Poesía

21, Jul 2014

El miedo

Alejandra Pizarnik

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tú del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.


Alejandra Pizarnik, Poesía Completa, Lumen. 2014

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04, Jul 2014

Simic: una tarde con Octavio Paz… y sin futbol

Charles Simic publica unas confesiones de fanático del futbol. El poeta ha relegado todo para entregarse a ver todos los partidos del Mundial. Recuerda haber venido a México en 1994 y visitar a Octavio Paz cuando México jugaba contra Italia. Platicaban de literatura y arte pero, al acercarse la hora del partido Simic se percató que Paz no tenía ningún interés en verlo. Fueron a un desolado restorán francés, donde discutieron de Heidegger. Simic iba al baño constantemente para enterarse cómo iba el juego. No recuerda nada de lo que Paz (“el hombre más culto y elocuente que he conocido en mi vida”) dijo aquella noche. Sólo se acuerda que México empató a 1 con Italia.

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02, Jul 2014

La metamorfosis de las plantas (poema)

En 1798 (ocho años después de publicar el ensayo que comento en la nota anterior), Goethe escribió este poema para condensar metafóricamente las conclusiones de su estudio. Transcribo la traducción de Rafael Cansinos Asséns del primer tomo de las Obras completas publicadas por Aguilar.

La metamorfosis de las plantas

De asombro, amada, llénate esa múltiple mezcla
de abigarradas flores que este jardín adornan;
muchos nombres escuchas y siempre unos y otros,
con vibraciones bárbaras asedian tus oídos.
Semejantes las formas, no son jamás iguales,
y así denuncian toda alguna ley secreta,
algún sacro misterio. ¡Oh amada!, yo quisiera,
poderte descifrar al punto tal enigma.
Repara cuál las plantes, por trámites graduales,
la flor nos dan primero, y luego el fruto brindan.
De la simiente salen, no bien ufana echólas
a la vida la tierra que en su fecundo seno
abrígolas a un tiempo y de las tiernas hojas
la sutil estructura, encomendó el hechizo
de la luz, la luz sacra, eternamente activa.
Sencilla en la simiente la fuerza dormitaba,
un dechado incipiente allí latía, encerrado
en sí mismo, encogido y dentro de su envolutra,
hoja, raíz y germen, incoloros, informes;
tal seco de la vida consérvase el meollo
y germina, ganoso por subir a la suave
humedad de la tierra sus anhelos confía;
y al punto, de la sombra que le circunda, elévase.
Mas sencilla la forma mantiénese al principio,
que también en el reino vegetal niños hay;
solo que luego un nuevo impulso se revela
ascendente y botones sucesivos apila,
sin que empero la forma primordial se nos borre,
que la hojilla siguiente como verás, adopta,
múltiples variedades y ora se extiende, ora
aunque tampoco siempre la misma se conserva,
se encoge o se divide en puntas y porciones,
que en el órgano básico hasta allí descansaran.
Y así es cómo, al fin logra su perfecto remate,
que en castas numerosas de asombro tu alma llena.
Con mil picos y curvas, o explayado en ubérrimas
henchidas superficies, infinito el instinto
y realengo semeja. Pero al punto Natura
con su potente mano esos vuelos contiene
y hacia lo más perfecto blandamente desvía.
Con mesura la savia ministra, el vaso estrecha,
y al punto acción más suave acusa ya la forma.
Retrocede el impulso de los ansiosos bordes,
y los nervios del tallo se plasman por completo.
Aun sin hojas, aprisa se eleva el tierno cabo,
y su forma admirable los ojos nos cautiva.
En círculos después, contadas e incontables,
las hojitas dispónese buscando su pareja.
En torno al eje, el cáliz resuelto ya se eleva,
corona abigarrada ostenta cual remate.
Su engendro ya perfecto. Naturaleza exhibe
y en serie va apoyando unos en otros miembros.
Nueva causa de asombro, no obstante, nos depara
cuando la flor, al fin, sobre esbelto andamiaje
de hojas varias cambiantes sobre su tallo yérguese.
Mas todo ese esplendor nuncio es de creación nueva;
porque el cromado pétalo de Dios siente la mano
y rápido se encoge; y las formas más tiernas
en dos sentidos pugnan, destinados a unirse.
Luego, juntas, las bellas parejitas reposan,
congregadas en torno a ese sagrado altar.
Ronda en tanto Himeneo por allí; de potentes
aromas los raudales lo vivifican todo.
Gérmenes incontables, al punto aislados surgen,
y en el materno seno miles frutos palpitan.
De las eternas fuerzas, el círculo aquí cierra
Naturaleza; pero en seguida uno nuevo
únese al anterior, que a través de los siglos
preciso es que se alargue y estire la cadena,
e igual que el individuo, vida reciba el todo.
Vuelve, amada, tus ojos, al gayo baturrillo;
verás cómo tu mente ya en confusión no pone.
Cada planta ahora anuncia una ley sempiterna;
y cada flor conversa claramente contigo.
Pero si de la diosa escritura aquí aciertas
a descifrar, doquiera con leves variantes,
la encontrarás también siempre en el fondo igual.
Arrástrase la oruga, vuela la mariposa,
cambia el hombre, plasmado, la forma decretada.
¡Oh, repara tan solo cómo el germen vago
del encuentro primero, en nosotros surgiera
esta dulce costumbre; cómo con fuerte impulso
la amistad fue granando en nuestros sendos pechos,
y cómoAmor, al fin, flor y fruto engendrara!
Piensa qué variedad de aspectos y de formas
a nuestros sentimientos prestó Naturaleza.
¡Alégrate también en el presente día!
Porque el amor sagrado por alcanzar se afana
ese supremo fruto de la mental concordia,
en que las cosas muestran un idéntico aspecto,
a fin de que en armónica contemplación se unan
las amantes parejas y fundidas se eleven
de un mundo superior a las altas regiones.

