Poesía

04, Dic 2013

Britten y Auden

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Una de las relaciones artísticas más complejas del siglo XX inglés fue la relación entre Benjamin Britten y W. H. Auden. Las cúspides de la música y la poesía inglesa se admiraron mutuamente, colaboraron por un periodo breve, dejando una marca permanente en la obra del otro. Terminaron peleados. Auden era mayor que Britten, era un hombre arrojado, seguro; una inteligencia intimidante. Britten era músico prodigioso, tímido e  inseguro. “Lo que me impactó de Britten, el compositor, dijo Auden, fue su extraordinaria sensibilidad musical, en relación con el idioma inglés… puede ponerle música a los textos sin distorsión alguna.” Auden ciertamente admiraba el oído de Britten pero despreciaba su debilidad, su naturaleza infantil, su fragilidad emocional.

Durante un tiempo, Britten vivió bajo la influencia del poeta pero terminó rompiendo con él. Lo consideraba abusivo y falso. Un hombre enmascarado. Poco antes de la ruptura, el poeta le escribió al compositor: “Sabes, querido Bengy, siempre estás tentado a hacer cosas demasiado fáciles para ti. Te construyes un nido cálido de amor (desde luego, cuando lo encuentras, te parece un poco sofocante) haciéndote el niñito amable y talentoso. Si has de desarrollar tu carácter, creo que tendrás que sufrir y hacer que otros sufran, de una manera en que es totalmente extraña para ti en este momento y que van en contra de todo valor consciente que tienes. Tendrás que decir lo que nunca has tenido el derecho de decir.” Auden era intransigente: el talento musical estaba secuestrado por el comedimiento de un niño bien portado. Veía demasiada disciplina en Britten, demasiada contención, demasiado pudor. La belleza surge del equilibrio perfecto entre el orden y el caos, le escribió. “La bondad y la belleza, le decía en la carta, son el resultado del equilibrio perfecto entre el Orden y el Caos, Bohemia y Convencion Burguesa; el caos bohemio termina en un desquiciado revoltijo de retazos hermosos; la convención burguesa termina en una multitud de cadáveres insensibles.” A Britten le tocaba enlazar las dos puntas del caos y la armonía.

Trabajaron juntos en varios proyectos. El último consistió en la musicalización de un poema que Auden le había regalado a Britten. Nacido el 22 de noviembre de hace cien años, el día de Santa Cecilia, Auden le dedicó Himno a Santa Cecilia. La santa es música pura: mujer que no crece ni proyecta sombra; santa que no yerra, que no pertenece a nadie. A ella, a a la música y a Britten, el poeta les pide descaro en el himno, audacia: vida. Viste tu tribulación como una rosa, concluye el poema.

Su ópera más exitosa, Peter Grimes se estrenaría cinco años después de la ruptura con Auden pero refleja precisamente eso que el poeta le pedía a su música: asumir el desamparo, reconocer el tormento, habitar la sensación del oprimido, romper con las engaños de la convención. El pacifista del Réquiem de la guerra es, en esta ópera, el valiente denunciante de le opresión de clase y la discriminación sexual. Objetor de consciencia, el musico padeció el acoso y el hostigamiento. Entrar a los Estados Unidos era un suplicio porque el FBI lo tenía fichado como sospechoso. Pacifista en tiempos de guerra, homosexual en una sociedad homofóbico, Britten conoció del estigma. Peter Grimes es la encarnación del marginado y el pueblo de pescadores una Fuenteovejuna perversa: es la cohesión del rencor contra el distinto.

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30, Nov 2013

Octavio Paz e Yves Bonnefoy en una hoja

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En el libro de firmas de Morris Gray de Harvard, pescado aquí

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30, Nov 2013

Lluvia de las mañanas de verano…

Yves Bonnefoy
en homenaje a Octavio Paz

Lluvia de las mañanas de verano, inolvidable,
chapoteo como de un primer frío en los cristales
de la ventana a los sueños; y el durmiente
se desprendía de sí mismo, y sus manos pedían,
en el rumor de la lluvia sobre el mundo,
el otro cuerpo, que dormía ciego, y su calor.

