Fukuyama, Francis

08, Jul 2013

Fukuyama sobre Maquiavelo

Francis Fukuyama aprovecha la aparición del nuevo libro de Philip Bobbit sobre Maquiavelo para hablar del florentino. En su reseña, Fukuyama critica el entusiasmo republicano que aparece en el retrato de Bobbit. Para el autor de El fin de la historia, la importancia de Maquiavelo radica en que, como Scmitt mucho tiempo después, le enseña al liberalismo sus límites. El orden político necesitará reglas pero necesita más que reglas: sin la virtud de los príncipes, sin su audacia y su prudencia, el Estado se vendría abajo.

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20, Nov 2012

Fukuyama entrevista a Habermas

A propósito de la publicación del libro de Jürgen Habermas sobre la crisis europea, The Global Journal pidió a Francis Fukuyama que lo entrevistara. Bordando el tema de la ciudadanía europea, Habermas recurre a Jan Werner Müller quien rechaza la idea del fracaso de los intelectuales europeos de construir una identidad europea. "Después de todo, dice Habermas, la bien estudiada historia de la 'invención' de la conciencia nacional por la historiografía, la prensa y la currícula escolar durante el siglo xix, no es, por sus horribles consecuencias, un ejemplo atractivo. 

(Gracias a Xenon )

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21, May 2012

Fukuyama y el fracaso de la generación Facebook

I-dont-likeFrancis Fukuyama examina las perspectivas de la elección egipcia del próximo miércoles. Tras la emoción de la "primavera árabe", los candidatos que pueden ganar la votación son dos versiones del pasado. Se trata de un fracaso de quienes empujaron el cambio de régimen, sugiere Fukuyama:

Pudieron organizar protestas y demostraciones; actuar valientemente para desafiar al viejo régimen. Pero no pudieron coordinarse para respaldar a un candidato e involucrarse con el lento, tedioso trabajo de organizar un partido político para competir en las elecciones, distrito por distrito. … Tal parece que facebook produce un fogonazo en el sartén pero no genera suficiente calor para mantener la casa caliente durante un periodo largo. 

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05, Feb 2012

Fukuyama sobre Judt

Judt - Ciardello

Francis Fukuyama escribe en el suplemento de libros del New York Times sobre el libro póstumo de Tony Judt. Lo sorprendente de la crónica de Judt, dice Fukuyama, es el contraste entre el siglo XX y el tiempo que vivimos. Entonces se mataba por ideas celebra el enterrador de la historia; entonces había ideas, lamentaría Judt.

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28, Ene 2012

Fukuyama: para entender la crisis financiera

Entrevistado por The Browser, Francis Fukuyama recomienda los libros que podrían ayudarnos a entender la crisis financiera. Desde luego, la crisis a su juicio no empaña su tesis de la historia acabada: en el gran paisaje de la Historia, el problema es local y pasajero. De cualquier modo, Fukuyama subraya que la crisis exhibe una transformación severa del régimen político norteamericano: ¿se ha convertido en una nueva forma de oligarquía? La clave para salir de la crisis es una profunda reforma política. Fukuyama recomienda estos libros: 


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02, Ene 2012

De los trilobites al Parlamento de Westminster

That's all folksHay hombres que viven con sombrero fijo. Cascos que se llevan a la tumba y que aparecerán en el pórtico de su obituario. Presencias imborrables: tatuajes en la frente. Francis Fukuyama no podrá desentenderse jamás de la nube que lo acompaña desde 1989. Fukuyama equivale al del fin de la historia. La fórmula lo sigue y lo seguirá. La mañana del 11 de septiembre de 2001 pudo asomarse a la ventana de su oficina en SAIS y ver el humo que salía del Pentágono. Tuvo miedo, sentía preocupación por su familia y por los amigos que trabajaban en el Departamento de Estado. El atentado terrorista atrajo nuevo interés a su alegato sobre la conclusión de la historia humana. ¿Estaría dispuesto a aceptar que su profecía había sido desmentida? ¿Era aquel artículo una celebración prematura, infundada? ¿Los terroristas habrían reencendido la historia? Nada de ello. No ha habido acontecimiento que perfore su certeza.

Fukuyama había publicado “El fin de la historia” en la revista conservadora The National Interest en verano de 1989. Vale subrayar que el título llevaba, en su primera versión, un signo de interrogación. Cuando se publicó en libro se convertiría en afirmación y adquiría complemento apocalíptico: El fin de la historia y el último hombre. El alegato de Fukuyama anticipaba la universalización de la democracia liberal y la economía de mercado. La Guerra Fría había terminado con un ganador absoluto que no se había impuesto en una batalla sino que había ganado el torneo definitivo. No hay ya un debate político pendiente, sugería. Todo se ha resuelto y hay un campeón. Después precisaría el argumento: no es que se haya detenido el reloj. Seguramente habrá conflictos en el futuro; pero serán pleitos en los márgenes, confrontaciones en las orillas de la Historia que no podrán desviarla. La batalla esencial de la política ha concluido. La democracia liberal es la mejor forma de gobierno, el mercado es la forma económica que corresponde al hombre. La pareja vale para todas las sociedades del planeta. El imperio de la democracia capitalista no puede sufrir revés.