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02, Jun 2014

Una tumba en Arundel

Philip Larkin

Lado a lado, los rostros borrosos,
en piedra yacen el conde y la condesa,
sus dignos hábitos apenas visibles
como una armadura unida, el pliegue rígido
y un tenue indicio del absurdo:
los perritos echados a sus pies.

Esta sencillez del prebarroco
apenas seduce a la mirada, hasta
que se topa con el guantelete del conde,
vacío, todavía sujeto en el otro; y uno
ve, con tierna y súbita emoción, que
su mano, retraída, sostiene la de ella.

Nunca pensaron yacer por tanto tiempo.
Tal fidelidad en la efigie
era sólo un detalle que verían los amigos;
la dulce gracia comisionada a un escultor
que se pierde al prolongar,
en torno a la base, los nombres en latín.

Nunca supusieron cuán pronto
en su supino viaje estacionario
el aire se tornaría daño silencioso,
y no admitiría a los viejos inquilinos;
cuán pronto las miradas, una tras otra,
comienzan a mirar, no a leer. Con rigidez

persistieron, unidos, a lo largo y ancho
del tiempo. Sin fecha, cayó la nieve. Cada verano,
la luz llenó el vitral. El trino brillante
de una parvada salpicó el mismo
terreno repleto de huesos. Y por los senderos
llegó infinidad de gente, diferente,

deslavando su identidad.
Ahora, indefensos en el hueco de
una edad sin heráldica, un canal
de humo en lentas madejas suspendido
sobre los vestigios de su historia,
sólo queda una actitud.

El tiempo los ha transformado en
falsedad. La fidelidad de piedra
que apenas se propusieron se ha convertido
en su blasón final y corrobora que
nuestro casi instinto es casi cierto:
lo que sobrevivirá de nosotros es el amor.

Traducción de Nair Maria Anaya Ferreira

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24, May 2014

Bonnefoy: La poesía es una lucha contra la ideología

El diario abc publica una entrevista con Yves Bonnefoy. De ahí, estas líneas:

  • Siempre fue necesario pensar en la poesía, porque es la única manera de entender por qué y cómo los seres humanos viven juntos. Nos ayuda a comprender cómo funciona la organización social en su relación con la realidad.
  • El discurso conceptual contemporáneo nos hace vivir en la superficie de las cosas, pero la poesía no está amenazada. El yo poético nos lleva a la profundidad del mundo, que no olvida la finitud, que somos mortales, que vivimos en el tiempo. La experiencia poética debe ser personal y puede ser producida en el individuo. Esos individuos pueden ayudar a la sociedad a renovarse.

  • No hay nada más ajeno a la poesía que el discurso político, que lo simplifica todo. En realidad, la poesía es una lucha contra la ideología. 
  • Amaba y admiraba a Octavio Paz como persona y como autor, que en su caso es algo indivisible, es la misma cosa, son formas inseparables. Apreciaba mucho su obra poética porque en ella había, a la vez, la búsqueda de las cosas fundamentales a través de las palabras y también manifestaba una inmensa curiosidad por las formas, que se manifiesta en la sociedad concreta. Octavio Paz estaba por encima de la expresión poética, no se encerraba en su propia expresión poética, sino que se asomaba a ver cómo esa expresión era apreciada por la sociedad y se dedicó a indagar cómo se había apreciado en la antigüedad y en el mundo actual. Él siempre buscó la verdad poética en el mundo.