Ruido del agua sobre el techo de tejas, en ráfagas,
avanzada del cuarto, sacudidas
en los ensanchamientos de luz.
La tormenta
invadió el cielo, el relámpago
se forma con un vivo grito breve
y las riquezas del rayo se derraman.

*

Traducción de Ulalume González de León.
Publicado en Las palabras son puentes. A Octavio Paz en sus ochenta años, Editorial Vuelta, 1994

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27, Nov 2013

Cambios

Ulalume González de León

La nube se suicida:
lluvia

La lluvia
a sí misma se borra
y cuando hace un espejo
ya no puede mirarse

Quema el sol los espejos
Del agua muerta asciende
el alma vaporosa:
nube
Y algo ha cambiado?

Hay una flor azul que antes no estaba
Falta la sed de un pájaro

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22, Nov 2013

Intelijencia, dame

Juan Ramón Jiménez

 

¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
… Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!.”

(Eternidades, 1918)

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20, Nov 2013

Octavio Paz: La poesía es…

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El arco y la lira

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07, Nov 2013

De la Fortuna. Un poema de Nicolás Maquiavelo

 

A Giambattista Soderini

¿Con qué rimas jamás o con qué versos
Cantaré yo el reino de Fortuna
y sus casos prósperos y adversos
y cómo, injuriosa e importuna
según por nosotros es aquí juzgada,
bajo su trono todo el mundo aúna?
Temer, Juan Bautista, tú no puedes
ni debes en modo alguno tener miedo
a otras heridas que a los golpes suyos,
porque esta voluble criatura
frecuentemente con más fuerza oponerse suele
allí donde ve que naturaleza más fuerza tiene.
Su potencia natural a todos toma,
su reino siempre es violento
si virtud superior no la doma.
Por eso te ruego que estés dispuesto
a considerar un poco estos míos versos
por si tienen algo digno de ti dentro.
Y ella, diosa cruel, vuelva entretanto
hacia mí sus ojos feroces y lea
lo que ahora de ella y de su reino canto.
Y aunque en lo alto a todos presida,
gobierne y reine impetuosamente,
a quien de su estado se atreve a cantar vea.
Ella por muchos es dicha omnipotente
porque todo el que a esta vida viene
tarde o temprano su fuerza siente.
Frecuentemente a los buenos bajo su pie tiene,
a los deshonestos ensalza y, si acaso te promete
cosa alguna, jamás te la mantiene.
En desbarajuste reinos y Estados mete,
según a ella parece, y a los justos priva
del bien que a los injustos pródiga cede.
Esta inconstante y móvil diosa
a los indignos frecuentemente sobre un trono pone
a donde quien digno es jamás asciende. (más…)

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31, Oct 2013

Oda a Charles Fourier, de André Breton

Publicado en Plural en agosto de 1972.

“Al predicar la duda absoluta frente a las ideas recibidas, Fourier nos enseña a confiar en el cuerpo y en sus impulsos; al exaltar la desviación también absoluta, de todas las morales, nos muestra que el camino más corte entre dos seres es el de la atracción apasionada. Los ‘sueños’ de Fourier no son fantasías: son la crítica de la sensibilidad y la espontaneidad contra las camisas de fuerza de los sistemas y las abstracciones.” Octavio Paz: “La mesa y el lecho: Charles Fourier”, en el Tomo X de sus Obras completas.

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25, Oct 2013

Deconstrucción

Cees Nooteboom

¿No se suponía
que los cuerpos habían de ser sólidos?
¿No dice el manual que se apoyan en dos pies,
que yacen sobre la espalda?
¿Corazón, hígado, riñones,
todo en su debido sitio?
Ojos que te miran,
boca tan reconocible
como llena de promesas.

¿O puede ser como aquí,
desbaratados
por el deseo,
las piernas soltándose de su rosado epicentro,
la suace carne reluciendo
de gozo posible,
un zumbido sensual
que gira en el espacio,
se excita,
se eleva
a donde ya no puedes seguirlo,
el pájaro más codiciable
inencontrable
huyó?