Fukuyama reinterpretaba a Hegel por conducto del Kojève, quien había anticipado también un régimen planetario. La caída del muro fue una epifanía para Fukuyama: tras lo contingente actúa siempre lo esencial. Bajo la superficie caótica y misteriosa del presente se impone una energía coherente e imbatible: un riel que integra todos los fragmentos del tiempo en una línea. Así sentenciaba con temeridad en aquel libro:

Lo que podríamos estar presenciando no sólo es el fin de la Guerra Fría, o la culminación de un periodo específico de la historia de la posguerra, sino el fin de la historia como tal: esto es, el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final del gobierno humano.

La certeza es sobrecogedora: no hay pregunta que el liberalismo no responda; no hay enfermedad que la democracia no cure. El hegeliano se atrevía a expresar cierta tristeza por la conclusión del cuento. Con impostada congoja confesó “nostalgia por el tiempo en que la historia existía”. Cuentan que, cuando Margaret Thatcher escuchó la expresión de “el fin de la historia” reaccionó de inmediato: ¿fin de la historia? Bah: el principio de la estupidez.

El artículo completo está aquí.

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12, Sep 2011

Ya no es 12 de septiembre

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Tardé mucho en ver las imágenes de las torres desplomándose. Había escuchado en el radio del taxi que los dos edificios habían colapsado pero no me lo creí. Me parecía imposible que eso hubiera sucedido. Pensé que en inglés la palabra significaría algo distinto: me imaginaba que las torres habían quedado inservibles, que tal vez el daño sería irreparable, pero no me imaginaba que habrían podido desplomarse. Todo el mundo lo había visto ya en la televisión, pero yo, a unos kilómetros de distancia, lo ignoraba. Supe del ataque muy temprano y relativamente cerca de los hechos. Estaba en el aeropuerto John F. Kennedy para regresar a México. Mi vuelo se canceló. Primero escuché a un policía decir que había habido un accidente en el World Trade Center. Unos minutos después, el accidente se transformó en ataque: había que evacuar inmediatamente el aeropuerto. Por primera vez en mi vida pensé que podría estar en el objetivo de un ataque. Me lo dijo otro policía: ya son dos los avionazos en el WTC y el aeropuerto puede ser el siguiente blanco. No fue fácil salir de ahí. La isla se aisló durante horas. Cuando el puente se abrió, caminé para contemplar el cuadro más horrible que he visto: la silueta de la ciudad y el humo saliendo de la base de los edificios ausentes. Era una imagen propia del cine, pero la veía yo sin el marco de una pantalla. Sentí una profunda tristeza de especie. Esto no era el azote de un huracán, la sorpresa de un terremoto. Esto era el trofeo de una helada ingeniería del odio. Transformar un avión en una bomba; llamar la atención con un golpe para escenificar la muerte masiva ante las cámaras. Cargaba mi maleta sobre el puente y veía la herida humeante. A la mañana siguiente olí la tragedia. Algo de la muerte, algo de los fierros quemados, algo de un avión habré respirado.

Recuerdo estas sensaciones porque creo que el 11 de septiembre fue una representación del apocalipsis y no hemos podido sacudirnos esa escena, esa impresión de la conciencia. En una declaración que indignó con razón a medio mundo, el compositor alemán Stockhausen consideró que los ataques habían sido la máxima obra de arte de todos los tiempos. Por supuesto: puede pensarse que es una aberración darle al crimen rango artístico pero a lo que alude el músico es a la insuperable intensidad emocional de ese momento, a esa comprimida comunicación sin palabras. Nada ha comunicado tanto, nada ha trasmitido tanto, nada ha penetrado tan hondo como esa escena. El ataque estaba cuajado de símbolos. La imaginación puede transformar cualquier cosa en arma; la capital económica del imperio atacada en sus emblemas más arrogantes; la televisión como trasmisora en vivo del terror; el suicidio como aviso de lo innegociable. Fueron dos torres las que se vinieron abajo pero con ellas se desplomaban muchas certezas y cualquier tranquilidad.