    PAR19245

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14, May 2014

Josefina Lozano de Paz le escribe a su hijo, Tavito

Guillermo Sheridan recupera cartas de Josefina Lozano de Paz a su hijo, escritas cuando Octavio Paz viaja a Yucatán y a España.

“Te vuelvo a escribir para que cepas recibi tu telegrama donde me mandabas el dinero y me felicitabas por mi santo, y te diré hijito adorado que aunque todos venían a comer yo tenía una pena y tristeza grande pues sin tu compañía.”

“Me habló por teléfono Elena y me dijo que te había mandado unos folletos y que hibas a dar una conferencia sobre el comunismo ten mucho cuidado en meterte en política  pues eso trae enemigos asi hijito que tu mejor a tu trabajito, yo Tavito no hago mas que pensar en el dia para mí feliz que tu te recibas y eso no lo debes olvidar por nada pues ya estas como quien dice en la puerta y es una gran tonteria que no lo hicieras pero yo creo que si verdad hijito dame ese gusto de que yo te vea con tu titulo de abogado aunque despues no ejersas en la carrera.”

“Figurate Tavo que hoy amanecio muerto el guajolote grandote lo menos que valia eran 7 o 8 pesos asi que ya ves.”

“Referente a lo de España pues tambien tengo gusto en primer lugar porque vas a una cosa hermosa para ti, luego por que con ese viaje conoces mucho cosas buenas y te ilustras mas cada dia asi hijito que si de Dios esta que se te logre yo me quedo muy contenta.”

“A Dios mil gracias ban bien y se estan portando muy bien esa es mi mas grande tranquilidad, pues asi debe ser siempre ya; tu hijito del alma para Elena y Elena para ti, pues de otro modo Vds tienen mala vida y a mi pronto me matan de pensar que son tan desgraciados: yo todos los dias desde que Vds salieron me voy a misa de 7 y le pido a Dios con toda mi alma que los ilumine en su nueva vida que a ti Tavo te de talento para llevar a la compañera de tu vida y a Elena que tambien la ilumine para sobrellevar con paciencia la carga del matrimonio y que sea tu estrella que ilumine tu vida sufriendo con paciencia todo lo que el destino les tenga reservado.”

“Por aqui todo igual la misma monotonia de vida y esta casa hecha un cementerio  sin ti.”

“Por tu carta veo que has ido a Madrid y Barcelona tu no me habias dicho eso Tavo, si no que unicamente a Valencia y despues a Paris, yo estoy sumamente intranquila pues aqui los periodicos dicen que hay grandes bombardeos en Madrid Barcelona y Valencia, y tu metido en todo esos cañoneos yo no quiero que tu alargues mas tu viaje pues algunas veses me dan ganas de tirarme al pozo de aqui pues tener un hijo y tan lejos y en tantos peligros es cosa muy dura para una pobre madre asi que si tu no quieres acabar con la poca vida que me queda vente enseguida…”

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02, May 2014

Octavio Paz, el diplomático

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25, Abr 2014

Rozewicz

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Murió Tadeusz Rozewicz, admirable poeta polaco, testigo del terrible siglo XX. Un poeta despiadado y dulce. Poeta de la risa y la sobrevivencia, lo llamó James Hopkin. Aquí una muestra:

Testigo

Tú sabes que estoy pero no entres de repente
a mi cuarto. Podrías ver cómo guardo silencio
encima de una hoja blanca.

Cómo es posible escribir  sobre el amor
escuchando los gritos de los asesinados y deshonrados,
cómo es posible escribir sobre la muerte
mirando las caritas de los niños.

No entres de repente a mi cuarto. Verás a un mudo
y atado testigo del amor al que vence la muerte.

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24, Abr 2014

Un arte

Elizabeth Bishop

El arte de perder se domina fácilmente;
tantas cosas parecen decididas a extraviarse
que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la angustia
de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.
El arte de perder se domina fácilmente.

Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:
lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.
Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue
la última o la penúltima de mis tres casas amadas.
El arte de perder se domina fácilmente.

Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más:
algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.

Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder se domina fácilmente,
así parezca (¡escríbelo!) un desastre.

Traducción de Andrea Garces, publicado en El malpensante.

