Tardes en que el teléfono pregunta
por consabidas náyades arteras,
que salen del baño al amor
a volcar en el lecho las fatuas cabelleras
y a balbucir, con alevosía y con ventaja,
húmedos y anhelantes monosílabos,
según que la llovizna acosa las vidrieras…

Tardes como una alcoba submarina
con su lecho y su tina;
tardes en que envejece una doncella
ante el brasero exhausto de su casa,
esperando a un galán que le lleve una brasa;
tardes en que descienden
los ángeles, a arar surcos derechos
en edificantes barbechos;
tardes de rogativa y de cirio pascual;
tardes en que el chubasco
me induce a enardecer a cada una
de las doncellas frígidas con la brasa oportuna;
tardes en que, oxidada
la voluntad, me siento
acólito del alcanfor,
un poco pez espada
y un poco San Isidro Labrador….

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30, Abr 2015

Enzensberger conversando con Simic

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30, Abr 2015

Nuevo libro de Wislawa Szymborska

Se publica en inglés una nueva antología poética de Wislawa Szymborska. Richard Lourie la comenta en el New York Times. Su escepticismo, su irreverencia, su sed de esa sorpresa de la fresca percepción la convierten en enemiga de cualquier certidumbre tiránica. Es lo mejor de la mente occidental, dice el reseñista: libre, inquieta, cuestionadora: lo opuesto al terrorista que amenaza nuestra civilización. Y aún así, esa poeta interesada en todo lo existe en el planeta se esfuerza por entrar hasta en la mente del terrorista. Aquí su poema sobre la espera del criminal:

La bomba explotará en el bar a las trece veinte.
Ahora apenas son las trece y dieciséis.
Algunos todavía tendrán tiempo de salir.
Otros de entrar.

El terrorista ya se ha situado al otro lado de la calle.
Esa distancia lo protege de cualquier mal
y se ve como en el cine:

Una mujer con una cazadora amarilla: ella entra.
Un hombre con unas gafas oscuras: él sale.
Unos chicos con vaqueros: ellos está hablando.
Trece diecisiete y cuatro segundos.
Ese más abajo tiene suerte y sube a una moto,
y ese más alto entra.

Trece diecisiete y cuarenta segundos.
Una niña: ella va andando con una cinta verde en el pelo.
Sólo que de repente ese autobús la tapa.

Trece dieciocho.
Ya no está la niña.
Habrá sido tan tonta como para entrar, o no,
eso ya se verá cuando vayan sacando.

Trece diecinueve.
Y ahora como que no entra nadie.
En vez de entrar aún hay un gordo calvo que sale.
Pero parece que busca algo en sus bolsillos y
a las trece veinte menos diez segundos
vuelve a buscar sus miserables guantes.

Son las trece veinte.
Qué lento pasa el tiempo.
Parece que ya.
Todavía no.
Sí, ahora.
Una bomba: la bomba explota.

(Traducción de A. Murcia Solano)

 

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08, Abr 2015

Los sonetos de Shakespeare, en cortos…

Ross Williams, del New York Shakespeare Exchange ha ideado una forma de promover los sonetos de Shakespeare: filmar un corto en Nueva York para cada uno de los 154. The Sonnet Project trata de bajar al artista del pedestal y conectarlo con nuestro tiempo y nuestro paisaje. El proyecto tiene una aplicación para móviles.

Aquí puede verse el soneto 17:

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07, Abr 2015

Canción para Billie Holiday

Pere Gimferrer

Y la muerte
                     nadie la oía
pero hablaba muy cerca del micrófono
Con careta antigás daba un beso a los niños
Lady Day las gaviotas heridas vuelven a la luz del puerto
Extraña fruta en el aire el crepúsculo se ausenta
Con una espada con un guante con una bola de cristal
la pecera magnética la cueva del pasado el submarino bajo las mareas que fulgen
Lady Day cuánto amor en una juventud cuántos errores cuántas tardes hablando qué deseo
     qué eléctricos jazmines
cuántos cow-boys muertos como trovadores la sonrisa en los labios que se tiñen de sangre
los gritos en las calles las manifestaciones disueltas bajo el arco voltaico del poniente y los
     lóbregos edificios irreales
Lady Day el amor como una libélula
cazador de libélulas
Lady Day qué despacio nos viene la experiencia todo cobra un sentido se ordena como el
     paisaje en los ojos cuando recién despiertos corremos las persianas
o intentamos ordenar las palabras de un
                                             poema
                                                             Lady Day
Animales heridos en el bosque nuestros ojos qué piden qué desean
qué desea esa voz en el viento de otoño un lebrel o su presa disueltos en la fría oscuridad del
     tiempo
escamoteados como naipes de una baraja los años de nuestra juventud
Con dos vueltas de llave cerraron la cocina
No nos dan mermelada ni pastel de cereza
ni el amor ni la muerte extraña fruta que deja un sabor ácido.

Publicado en Extraña fruta y otros poemas.