El 11 de septiembre fue una conmoción extraordinaria que terminó abruptamente una ebriedad de ilusiones. Era inevitable pensar que la historia quedaría imantada por la tragedia de esa mañana. El pánico que provocó el ataque sólo encontró consuelo en la determinación bélica. La guerra, después de todo, es la forma más nítida de ordenar políticamente el mundo. Ellos contra nosotros, dijo Bush II. No solamente los distraídos pensaron que el futuro sería un largo 12 de septiembre. Muchos creyeron que el terrorismo islámico sería el desafío central del nuevo siglo. Osama Bin Laden fue retratado como un Hitler, quizá más temible. El islamofascismo era el enemigo. La lucha contra el fundamentalismo islámico, las guerras de Afganistán y de Irak fueron pintadas como las nuevas batallas de la sociedad abierta.

A diez años de los ataques, podemos decir que ya no es 12 de septiembre. Sí: ésa es la fecha que aparece arriba en el periódico de hoy. Pero ya no vivimos bajo la estela del terrorismo islámico. Ahí no está, como muchos han pensado en esta década, el eje de la historia contemporánea. Lo han dicho bien en estos días figuras tan distintas como Timothy Garton Ash y Francis Fukuyama. Desde luego, aquel día ha marcado la vida de millones, pero no puede decirse que el planeta viva la secuela de esa mañana triste. A pesar del extraordinario estremecimiento de hace diez años, la historia del planeta no sigue el dramático libreto de la confrontación de las civilizaciones. El apocalipsis se ha vuelto a aplazar.

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23, May 2011

Entrevista con Fukuyama

Fukuyama2Francis Fukuyama promueve su nuevo libro sobre los orígenes del orden político. En Londres conversa con Stephen Moss y aprovecha para hablar de las razones de su optimismo y de su pesimismo. Empezando por esto último, Fukuyama habla de la posibilidad de la decadencia política. La democracia puede morir de rigidez: instituciones e ideas inflexibles. Muchas democracias avanzadas tendrán que renegociar sus pactos esenciales. Pero, en el fondo, Fukuyama es un modeno empedernido: al final del camino todos tendremos democracias liberales.

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08, Abr 2011

The Economist sobre el nuevo libro de Fukuyama

Fukuyama - Origins of Order El semanario inglés publica una nota en su edición más reciente sobre el nuevo libro de Francis Fukuyama, The Origins of Political Order: From Prehuman Times to the French Revolution. Destaca la impresionante erudición de este discípulo de Huntington y la amplitud de su horizonte histórico. Como en su polémico ensayo sobre el fin de la historia, Fukuyama sigue atreviéndose a la perspectiva planetaria, pero aquí la complementa con atención al detalle histórico. Los libros de teoría política, concluye The Economist, no son frecuentemente entretenidos. Ésta es una excepción.

Aquí pueden verse otros textos de la revista sobre Fukuyama.

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08, Mar 2011

Del fin de la historia al origen del orden

Fukuyama Se anuncia hoy en el New York Times la publicación de un nuevo libro de Francis Fukuyama: Los orígenes del orden político. Quienes han leído el imponente texto de 608 páginas adelantan que se volverá un clásico. Se trata del libro que quise leer cuando empecé a estudiar ciencia política, dice el autor del Fin de la historia.  El nuevo trabajo de Fukuyama es un libro que parte de la sociobología y que trasciende los bordes culturales. La cooperación es un instinto humano; las sociedades necesitan transformarlo en instituciones. Para Arthur Melzer es una teoría que está entre las generalizaciónes de Hegel y Marx y las detalladas descripciones de la antropología y de la historia. Sorensen cree, por su parte, que cambiará la manera en que entendemos el desarrollo político.

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21, Dic 2010

La plutocracia (en EU)

PlutocratsLa revista The American Interest dedica su número más reciente a explorar las consecuencias políticas de la concentración de la riqueza en Estados Unidos. Francis Fukuyama escibe el artículo principal. La plutocracia de la que hablan los autores no es solamente la influencia desmedida de los ricos en la gestión gubernamental sino, con mayor precisión: un gobierno de los ricos para defender los intereses de los ricos. No hay duda, dice Fukuyama, que el dinero compra influencia política y que el lobby es un mecanismo de corrupción legítima. ¿Por qué–se pregunta el autor de el polémico Fin de la historia–esta tendencia no ha generado un impulso político por la redistribución?

Fukuyama lanza algunas respuestas: en primer lugar, el dinero suele acompañar causas políticas con cierta base social. En segundo término, hay en Estados Unidos menor rechazo cultural a la desigualdad que en cualquier parte del mundo. Se entiende que la condición económica es producto de las elecciones individuales más que estructura social y se desconfía del gobierno con una intensidad desconocida en Europa. Finalmente, las ideas refuerzan la plutocracia. En sentido marxista, Fukuyama decribe la ideología que pinta los intereses de las grandes fortunas como si fueran encarnación del interés común. 

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25, Mar 2009

Fukuyama sobre la guerra contra el narcotráfico

Fukuyama2 Francis Fukuyama publica una interesante reflexión sobre la guerra contra el narcotráfico llamando a una profundización de la Iniciativa Mérida.

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