 

Traducción de Fernando García de la Banda en Luz por todas partes. Antologíapublicada por Visor de poesía

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21, Oct 2013

Este maestro, de Goethe

Pero ahora este maestro está aturdido
no acepta órdenes y está encogido.
De repente aquí está y sin clamor
se levanta en todo su esplendor.

*

Poema de Goethe, citado por Roger Bartra en “Erecciones y libre albedrío”, Letras libres, octubre de 2013.

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04, Oct 2013

Libertad

Fernando Pessoa

(Falta una cita de Séneca)

¡Ay qué placer
No cumplir un deber,
tener un libro para leer
¡Y dejarlo de hacer!
Leer es cosa pesada,
Estudiar es nada.
El sol dora
sin literatura.

El río fluye bien o mal,
sin edición original.
Y la brisa,
de tal naturalmente matinal,
como tiene tiempo, no tiene prisa…

Los libros son papeles pintados con tinta.
Estudiar es una cosa en que se halla indistinta
la distinción entre nada y cosa alguna.

¡Cuánto mejor, si hay bruma,
que el rey Don Sebastián nos tenga
espera que te espera, aunque no venga!

Grande es la poesía, la bondad y las danzas…
Pero lo mejor del mundo es la infancia,
flores, la música, el luar y el sol que sólo peca
cuando en vez de crear las cosas, nos las seca.

Pero más que esto
es Jesucristo,
que no sabía nada de finanzas,
ni consta que tuviese biblioteca…

Traducción de Ángel Campos Pámpano en Fernando Pessoa, Un corazón de nadie, antología poética, Galaxia Gutenberg, 2001

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03, Oct 2013

Dos ensayos sobre Heaney

Robert Pinsky escribe sobre la comedia de Seamus Heaney. “La comedia irreverente subvierte, escribe Pinsky, pero no es necesariamente hiriente. Su mejor carcajada puede ser burlona sin ser cruel.” Heaney encarnaba ese principio: un sentido cómico que era agudo, no malicioso.

El espacio cultural de nexos publica un “retrato incompleto” de Seamus Heaney, escrito por su extraordinaria traductora Pura López Colomé, y su versión de “De no haber estado despierto”:

De no haber estado despierto, me lo habría perdido:
El viento se alzó y giró, haciendo resonar al techo
Entre las hojas del sicomoro al vuelo,

Y me levantó en un resonar idéntico,
Vivo y pulsando, un alambrado eléctrico:
De no haber estado despierto, me lo habría perdido:

Llegó y se fue inesperadamente
Y diríase casi peligrosamente,
Como un animal camino a casa,

Una ráfaga mensajera en fuga,
Pasó como si nada. Para nunca
Jamás volver. Y ahora menos.

*

Más de Heaney en el blog:
De Heaney
La esperanza en el pantano
Cavar 
Heaney sobre Milosz
Cadena humana

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01, Oct 2013

Os dije

Adonis

Os dije
que he escuchado a los mares
leerme sus poemas,
que he escuchado a la campana
que dormita en las conchas.
Os dije
que he cantado en la boda del diablo,
en el banquete de la fantasía.
Os dije
que he visto en la lluvia de la historia,
en la distancia encendida,
un hada y una casa.

Como navego dentro de mis ojos,
os dije que lo había visto todo
desde el primer paso
por la distancia.

Versión de Pedro Martínez Montávez.

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25, Sep 2013

Lisbon Revisited

Fernando Pessoa
(Versión de Francisco Cervantes)

No; no quiero nada.
Ya dije que no quiero nada.

¡No me vengan con conclusiones!
La única conclusión es morir.

No me traigan estéticas.
¡No me hablen de moral!
¡No me muestren sistemas completos, ni me enumeren conquistas
de las ciencias (¡De las ciencias, Dios mío, de las ciencias!)
de las ciencias, de las artes, de la civilización moderna!

¿Qué mal les hice yo a todos los dioses?

Soy un técnico, pero tengo técnica sólo dentro de la técnica.
Aparte de eso estoy loco, con todo el derecho a estarlo.
¿Lo oyeron? ¡Con todo el derecho a estarlo!

