Savater, Fernando

19, abr 2013

Fernando Savater sobre Octavio Paz

Juan Cruz recupera el recuerdo de Savater sobre su último encuentro con Octavio Paz.

"Llegué muy conmocionado, temiendo ver a mi amigo en estado de sufrimiento. Octavio se encontraba ya muy consumido, prácticamente no podía hablar, y lo trasladaban en silla de ruedas sólo el par de horas al día que se levantaba de la cama. Pero aún así, al verme me lanzó una sonrisa con el afecto y la complicidad que habíamos tenido durante muchos años. Yo no sabía qué decir, era tal la emoción que me embargaba. Entonces Marie Jo [la mujer de Paz] tuvo un gesto maravilloso y le pasó la mano por el cabello mientras me decía con ternura: ´Mira qué pelo más bonito tiene todavía`. Esa caricia me desgarró, pero también me llenó de vida. Fue la última vez que lo vi".

Letras libres publica en su número de abril un retrato que el filósofo hace del poeta. Savater recibirá hoy el Premio Octavio Paz.

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15, ene 2013

Filosofía y vocación

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En su artículo de hoy, Fernando Savater comenta la publicación del libro Filosofía y vocación (FCE, 2012) que recoge textos de José Gaos y sus alumnos Ricardo Guerra, Alejandro Rossi, Emilio Uranga y Luis Villoro.

El asturiano José Gaos fue catedrático de Filosofía y socialista. Ocupaba el rectorado de la Universidad de Madrid (el más joven en el puesto, 36 años) cuando tuvo que exilarse a México a causa de la Guerra Civil. En la UNAM ejerció un largo y hondo magisterio, de cuya fecundidad son prueba tantos discípulos ilustres. Murió de un ataque al corazón mientras presidía un tribunal de doctorado, un destino lleno de dignidad académica, pero cuya perspectiva tratamos de evitar quienes nos jubilamos anticipadamente… A mediados del pasado siglo mantuvo un seminario con varios de sus mejores alumnos, ya emancipados en gran parte de su tutela (Ricardo Guerra, Emilio Uranga, Luis Villoro y mi añorado Alejandro Rossi), sobre una cuestión muy orteguiana: la vocación filosófica. ¿Qué es lo que lleva a alguien a dedicarse profesionalmente a la investigación y la docencia de la filosofía?

Los planteamientos iniciales del seminario (Gaos ligaba esa vocación a tendencias individuales como el afán de goce sensual o estético, la soberbia pasión intelectual de dominar, el erotismo del saber), las rebeldes e irónicas respuestas de los discípulos que se atrevían a dejar de serlo, las contrarréplicas cruzadas entre estos y las admoniciones defensivas del contestado maestro a todos ellos constituyen una suerte de psicodrama de alto nivel ahora al alcance de los lectores, ya que Fondo de Cultura Económica acaba de publicar las actas del seminario(Filosofía y vocación). En esas pocas páginas se encierra, para quienes saben leerlas o comparten su inquietud inicial, el insoluble desafío de pensar más allá de lo que conocemos y de tratar de enseñar lo inenseñable. La aventura que nos hace humanos para unos, o simple pérdida de tiempo para los que reclaman que todo sea manejable y brinde netos beneficios.

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03, feb 2012

Sobre Szymborska

Szymborska blanco y negroAyer murió la poeta polaca Wislawa Szymborska. Los diarios cuentan que murió tranquila, en casa, al dormir. Aquí puede leerse el obituario del New York Times y la nota que publicó cuando recibió el Nobel. En El mundo escribió Martín López Vega y en El país, Rodríguez Marcos. Savater la recuerda como un hada madrina en El país. Adam Gopnik escribe en el Newyorker sobre Szymborska. 

Aquí puede leerse su mensaje al recibir el Nobel. y acá lo que, en esa ocasión, escribió Milosz. Aquí un comentario reciente de Charles Simic quien la vincula a la extraordinaria tradición poética de Polonia. Dana Stevens escribe en slate sobre el tiempo en su poesía. Por esta página de El país nos podemos asomar a sus collages. José Rodríguez Marcos la visitó en su casa de Cracovia y narró el encuentro en esta crónica. Savater publicó este texto sobre ella hace un par de años. Tedi López Mills lee el libro que publicó el Fondo de Cultura Económica. En Prospect, James Woodall recuerda su encuentro con ella y la botella de brandy que sacó en su casa, a las 11.00 de la mañana. Ruth Franklin escribe sobre ella en The New Republic.

El Telegraph avisa que se publicará este año un libro con poemas inéditos. 

