Ideas

10, mar 2015

El brinco de la mantis

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10, mar 2015

Hannah Arendt y la amistad

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Se está publicando un nuevo trabajo sobre Hannah Arendt. En esta ocasión Jon Nixon aborda su idea y su experiencia de la amistad: Hannah Arendt y la política de la amistad. No amo a ningún pueblo, dijo en alguna ocasión. A los únicos a los que me es posible amar es a mis amigos. Saul Austerlitz reseña el volumen para el New Republic, destacando una enseñanza crucial: la amistad es la experiencia que nos enseña a convivir.  Es un puente entre lo público y lo privado que nos permite un refugio, y al mismo tiempo, nos compromete con el mundo.

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06, mar 2015

Esta idea debe morir

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Se publica la nueva pregunta de edge, esa institución dedicada a hacer preguntas a gente interesante. La más reciente es: ¿Qué idea debería morir? Muchos candidatos al cementerio de ideas: los hemisferios del cerebro, el Big Bang, la naturaleza humana, el esencialismo, el libre albedrío, la geometría, la cultura. El podcast de Freakonomics lo comenta:

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04, mar 2015

Mel Brooks y Hannah Arendt

En Crooked Timber of Humanity encuentro este paralelo del comediante y la filósofa sobre el modo de abordar al genocida.

Mel Brooks, entrevista con Mike Wallace:

¿Cómo se las cobra uno con Adolfo Hitler? ¿Cómo se puedo uno desquitar? Sólo hay una manera de desquitarse. Tienes que bajarlo hasta el ridículo…. Si logras que la gente se ría de él, entonces estás arriba de él. Uno de mis trabajos de vida ha sido hacer que el mundo se ría de Adolfo Hitler.

Hannah Arendt, entrevista con Joachim Fest:

 En mi opinión, la gente no debería adoptar un tono emocional al hablar de esos asuntos (el juicio de Eichmann), porque esa es una manera de minimizarlos… Creo también que debemos ser capaces de reírnos de ellos porque esa es una forma de soberanía.

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01, mar 2015

Auden: risa y rezo

Gracias a Alberto Ruy Sánchez encontré el texto que Edgar Morin escribió tras el asesinato de los caricaturistas de Charlie Hebdo. Horrorizado por los crímenes, Morin se distancia de los reduccionismos. Su pensar complejo le abre la puerta a la reverencia: “soy de quienes se oponen a la profanación de lugares y objetos sagrados”, escribió en un artículo publicado en Le monde. Bajo el cobijo de una libertad irrestricta puede avanzar, no la crítica, sino la estigmatización. Lejos del debate, el odio, y con él, el miedo. Si el laicismo significa algo es cuestionamiento, problematización: rechazo de absolutos, inserción del pero. Ya no se trata de levantar el estandarte de la Ciencia contra la Fe, sino de interrogarlas. A ambas. Respetar, por lo tanto, los recintos de lo sagrado es ponerle un coto a la razón soberbia.

El apunte de Morin me conduce a las ideas de W. H. Auden sobre la risa y la fe. El humor y la religión no son incompatibles, como sugirió Kundera en sus Testamentos traicionados. Para el novelista checo, el humor profana porque enturbia lo que toca. Al barnizarse con risa, lo bendito se deshace. Las contradicciones que exhibe el humor son irremediablemente hostiles a la certeza de un creador. Reír es desacralizar. Será por lo tanto, y sin remedio, hiriente. Si el humor ofende es problema del ofendido.

Lo cómico para Auden es otra cosa: una “contradicción en la que no interviene el sufrimiento”. Algo verdaderamente odioso jamás puede ser chistoso. El creyente que era veía al hombre como un animal que ríe, que trabaja y ora. Humor y fe: risa y rezo. El humor era, en realidad, una confirmación de su fe, la manera más sabia de lidiar con las contradicciones de nuestra existencia corporal. El humor ofrece perspectiva y equilibrio. Es la vacuna contra la soberbia, esa enfermedad de los que se toman demasiado en serio. “El hombre no es el centro del Universo, escribe en su carta a Lord Byron… y trabajar en una oficina empeora las cosas”. La comedia le parecía componente esencial del universo moral del cristiano: si todos somos pecadores nadie, sea cual sea su talento o poder, puede ser inmune a la exhibición cómica. El sabio y el poderoso, el burócrata y el predicador merecen la burla que los humaniza. En la comedia los personajes son expuestos y simultáneamente perdonados por la risa.

El texto completo puede leerse aquí.