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19, Abr 2014

García Márquez entrevista a Neruda

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19, Abr 2014

Ahora que los ladros perran…

José Manuel Marroquín

Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que albando la toca
las altas suenas campanan;
y que los rebuznos burran,
y que los gorjeos pájaran
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan
y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidas viertas
cual yo lágrimo derramas
y friando de tirito
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.
Tú en tanto duerma tranquiles
en tu rega camalada
ingratándote así burla
de las amas del que te ansia
¡Oh, ventánate a tu asoma!
¡Persiane un poco la abra
y suspire los recibos
que esta pobra exhale alma!
Ven, endecha las escuchas
en que mi exhala se alma
que un milicio de musicas
me flauta con su compaña,
en tinieblo de las medias
de esta madruga oscurada.
Ven y haz miradar tus brillas
a fin de angustiar mis calmas.
Esas tus arcas son cejos
con que flechando disparas.
Cupido peche mi hiero
y ante tus postras me planta.
Tus estrellos son dos ojas,
tus rosos son como labias,
tus perles son como dientas,
tu palme como una talla,
tu cisne como el de un cuello,
un garganto tu alabastra,
tus tornos hechos a brazo,
tu reinar como el de un anda.
Y por eso horo a estas vengas
a rejar junto a tus cantas
¡y a suspirar mis exhalos
ventano de tus debajas!

Gabriel García Márquez:  “Esto es la literatura colombiana.”

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09, Abr 2014

Carlos Fuentes firma un poema como “Octavio Paz”

Cuenta Gonzalo Celorio:

En el año de 1955 Carlos Fuentes solía asistir a una tertulia que se celebraba domingo a domingo en casa de María Luisa Elío y Jomi García Ascot, republicanos españoles exiliados en México, a quienes 12 años después Gabriel García Márquez dedicaría Cien años de soledad. Entre los tertulianos figuraban Jorge Portilla, Ramón Xirau y el escritor y diplomático panameño Roque Javier Laurenza. Para celebrar el cumpleaños 66 de Alfonso Reyes, en cuyas rodillas Carlos se sentó de niño, seguramente sin imaginar entonces la tutela que el maestro ejercería en su formación y en su disciplina a lo largo de toda su vida, Laurenza y Fuentes se dedicaron a escribir, en el estilo de poetas de varias épocas y de distintas lenguas —Chaucer, Villon, Camoes, Góngora, Lord Byron, Mallarmé— poemas de homenaje al ilustre escritor regiomontano. El resultado fue un pequeño libro de 16 páginas y tantos ejemplares como letras tiene el nombre de Alfonso Reyes, que publicó Juan José Arreola con el título, también paródico, de Nueva junta de sombras, en tributación al libro de Reyes que bajo ese nombre reúne varios de sus estudios helénicos.

Este es el poema que escribió Fuentes al estilo de Paz, en homenaje a Reyes:

Palabra que sí

Las sombras de la junta se hacen resplandecientes
En los ancorajes los peces se vuelven rojos
Las vísperas de España son vísperas de sangre
¿Clamará Otra Voz sus ecos de rumores?
Calendarios que son días que son lunas que son llanto
Un tren de ondas vaga sobre el rocío
La navaja del día recorta el plano oblicuo
Saben las yerbas del Tarahumara a soles calcinados
La asamblea de animales reza un padrenuestro
En el golfo de México dos gaviotas se incendian

“Octavio Paz”

 

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07, Abr 2014

Canto al petróleo mexicano

Efraín Huerta

En un crisol de muerte, sepultada,
prisionera marea,
insomnio de la tierra, acumulada,
gigantesca tarea
de los siglos sin fin.
La desgarrada,
la dulce tierra nuestra
siente cómo gotea
la magistral palpitación siniestra,
la venenosa llama azul,
el poder y la sangre,
la ígnea sangre doliente
de la guerra y el crimen.

No es la plata ni el oro detonante,
sencillos minerales,
no es la leche llameante
de las robustas plantas tropicales,
ni el río poderoso
ni la esbelta cascada
productora de fluido misterioso.

Ni tuvo calidades de moneda
como el cobrizo grano de cacao
en manos de las tribus primitivas.
Es algo más que eso:
es mucho más que todo.

Son extendidas venas abismales,
redes de piedra ardida,
suave manto geológico
cuyas maduras llamas colosales
se alzan en encendida
figuración de monstruo mitológico,
inmensa bestia herida
por finos instrumentos espectrales.

Nunca el hombre lo viera,
jamás la llama azul nos alumbrara.
Más al indio valiera
quemada sementera
que la ruin ambición; no se compara
el noble campo abierto
con la entraña brutal
por donde bulle incierto
el negro y codiciado mineral.