 

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06, Abr 2015

Simic: Prosa y poesía. Dos libros que se publican hoy

Life of ImagesLunatic

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13, Mar 2015

Vals de Santiago, de Óscar Hahn

El poeta chileno Óscar Hahn ha recibido el Premio Loewe de Poesía. Aquí puede leerse una entrevista con él y aquí otra. Copio aquí su «Vals de Santiago»:

Un bosque depresivo invade la ciudad
un bosque trashumante
que quisiera escapar pero no puede.

Desde los árboles que se agitan irascibles
caen castañas de carbón.

Veloces monstruos de metal
con cerebros de moscas
se han adueñado de las calles.

Chillan y chillan.

No queda oxígeno que respirar.
La clorofila se ha vuelto alquitrán.

Pasan tortugas que parecen perros
y gatos que parecen caballos.
Pasan pájaros que no consiguen volar
por el peso del hollín en sus alas.

Una ballena se ha varado en la Plaza de Armas.

Está nevando en pleno verano mamá
y los niños no pueden columpiarse.
Nada se mece nada se balancea.
El viento está inmóvil como una idea fija.

Pescado aquí.

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05, Mar 2015

Las primeras palabras

Seamus Heaney

Las primeras palabras se contaminaron.
Como agua de río por la mañana
Que fluye entre la suciedad
De noticias y primeras planas.
Yo sólo abrevo en el significado
De las honduras del cerebro,
Donde abrevan las aves y las hierbas y las piedras.
Que todo fluya en ascenso
Rumbo a los cuatro elementos,
Rumbo al agua y la tierra y el fuego y el aire.

(Traducción de Pura López Colomé, en El nivel, publicado por Trilce Ediciones)

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23, Feb 2015

Coro de los regañones

Tomás Segovia

Nada te han prometido
De  qué te quejas
Esta heredad no es tuya
Por qué la tomas y no la dejas

Lo que eres y no eres
Te lo has buscado
Quién tenía que amarte
Quién por haber vivido
Te debe algo

No hay ley que diga que ha de existir
Lo que deseas
Esta heredad no es tuya.
De qué te quejas

(solo)
Miren al quejumbroso
Al gemebundo
Lleno de remilgos y repudios
Como si todo lo que ha tenido
No fuese deuda

(tutti)
Nada te han prometido
De qué te quejas

(solo)
Cesa tu letanía
Mendigo indigno
Fastidioso molino de agravios
Que te quejas por vicio
En vez de lamentarte
Conquista y gana
Qué hacías en verano
Fatua cigarra
No te falta fortuna
Te falta meta

(tutti)
Esta heredad no es tuya
De qué te quejas

(solo)
Ponte en pie da la cara
No hagas chantaje
De tus vacuos fracasos
A nadie harás culpable
Mucho peor sería
Si por tus lloriqueos
Alguien te diera el triste mendrugo
Que no te daría su deseo
Resiste calla acepta

(tutti)
Nada te han prometido
De qué te quejas

(solo)
Esta heredad no es tuya
¿Quieres que el mundo
Cambie sus leyes para darte gusto
Que por tu linda cara
O tal vez justamente por no hacer nada
Amanezcas en gracia?
Quién te crees que eres
De qué te quejas
Nadie que implora y gime
Vale la pena
Si estás donde están todos
Por qué tu sino
Sería la excepción
Nada te han prometido
Si no te gusta cómo es la vida
Quién te pide que existas
Quién prefiere que seas
De qué te quejas
De qué te quejas cínico
De qué te quejas

En Antología de poesía amorosa,
selección de José María Espinasa, UNAM, 2015

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04, Feb 2015

Escrito por Teresa de Ávila

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31, Ene 2015

Agosto de 1968

W. H. Auden

El Ogro no hace más de lo que puede,
Hazañas imposibles para el Hombre;
Pero un premio está lejos de su alcance:
Es incapaz de dominar el Habla.
Por sobre la llanura sojuzgada,
Entre los muertos y los desdichados,
Ronda el Ogro con paso reumbante,
Echando espumarajos por la boca.

Septiembre de 1968
(Traducción de Jordi Doce)

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28, Ene 2015

La medida del tiempo

Tomaz Salamun

¡Oh tú, que haces posible el puro gozo!
El sufrimiento y el abandono, la siembra callada,
el mudo envenenamiento del jugo y las células.
Que me traicionas y ajustas las correas. ¡Más! ¡Más!
Que exprimes con cruel dulzura la muerte de mí.
Un ladrón es mi Grial.
Que te olvidas de mí.
Que has roto mi sangre apenas
te entré.
¡Monstruo idéntico!
Nada sabes de pérdidas.
En quien la única huella de placer sobre tu
cuero se dispara en aquella millonésima
fracción de segundo en que tomas
el cash.
Sólo en aquel momento te estremeces.
Que con la mirada quemas y reduces a cenizas.
Que tienes la fragancia del heno.
¿Qué esperas, férreo príncipe? Mi
Saturno ya está partiendo.
¡Aprieta!
¡Incrústate en la embriguez y mira!
Todo oscila: el mar, la luna, Li Tai Po.
¡No mires hacia atrás, amado mío!
Junto a quien he vivido la más terrible
entrega.
¡No mires hacia atrás, te digo!
Eres uno y único.
Sólo tu nieve es cristal y muro.

*

Traducción de Pablo Fajdiga

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