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24, feb 2015

¿Qué haremos para acabar con la corrupción?

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Cartón de Abel Quezada, vía @o_garcia_ponce

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20, feb 2015

El hotel infinito

visto en kottke.

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17, feb 2015

Paz, censurado en España


Se ha inaugurado hoy una exposición que muestra los documentos de la censura franquista al leer a Octavio Paz. Gracias a Fernando Fernández conozco el texto de Jesús Cañete Ochoa que la presenta. Ahí podrá encontrarse el veredicto de algún censor: “Versos oscuros y estúpidos con algunas expresiones equívocas. Creo, sin embargo, que puede autorizarse por el escaso número de lectores que leerán estos engendros”. A propósito de este trabajo crítico de la censura, vale leer este libro reciente de Robert Darnton que pronto será traducido por el Fondo de Cultura Económica: Censores trabajando. Cómo el Estado ha moldeado la literatura.

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17, feb 2015

Explicar el mundo, de Steven Weinberg

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El físico Steven Weinberg publica Explicar el mundo. El descubrimiento de la ciencia moderna, un libro que está a la venta a partir de hoy. Peter Forbes lo considera como un libro indispensable para nuestros tiempos pero Steven Shapin hace una crítica severa al texto en el Wall Street Journal: una muestra de los efectos lamentables de los científicos tratando de hacer filosofía o historia de la ciencia. Weinberg describe a Platón como un tonto, a Aristótles como un tedio. Bacon y Descartes, inteligencias limitadas que han sido sobrevaluadas en la historia.

Aquí puede escucharse una conversación con el Premio Nobel de Física:

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15, feb 2015

Simon Schama y la novela histórica

Simon Schama aborda el “problema” de la novela histórica, en su colaboración reciente en el Financial Times.

La invención puede poner en riesgo la autoridad pero, a fin de cuentas, no nos acercamos a la gran ficción histórica o al cine para encontrar esa dura verdad que se asienta en documentos. Lo que nos entregan es una impresión imaginativa. Cuando esa impresión surge de una rica investigación puede ofrecernos un sentido mucho más vivo del pasado de lo que puede hacer el arreglo de datos incontrovertibles. Ninguna historia militar de las batallas de Austerlitz o Borodino logrará transportar al lector a la realidad feroz y caótica vivida por oficiales y soldados que muestra La guerra y la paz.

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13, feb 2015

Paz: Arrepentimiento y autocrítica

De Octavio Paz en su siglo, de Christopher Domínguez:

Recuerdo que el 17 de diciembre de 1997, en su última aparición pública, finalizados los discursos, sus amigos hicieron una fila para despedirse personalmente de él, entrando a las habitaciones donde moriría meses después, en pequeños grupos. A uno de ellos, un escritor que estimaba y del cual se había distanciado–fueron tantísimos quienes estuvieron en ese caso–durante los años de aquél en la izquierda radical, Octavio le preguntó si se había arrepentido. “Sí”, le dijo nuestro amigo, ciertamente alejado hacía tiempo del mundillo guevarista tan poblado en América Latina, “ya me hice una autocrítica”. “Dije arrepentimiento, no autocrítica,” le espetó, no muy amable, Octavio.

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13, feb 2015

La importancia de Weber

 

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Se publicó recientemente un libro de Peter Ghosh sobre Weber y la ética protestante. A partir de la publicación, Duncan Kelly reflexiona sobre la relevancia del sociólogo alemán.  Weber fue un extraordinario observador de la política. Su advertencia central, como bien dice Kelly, es que ese mundo, el de la política, se encuentra en una irreversible decadencia.  Su ensayo sobre la vocación política puede leerse así, como un ejercicio, a fin de cuentas, nostálgico.

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11, feb 2015

Mensaje de Bertrand Russell al futuro

En 1959, Russell fue entrevistado por la BBC. Al final de la conversación, el periodista le solicitó un mensaje para el futuro. Esto fue lo que dijo:

Me gustaría decir dos cosas, una intelectual y otra moral.

Desde el punto de vista intelectual, me gustaría decir lo siguiente: cuando estás estudiando cualquier materia o considerando cualquier filosofía, pregúntate solamente cuáles son los hechos y cuál es la verdad que esos hechos muestran. Nunca te dejes influenciar por lo que tu deseas o por lo que creescrees, o por lo que crees que traería más beneficios sociales. Toma en cuenta única y solamente los hechos. Eso es el asunto intelectual que tengo que decir.

