Política

17, Feb 2012

¿Ataque a la UNAM?

Rolando Cordera está convencido de que las críticas a Sealtiel Alatriste y al rector Narro forman parte de una campaña de desprestigio contra la UNAM. La historia de la universidad es larga, su servicio a la sociedad es enorme y no puede reducirse a las acciones de un funcionario. 

"No se puede echar por la borda toda la labor de la UNAM a partir de juicios sumarios, críticas furibundas, como el (caso) que hemos vivido y que resultó en un intento de enjuiciar al Rector y a la UNAM".

No creo que las críticas a un alto funcionario de una universidad pública por haber plagiado reiteradamente sean furibundas, sino fundadas y razonables. No faltaron pruebas para mostrar la conducta del hoy exfuncionario universitario. Más aún: debo decir que, a mi juicio, las críticas eran necesarias. ¿Cree Cordera que callar ante las evidencias de plagio era respaldar a la Universidad Nacional, ser leal a su historia? ¿Había que hacer como que nada sabíamos para cuidar la estatua de Justo Sierra y de Vasconcelos? ¿A qué tradición seríamos leales si callamos ante esto? Creo también que las críticas al rector que nombró al funcionario cuestionado habiendo conocido sus "faltas" y que lo mantuvo tercamente hasta que el escándalo hizo insostenible su permanencia son igualmente fundadas y razonables. 

Lo que resulta inadmisible es que se sugiera que la crítica al rector de la UNAM sea un ataque a la UNAM y que se hable de las denuncias como conspiración de los enemigos de la universidad pública. El razonamiento es paralelo al que sostenían hace años quienes creían que la crítica al Señor presidente era una crítica a México. José Narro no es la UNAM. Precisamente por el valor de la UNAM del que habla Cordera, había que señalar una falta tan grave y un respaldo tan aberrante. 

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14, Feb 2012

La república divertida

Se publica en el New York Times una nota interesante sobre una innovación política atractiva. En lugar de que el Estado promueva ciertas conductas con algún estímulo o desaliente otras con el castigo, lo que se intenta en varios lados es vincular el comportamiento socialmente deseable con el juego. Si se quiere estimular que la gente suba escaleras por su pie, en lugar de treparse a la escalera eléctrica, puede transformarse en un piano, como se ve en el video de abajo. Para fomentar ciertas conductas, puede invitarse a un sorteo. La lección es muy clara, dice Richard Thaler, si se quiere estimular la buena ciudadanía, habrá que hacer que la buena conducta sea divertida. 

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13, Feb 2012

Maternalismo

Josefina Vázquez Mota ganó con facilidad la candidatura del PAN. No tuvo que esforzarse por bosquejar una idea de gobierno, no se tomó la molestia de debatir con sus adversarios en el partido. Se paseó por el país con la sonrisa como único mensaje y con el discurso de género como novedad característica. Integrante prominente de los dos gobiernos panistas no trató en ningún momento de esclarecer la línea de continuidad y el punto de cambio que propone para el futuro. No es que permaneciera callada, es que de sus palabras es imposible extraer una idea. Lugares comunes envueltos en buenas intenciones. La candidata del PAN puede hablar durante horas sin que se tropiece con un argumento. Vázquez Mota padece la enfermedad que azota por igual a políticos y locutores. Ambos suelen ser víctimas de la palabrería: una incontinencia verbal que trata a la palabra como costal para tapar el silencio.

Entre la palabrería de la candidata despunta un mensaje que se perfila como el corazón de su discurso electoral. Al celebrar su victoria en la contienda interna del PAN, Josefina Vázquez Mota ofreció en varias ocasiones un gobierno maternal. Cuidaré de ustedes como he cuidado a mis hijas, dijo una y otra vez. Frente a los panistas que celebraban su victoria presentó a su familia como ejemplo de su política, presentándola al país como un modelo. Al parecer, la guía de su política ha sido la experiencia de su propia maternidad. Cuidaré de México como he cuidado de mi casa. El punto es llamativo porque se trata de una política con innegable experiencia de gobierno. Nadie como ella representa a las dos administraciones panistas. Trabajó con Fox y también con Calderón. Estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social y de la Secretaría de Educación Pública, dos monstruos de la administración pública federal. Encabezó la bancada panista en la Cámara de Diputados. Por eso, porque no se trata de una novata, porque nadie podría negar que es una profesional de la política, sorprende que su mensaje desdeñe su experiencia administrativa para subrayar su experiencia familiar.

Mientras la izquierda propone una república amorosa, la derecha propone una política maternal.

