Milosz, Czeslaw

17, oct 2011

Milosz y la subversión erótica

The New Republic rescata de su archivo un interesante artículo de Czeslaw Milosz  publicado en 1982 sobre la desnudez y el deseo que recuerda a La llama doble de Octavio Paz. Milosz escribe: 

Milosz 2Los antiutopistas de nuestro siglo (Zamaitin, Huxley, Orwell) pintaron sociedades bajo un control absoluto donde la ausencia de libertad se llama libertad. En esas sociedades, los gobernantes suministran a los subditos diversiones para evitar la ansiedad. Los juegos sexuales son ideales para cumplir esa función. Debe acreditarse a la intuición de esos autores cuyos libros muestran a Eros como una fuerza subversiva, cosa que las autoridades no ignoran: el sexo es antierótico y no solamente es inofensivo sino que efectivamente puede impedir el surgimiento de la pasión, que acerca personas y no cuerpos y los enciende tanto en cuerpo como en espíritu. El héroe entra en un camino peligroso en el momento en que es despertado por el amor. Sólo entonces la esclavitud que todos aceptan es vivida como esclavitud. 

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03, oct 2011

Zagajewski sobre Milosz

Czeslaw_MiloszBabelia publica un texto Adam Zagajewski sobre Milosz a propósito de su centenario. Resalta su camino entre el lirismo y la filosofía: una poesía para cantar y para pensar.

¿Estamos por tanto ante un poeta intelectual y filosófico? Sí y no. En ocasiones, Milosz se revela paralelamente como un poeta de máxima sencillez, como si operaran continuamente en él dos procesos creadores diferentes: uno, orientado al debate dialéctico, a la polémica, la protesta y la búsqueda de la verdad en la maraña de ideas y posturas; y otro, centrado en el lirismo puro, completamente ajeno al fragor de las conversaciones filosóficas, según expresa el poeta en numerosas obras, entre las que se podría citar uno de sus poemas tempranos, titulado ‘Lo que he escrito’:

No hay lengua que baste para la belleza.
En mí vi extensos valles
y podía, con el pie alado de bronce
pasar sobre ellos en zancos de aire.
Pero esto, noche olvidada, se apagó.

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24, ago 2011

Milosz: la arena del reloj

En 1954 Czeslaw Milosz, quien este año cumpliría el siglo, escribió un poema en prosa. Describe ahí un encuentro fugaz en una estación de metro en París. Una mujer deja al poeta sin habla. El polaco ve el rostro de una mujer y queda paralizado. ¿Qué podría hacer?, se pregunta. Con frustración confiesa las debilidades de su mirada, las flaquezas de la condición humana: no podemos devorar los objetos en la emoción de un instante. No vemos más que jeroglíficos. Apenas el atisbo de algo, de alguien: la insinuación de un hombro, el paso de una nariz que camina pegada a un cuerpo con prisa entre una estación y otra. ¿Por qué carecemos de una vista potente? La realidad se nos escurre y, sin embargo, ante el rostro de esa mujer, el poeta puede celebrar una conquista: “yo soy, ella es.” El hallazgo merece celebración: que griten las trompetas, convoquen a mil marchas, brinquen. “Ella es.” Todo resbala y de pronto, el milagro de ser. A la siguiente estación, Ella salió del tren. “Yo me quedé atrás con la inmensidad de las cosas que existen. Una esponja que sufre porque no puede empaparse; un río que sufre porque el reflejo de las nubes y los árboles no es nube ni árbol.”

El asombro, la conciencia de fugacidad, la esperanza y la frustración de una escritura que pelea contra el caos y la nada, la fe en la poesía. Ese rostro que deja sin palabras a Milosz es el misterio que merece respeto. “Si el hombre no se percatara de la naturaleza efímera de su existencia, y de todo lo humano, no sería hombre.” El arte escapa de la rutina sedante para dejarse seducir por el paso del tiempo. Al poeta lo embrujan los pasos del reloj, como el cascabel de la víbora seduce al conejo.