¡No me den lata, por el amor de Dios!

¿Me querían casado, fútil, cotidiano y tributante?
¿Me querían lo contrario de esto, lo contrario de cualquier cosa?
Si fuese otra persona, les haría a todos su voluntad.
¡Así como soy, ténganme paciencia!
¡Váyanse al diablo sin mí
o déjenme que me vaya solo al diablo!
¿Para qué habríamos de irnos juntos?
No se me prendan del brazo.
No me gusta que se me prendan del brazo.
Quiero estar solo.
¡Ya dije que estoy solo!
¡Ah, de manera que querían que sirviera de compañía!

¡Oh cielo azul –el mismo de mi infancia-
eterna verdad, vacía y perfecta!
Oh, suave Tajo, ancestral y mudo,
Pequeña verdad donde el cielo se refleja.
Nada me das, nada me quitas, nada eres de lo que yo me sintiera.
(Oh pena, vista de nuevo, Lisboa tan anterior a hoy).

¡Déjenme en paz! No me tardo, que yo nunca me tardo…
¡Y en tanto tardan el Abismo o el Silencio quiero quedarme solo!

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24, Sep 2013

Lucidez y desesperanza

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Octavio Paz vio en Álvaro Mutis los extremos esenciales del poeta: “Necesidad de decirlo todo y conciencia de que nada se dice.” En Los trabajos perdidos puede leerse un poema que registra esas dos puntas. Una celebración del conocimiento inútil que es la poesía:

Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche

Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía

En la historia vio el caos: corrosión terca, decadencia imparable, obstinada pudrición, monotonía de la especie cainita. Estaba convencido de que el hombre era incapaz de hacerse el bien.  El infierno existe, repetía a Jean Cocteau: es la historia. La historia no preserva, no camina: carcome. El tiempo de la humanidad es inclemente, como el trópico: todo lo deshace, todo lo destruye, todo lo devasta. No hay refrigerador que cuide las frutas. El lodo lo devora todo.

En 1965 Álvaro Mutis dictó una conferencia sobre la desesperanza en la Casa del Lago que es buena pista para entender el tono de su escritura. Habló entonces de Axel Heyst, personaje de Conrad que encarga esa clarividencia. “Heyst forma parte de esa dolorosa familia de los lúcidos que han desechado la acción, de los que conociendo hasta sus más remotas y desastrosas consecuencias el resultado de intervenir en los hechos y pasiones de los hombres, se niegan a hacerlo, no se prestan al juego y dejan que el destino o como quiera llamársele, juegue a su antojo bajo el sol implacable o las estrelladas noches sin término en los trópicos.” Pero el desesperanzado no es un derrotado. Afirma la vida y se abre, como nadie, a sus infrecuentes bendiciones. El desesperanzado ama, juega, conversa con sus amigos sin resistir las celadas del destino. Sabe que, sólo participando con lucidez en lo irresistible, puede encontrar el sabor de la existencia, la presencia del ser que le obsequia vida.

La desesperanza es lucidez, dice Mutis. La lucidez desesperanza. Pero también es soledad, incomunicabilidad, atisbo de muerte. Casi imposible abrazar a un desesperanzado. Es que la desesperanza se instala en el primer hueso, en un lugar anterior a la palabra. El desesperanzado no se ilusiona con sueños pero bien que tiene abiertas las rendijas de la percepción. Podría decirse que en él hay una esperanza de otra naturaleza. No es la salvación, la felicidad, la gloria, ninguna utopía. Es el brevísimo entusiasmo, el gozo inmediato, la dicha efímera que mantienen al hombre con deseos de respirar. Si oyes correr el agua en las acequias, escribe Mutis en un poema, si tienes suerte y preservas ese instante, si tienes algún día la paciencia del guijarro debes saber que habrán de llamarte:

Toda la ardua armonía del mundo
es probable que entonces te sea revelada,
pero sólo por esa vez.
¿Sabrás, acaso, descifrarla en el rumor del agua
que se evade sin remedio y para siempre?

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