En cuanto a lo moral que tengo que decir es muy sencillo… debo decir que el amor es sabio y el odio es una tontería. En este mundo en que nos estamos interconectando más y más cercanamente debemos  aprender a tolerarnos los unos a los otros, tenemos que aprender a aguantar el hecho de que algunas personas dirán cosas que no nos gustarán. Sólo podemos vivir juntos de esa manera, y si queremos vivir juntos y no morir juntos tenemos que aprender esa especie de caridad y tolerancia que es absolutamente vital para la continuación de vida en este planeta.

Visto en openculture.

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09, feb 2015

Laclau, el filósofo político del momento

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Dan Hancox publica un artículo interesante en el Guardian sobre la relevancia de Ernesto Laclau como el pensador que inspira movimientos como el de Syriza y Podemos, al rescatar la dignidad intelectual del populismo. Los dirigentes del nuevo partido español han hablado directamente de la influencia del filósofo argentino para reimaginar la política.  Identificar con claridad al enemigo y dar cuerpo a un nuevo sujeto social. Se trata de romper con la noción de la política inofensiva y aséptica y asumir las consecuencias de la confrontación.

Más de Laclau en el blog y aquí mi nota sobre La razón populista.

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02, feb 2015

Cárcel de palabras

Edifiquemos nuestra ciudad con palabras. Es la conversación la que crea morada, dice Platón en esa sinfonía de pensamiento que inaugura nuestra tradición política. La palabra adquiere, en ese texto, carácter constitutivo: la palabra es la casa misma.

Dije que en Platón la conversación levanta la ciudad. Corrijo. El diálogo platónico no es intercambio de razones que se entretejen. Perspectivas diversas que se alimentan mutuamente, razones que se transforman en el intercambio, ideas que se moderan o reencauzan con el descubrimiento de una noción imprevista. La habitación común se construye en esa república con un trazo de verdad y un coro de errores. En realidad, el diálogo sirve ahí como escondite para el Autor. Esa es la pretensión del filósofo: nadie ha escrito La república: la verdad se alumbra a sí misma. Eso: el diálogo no es una mera elección estilística: es el fundamento de la Autoridad como portadora de una razón justa y perfecta. El dispositivo permite levantar, no el gobierno del filósofo como erróneamente se piensa, sino el gobierno de la Filosofía, un gobierno radicalmente desinteresado e infalible. La filosofía de Platón se presenta como la razón anónima, razón sin autor. Filosofía de una Razón sin padre.

Pero, ¿qué sucede ahí con la palabra?, ¿qué sitio ocupa el lenguaje en esa impecable ciudad de hielo? ¿Cuál es el código que nos impone su diagrama? La palabra es confiscada por el Orden. A él y sólo a él sirve. La palabra que imagina, la que capta el tono y la blandura de las cosas; la que advierte la mudanza de los seres, la palabra que opina o acaricia la apariencia, ha sido proscrita. Sólo hay una palabra lícita: la de la Razón. La otra, flexible, divagante sufre la persecución de la Verdad. La alegoría, el juicio espontáneo, el símbolo son enemigos del Estado. La ciudad de las palabras se convierte en regimiento de palabras. Es la victoria de la filosofía sobre la poesía. La fundación de un lenguaje disciplinario. María Zambrano, en párrafos extraordinarios describió esa tensión en la ciudad.

El filósofo quiere lo uno, porque lo quiere todo, hemos dicho. Y el poeta no quiere propiamente todo, porque teme que en este todo no esté en efecto cada una de las cosas y sus matices; el poeta quiere una, cada una de las cosas sin restricción, sin abstracción ni renuncia alguna. Quiere un todo desde el cual se posea cada cosa, más no entendiendo por cosa esa unidad hecha de sustracciones. La cosa del poeta no es jamás la cosa conceptual del pensamiento, sino la cosa complejísima y real, la cosa fantasmagórica y soñada, la inventada, la que hubo y la que no habrá jamás. Quiere la realidad, pero la realidad poética no es sólo la que hay, la que es; sino la que no es; abarca el ser y el no ser en admirable justicia caritativa, pues todo, todo tiene derecho a ser hasta lo que no ha podido ser jamás. El poeta saca de la humillación del no ser a lo que en él gime, saca de la nada a la nada misma y le da nombre y rostro. El poeta no se afana para que de las cosas que hay, unas sean, y otras no lleguen a este privilegio, sino que trabaja para que todo lo que hay y lo que no hay, llegue a ser. El poeta no teme a la nada.

El artículo completo puede leerse aquí.

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