Y aquella maldición vista en el mundo:
trigales devastados
y hombres asesinados,
es tan sólo un destello del profundo,
del espantoso crimen cometido.
Los antiguos imperios habían sido
un sueño doloroso,
pero sueño,
cuando llegó el petróleo, el escondido
mineral prodigioso,
volvió a nacer el llanto:
y sobre nuestra tierra, en los playones
del viejo Golfo, un canto
de esclavitud se alzó.

Aves de presa con el pico ardiendo
cayeron sobre el suelo
de un México humillado
por la Guerra Civil, y en ese vuelo
venía todo rumor de un desgarrado
sollozar de tragedia.
Largos años de lenta pesadumbre
siguieron al asalto:
el petróleo corría, la gran riqueza
fabricábase en vano, pues el indio,
de libertades falto,
sólo tenía su pan:
escaso pan de odio y de tristeza.

Años y años pasaron,
el petróleo corría… Sus viejas venas
estallaban en fuego,
el gas iluminaba las serenas
e inquietas selvas.
Años y años pasaron…
Bajo un lóbrego cielo
se efectuaba el pillaje:
cualquiera podía ver cómo crecía
una mancha de sangre en el paisaje.

Pero un buen día, un gran día,
un día que es la bondad del patriotismo,
un día joven como éste, luminoso,
un día genial de gloria,
se oyó un sordo rumor de cataclismo,
de inminente victoria
y jubiloso
resurgir del abismo.
Un alto día como éste
una mano certera señaló
la verdadera ruta de la Patria:
con orgullo que dio
una impresión de fuego sobrehumano,
el michoacano ilustre incorporó
el oro negro al seno mexicano.

En su crisol de muerte, sepultada,
prisionera marea,
la mineral riqueza recobrada
se enciende como tea
iluminando el colosal paisaje.

México es como un árbol
de angustioso follaje:
pero es un árbol libre,
dueño de su destino.

Por eso cuando clama,
cuando la Patria grita toda entera:
“Este es nuestro petróleo”,
la venenosa llama
se funde como cera.
Porque ha llegado el día
y ha llegado la hora
de la grave oración:
el 18 de marzo es como una
campana de sonora
y vibrante llamada al corazón.

Marzo de 1942
Publicado en La jornada semanal.

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01, Abr 2014

Octavio Paz: la poesía es…

La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no dirigido. Hija del azar; fruto del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo. Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de lo real, copia de una copia de la idea. Locura, éxtasis, logos. Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música, símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario. Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita, ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!

 El arco y la lira

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31, Mar 2014

Paz contra Paz

Moreno Villa - Paz

Octavio Paz nunca dejará de ofrecernos su mirada. Como el clásico que es, le hablará a las generaciones venideras y ayudará a perfilar identidades—sea por afinidad o por oposición. No desaparecerá del horizonte cultural de México, nunca nos será indiferente. Algunos sentirán el hechizo de su universo completo; la mayoría escogerá un trozo de Paz: unos su poesía, otros su crítica de arte, la biografía de Sor Juana, sus apuntes sobre el erotismo. Algunos preferirán al joven Paz, otros al maduro. Muchos afilarán cuchillos en su piedra. Pensarlo como contrincante será siempre atractivo. La crítica que él ejerció como una pasión vital llama a las dos relaciones: la admiración y el desapego; el elogio y el reparo.

Los homenajes oficiales del centenario amenazan con convertir en estatua al crítico. El incansable experimentador transformado en catálogo de frases para los discursos. Salones Octavio Paz; en letras de oro, Octavio Paz; en los billetes de lotería, Octavio Paz; en espectaculares y camiones, Octavio Paz. Paz musicalizado; Paz fosilizado. Cruel ironía, el hombre que denunció al dinero como la araña que convertía en moscas a los hombres, transformado en moneda acuñada por el Banco de México. El hombre que quemaba billetes, prestando cara al dinero. La celebración de Paz, meritoria por muchas razones, deslumbrante por su convocatoria y organización, resulta también irritante por hegemónica: el poder político y el poder económico, los medios y los partidos, las universidades y los diarios en afanosa competencia de elogios. No me he ahorrado los míos: más que convencerme, Octavio Paz me conmueve. Me maravillan la limpieza y la hondura de su razón sensible. Por eso mismo me incomoda la aplanadora de los aplausos. El poeta se erige en Autoridad Inapelable por decreto del poder y los negocios, negación absoluta de la hélice crítica. (más…)

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