Éstas son sus obras disponibles en español: 

  • El gran número. Fin y principio y otros poemas. Vv. Tt. Hiperión, Madrid, 1997.
  • Poesía no completa. Trad. G. Beltrán y A. Murcia. Fondo de Cultura Económica, México, 2002 (2ª ed. 2008).
  • Instante. Trad. G. Beltrán y A. Murcia. Igitur, Barcelona, 2004.
  • Paisaje con grano de arena. Trad. A. M. Moix y J. W. Slawomirski. Lumen, Barcelona, 2005.
  • Dos puntos. Trad. G. Beltrán y A. Murcia. Ígitur, Barcelona, 2007.
  • Aquí. Trad. G. Beltrán y A. Murcia. Bartleby, Madrid, 2009.
  • Lecturas no obligatorias. Prosas. Trad. Manel Bellmunt. Alfabia, Barcelona, 2009.
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31, ene 2012

Entre lo bello y lo atractivo

De un artículo de Savater: 

¿Cuál es la diferencia entre un rostro bello y uno realmente atractivo? Pues que el bello omite los defectos y el atractivo los tiene, pero irresistibles. La perfección que respeta todas las normas clásicas merece el encomio gélido del museo, pero cuando la imperfección acierta nos la queremos llevar a casa y vivir con ella y para ella. Se hace admirar lo que cumple las pautas y se hace amar lo que las desafía. Y eso en todos los campos, eróticos o artísticos. Hasta en política…

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28, nov 2011

Savater sobre el amor y la política

Hace un par de años, Fernando Savater publicó "La política y el amor." 

SavaterAmor y política tienden a la obsesión monotemática, a excluir todo lo demás para imponerse, es decir -en los casos más graves e incurables-, al romanticismo. Como expuso Gregory Vlastos en su excelente estudio sobre la figura de Sócrates (Cambridge University Press, 1991): "Singularizar uno de los muchos valores de nuestra vida, elevarlo tan alto por encima del resto que debamos elegirlo a cualquier precio, es una de las muchas cosas que han sido llamadas romanticismo en la época moderna. Su típica expresión es el amor sexual". Añado por mi cuenta que la política es otra de ellas. Y por supuesto el aura romántica no disculpa ni aminora las barbaridades que en último extremo algunos posesos pueden cometer al dejarse arrastrar por su manía fatal: los celosos que asesinan a su pareja cuando decide abandonarles o los terroristas que matan sin escrúpulos a quienes se oponen al cumplimiento de su ideal son probablemente románticos en fase terminal y no por ello menos abominables.

De modo que el amor y la política son obnubilaciones arrebatadoras aunque socialmente imprescindibles, y por lo tanto las autoridades pretenden encauzarlas para minimizar riesgos. En cuestiones de amor se aconsejaba un noviazgo largo y casto (si es posible, dirigido por los padres de ambos), un matrimonio conveniente bendecido por la Iglesia ("es mejor casarse que abrasarse", San Pablo dixit), los hijos que correspondan, la resignación a un aburrimiento digno y sin encharcamientos sensuales.

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19, ago 2011

Savater sobre Orwell

Fernando Savater escribe una nota sobre George Orwell en Babelia

George Orwell visto  por LoredanoOrwell eligió lo más difícil: no escribió para su clientela y contra los adversarios, sino contra las certidumbres indebidas de su propia clientela política. No tuvo complejos ante la realidad, sino que aspiró a hacer más compleja nuestra consideración de lo real. Es algo que la pereza maniquea nunca perdona: siempre proclama que se siente "decepcionada" por el maestro que prefiere moverse con la verdad en vez de permanecer cómodamente repantingado en el calor de establo de las certidumbres ortodoxas e inamovibles. Esa decepción proclamada por los rígidos le parecía a Orwell indicación fiable de estar en el buen camino: "En un escritor de hoy puede ser mala señal no estar bajo sospecha por tendencias reaccionarias, así como hace veinte años era mala señal no estar bajo sospecha por simpatías comunistas". Esta toma de postura atrajo sobre él no sólo los malentendidos, quizá inevitables, sino también la calumnia. Estalinistas de esos que han olvidado que lo son le acusaron (a final de los años noventa del pasado siglo) de haber facilitado una lista de intelectuales comunistas a los servicios secretos ingleses. La realidad, nada tenebrosa, es que a título privado ayudó a una amiga que trabajaba en el Ministerio de Asuntos Exteriores buscando intelectuales capaces de contrarrestar la propaganda comunista en la guerra fría, señalándole a quienes por ser sectarios o imbéciles le parecían inadecuados para la tarea. Los mismos que se pasan la vida denunciando agentes al servicio de la CIA o fascistas encubiertos no se lo perdonaron… ni se lo perdonan. Yo mismo tuve que defenderle no hace muchos años de esa calumnia en las páginas de este diario. 

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16, sep 2008

Savater sobre el aforismo

Fernando Savater, aficionado a las breverías y a las microcosas, resalta ejercicios recientes de la gimnasia aforística.

¿Lo mejor del aforismo? Que a diferencia de la novela, el ensayo, el drama en tres actos y hasta la poesía, no admite ni la dilación ni el relleno, las dos trabajosas muletas del oficio literario.