Para este hombre que fue testigo de dos totalitarismos el gran enemigo del hombre es… la generalización. En sus memorias, en sus ensayos, en su poesía—sobre todo en su poesía, se libra este combate contra la generalización y el silencio. Pronunciar lo existente es celebrar su vida; callar es lanzar el mundo a la inexistencia. Adam Zagajewski encuentra una vocación religiosa en su poesía: dar nombre, atrapar el mundo es glorificarlo. En Encuentro, Milosz escribe:

Estuvimos paseando a través de los campos
en un vagón al amanecer.
Una herida rosa roja en la oscuridad.

Y de pronto una liebre atravesó la carretera.
Uno de nosotros la señaló con la mano.
Eso fue hace tiempos. Hoy ninguno de ellos está vivo,
Ni la liebre, ni el hombre que hizo el ademán.

Oh, amor mío, ¿dónde están ellos, a dónde han ido?
El destello de una mano, la línea de un movimiento,
el susurro de los guijarros.
Pregunto no con tristeza, sino con asombro.

Después de todo, Milosz estaba convencido de que la poesía, trepada al lomo del unicornio y hablando a través del eco de las montañas, era una aliada del bien. La poesía era también para él un compromiso cívico, una batalla contra la indiferencia que invita al asesinato. Si no salva, la poesía es la canción de los borrachos antes de ser degollados.

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23, ago 2011

Milosz: una esponja sufriente

Milosz - Esse

Visto aquí. (No ubico el traductor del poema.)

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11, jun 2011

Michnik sobre Milosz

Milosz2

Czeslaw Milosz cumple cien años. Adam Michnik lo recuerda en un espléndido artículo que traduce el ABC. 

Milosz representó una leyenda para varias generaciones, incluida la mía. Su poesía era como el fruto prohibido: nos sabía a gloria, pues acceder a ella requería grandes esfuerzos. Sus versos formaban una especie de código secreto de comunicación entre los polacos insumisos.Nos reconocíamos a través de citas de Milosz: al que estuviera familiarizado con su poesía podías llevártelo contigo a tomar una cerveza sin temer nada.

Michnik resalta que a Milosz la política le aburría–más aún: le repugnaba. Y sin embargo, no podía huir de ella. Huir de la política era volverse su cómplice: 

Madre, no es verdad que en el género humano
no existan los salvados ni los condenados.
¿Quién puede llegar a decir, soy justo,
Cuando de la cobardía crece la indiferencia,
De la indiferencia, el silencio sobre el crimen,
Del silencio, sólo la muerte y acusaciones?

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11, abr 2011

Heaney sobre Milosz

Seamus Heaney escribe sobre su admirado Czesław Milosz, al cumplirse cien años de su nacimiento. 

Lo que distingue a Milosz como poeta es la abundancia y espontaneidad de su trabajo, una capacidad para estar en casa en múltiples géneros y paisajes, su deseo de creencia y un escepticismo igualmente intenso. Básicamente, lo que irradia de su poesía y se impone al lector es la sabiduría. Todo parece garantizado por la voz. 

Milosz en 2001

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15, jul 2010

Regreso a la mente cautiva

Milosz Tony Judt regresa a la Mente cautiva, el extraordinario ensayo de Czeslaw Milosz publicado en 1953 que analiza la seducción intelectual del estalinismo. Cuando en los años setenta Judt usaba el libro en algún curso universitario, tenía que explicar la desilusión marxista; treinta años después se veía forzado a justificar la ilusión misma. Hoy resulta difícil entender la entrega a una fantasía intelectual como la utopía marxista. Pero Judt descubre otro tipo de captura que atrapa la inteligencia occidental: la hegemonía liberal, la fe en el mercado, el miedo al islam son los nuevos barrotes de la vieja cárcel descrita por Milosz. La prueba de la esclavitud ideológica, dice Judt, es la incapacidad de imaginar alternativas. Concluye con comillas de Milosz: la esclavitud intelectual es "el miedo a pensar por uno mismo."

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