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12, abr 2008

Contra los diptongos

Fernando Savater escribe hoy un artículo contra los diptongos. No se refiere a las inofensivas vocales que se tocan, sino a los personajes compuestos que Gracián describía como “caricompuestos de virtud y vicio.” Savater se refiere a los políticos que pretenden ser y no ser nacionalistas y que emplean el discurso constitucional a conveniencia. El texto ofrece una perspectiva para hablar del drama mexicano, tan poblado de diptongos que no terminan por definirse. Congresistas o asaltadores del Congreso; diputados o activistas; protagonistas de un régimen pluralista o rebeldes que preparan su derrocamiento. Políticos con fuero y sueños de insurrección.

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31, mar 2008

Risa y milagros

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Hace algunos años leí un artículo de Fernando Savater donde proponía un medidor de la laicidad: donde acaba nuestra capacidad de reir termina nuesto laicismo. Perdí el artículo y ahora ni google me ayuda a encontrar esa cita que resume la centralidad política del humor. Ahora, en diálogo con Eduardo Mendoza, Savater vuelve a esos asuntos: la risa, las ceremonias, la búsqueda de lo sagrado y la invasión de lo ridículo. De ahí:

E. M. En estos tiempos, la religión es el último reducto del humor. Nada me ha divertido más que las encíclicas papales.

F. S. Pero el humor lo pones tú, no el Papa.

F. S. Hay una disposición a creer porque nos vamos a morir. Creemos en cualquier cosa para ver si nos salvamos por algún lado. Eso y la necesidad de que los malos sean castigados, y los buenos, premiados. Esas cosas pueden ser ingenuas, pero tienen su lógica. Pero que te lo cuente un tipo con evidente aspecto de sinvergüenza y que diga que lo que acaba de mear es una pócima para sanar a los ciegos…

E. M. Es que la base de la religión no es lo que te cuentan, sino lo que tú quieres creer, y hay una gran necesidad de seguir unas liturgias que tienen un final terapéutico.

F. S. Los ritos de tránsito tienen su sentido. Cuando se te muere alguien cercano te gustaría saber qué hacer. No vas a decir: lléveselo usted y tírelo. Quieres hacer algo pero no sabes qué. Una vez fui a un homenaje cívico a un editor, póstumo, con discursos y música. Y un amigo me dijo: esto lo hacen mejor los curas.

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07, feb 2008

Lo racional y lo razonable

Savater aborda la moda intelectual de pensarlo todo desde la biología evolutiva. De acuerdo a esta perspectiva, sólo tiene sentido el abordar asuntos éticos desde sus fundamentos biológicos o sus principios neurológicos. Responde Savater:

Aquí como en otras ocasiones, vuelve a comprobarse que el mayor peligro de las vanguardias es adelantarse tanto a su propio bando que acaban pasándose al enemigo. Porque nada contribuye tanto a reforzar la creciente marea oscurantista de quienes sostienen que sin religión no puede haber moral como descalificar cualquier reflexión ética por suponerla un subproducto inconfeso de la mentalidad religiosa. (…)

Los descubrimientos científicos de la psicología evolutiva, la neurología o la antropología nos ayudan sin lugar a dudas a mejorar nuestra comprensión de la conducta humana y su motivación, pero no pueden monopolizar ni mucho menos sustituir la reflexión propiamente ética sobre valores e ideales. Lo que cuenta hoy para nosotros al intentar responder a la pregunta “¿cómo vivir?” no es rememorar con fatalismo las estrategias evolutivas que nos ayudaron a sobrevivir en la Edad de Piedra sino precisar y potenciar aquellas otras que nos permitieron salir de ella. En dos palabras: es preciso no confundir lo racional con lo razonable. Lo racional busca conocer las cosas para saber como podemos arreglárnoslas mejor con ellas, mientras que lo razonable intenta comunicarse con los sujetos para arbitrar junto con ellos el mejor modo de convivir humanamente. Todo lo racional es científico, pero la mayor parte de lo razonable ni es ni puede serlo: no es lo mismo tratar con aquello que sólo tiene propiedades que con quienes tienen proyectos e intenciones. El discurso reflexivo de lo razonable se basa en lo estricta y científicamente racional, pero también en lo que aportan de razonable las tradiciones religiosas, poéticas, filosóficas, jurídicas, políticas, estéticas, etcétera. Sólo los bárbaros, es decir los profetas integristas, pretenden darlas por nulas y no avenidas en nombre de alguna verdad incontrovertible y aplastante, revelada por Dios o por la ciencia. Y ese discurso razonable, por el que abogaron John Rawls y el mejor Habermas entre tantos otros, sigue siendo hoy en la era posmoderna más imprescindible que nunca para valorar las nuevas realidades de la genética, de la tecnología, de la sociedad de la hiperinformación, así como las más recientes demandas sociales y los derechos individuales hasta ahora inéditos.

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