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03, Feb 2012

Arendt y la raíz del mal

ArendtEn una carta a Karl Jaspers, Hannah Arendt le revelaba el título que quería asignarle a su libro de teoría política. Quiero que se titule Amor mundi, le adelantaba. Extraña designación para una reflexión sobre el fundamento de los gobiernos, el poder y las leyes. Finalmente el título de su obra fue otro: La condición humana. Desafortunado cambio. Aquel título reflejaba con mayor claridad el proyecto del libro y, quizá, de toda la obra de la filósofa: intento de reconciliarse con el mundo. Reconciliación a través del entendimiento, del juicio y de la acción. Aun en los momentos más sombríos, decía, “tenemos el derecho de esperar cierta iluminación”. Esa claridad no suele venir de teorías ni conceptos sino de una “luz incierta, titilante y a menudo débil” que proyectan algunos hombres y mujeres, algunas ideas, ciertas letras. La referencia lumínica a su pensamiento es interesante: la pensadora no concibe el pensamiento como ladrillos de una edificación, sino como resplandores inestables. “Yo sólo quiero comprender”, dice con una modestia poco convincente en sus Ensayos en el entendimiento. Su intención no queda capturada en una doctrina sistemática o en una teoría sellada. Su afán de comprensión radica en una dramatización de la experiencia. A pesar de la grandilocuencia que a veces secuestra su prosa, Hannah Arendt está poseída por el impulso poético, más que por la severidad científica. Pensamiento apasionado.

Hannah Arendt nació el 14 de octubre de 1906 en el seno de una familia judía bien integrada a la vida alemana. Creció en Könisberg, la ciudad de Kant, y estudió en Marburgo, la universidad de Martin Heidegger. Investigó teología, literatura griega antigua y filosofía bajo el tutelaje de Heidegger, con quien tuvo un largo romance. A pesar de su origen, se sintió mucho más atraída intelectualmente por la teología cristiana que por el judaísmo. Escribió su tesis doctoral sobre el concepto del amor en san Agustín. Fechó su nacimiento intelectual el 27 de febrero de 1933, el día que ardió el Reichstag. El fuego del Parlamento que catapultó a Hitler al poder simbolizaba la carbonización de las libertades y el disenso. Entonces Arendt dijo: “me siento responsable”. Sentía la responsabilidad de dar respuesta al desafío de un régimen abominable. Deber de hacerse cargo del tiempo en el que vivimos. Responsabilidad de comprender el totalitarismo y su antídoto: la política.

El artículo completo está aquí

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30, Ene 2012

Voluntad de alternancia

Un partido es una brújula elemental. Permite al elector situarse de algún modo en un territorio donde fácilmente se podría perder. Los partidos son mapa, una guía, un conjunto de señales para ubicarse en el enredado mundo de la política. Los colores y los símbolos de los partidos son atajos para la adhesión o el rechazo. Quienes creen en la prioridad de las ideas en la política tienden a asignar a esas organizaciones un componente esencialmente ideológico. Los partidos son, para ellos, un programa, un condensado de ideas y valores que contrastan con el programa de los rivales. Se piensa así en los partidos como si fueran filosofías que coquetean por el voto. Ideas que se empaquetan como lemas para volverse digeribles, votables. Partidos de izquierda y partidos de derecha; partidos liberales y socialistas; partidos moderados y radicales; nostálgicos y adelantados. Todas estas notas serán relevantes para que el ciudadano sepa dónde está e imagine a dónde quiere ir y con quién. Pero más allá de esas coordenadas importa otra, más simple, más elemental pero, quizá, más poderosa. No es un eje ideológico sino gubernativo. Hay partidos que están dentro y partidos que están fuera: partidos en el gobierno y partidos de oposición. Ésa es la categoría elemental de la política democrática: más allá de las ideas, cuenta quién gobierna y quién se le opone.

Si queremos entender por qué el PRI aparece hoy como el partido favorito para ganar la elección presidencial de julio, poco nos aclaran las ideas de ese partido. La popularidad del PRI poco tiene que ver con su historia y menos con su programa. El PRI puede recuperar la presidencia no por lo que propone en boca de su candidato sino por el lugar que ocupa en el mapa de la competencia. La popularidad del PRI es inversamente proporcional al deseo de que el PAN continúe ocupando la casa presidencial. El PRI sigue hoy tan indefinido como siempre. Ha continuado con su vieja política de no definirse para no arriesgar en ningún momento su unidad. Pero, frente a la autoinmolación de la izquierda después del 2006, el PRI tuvo la inteligencia de ubicarse a la cabeza de la oposición. Ésa es su gran ventaja y ésa puede ser su plataforma de victoria: su ubicación, no su definición.

No tiene por qué leerse la fuerza que muestra el PRI en las encuestas como nostalgia del viejo autoritarismo. Quienes están dispuestos a votar por el PRI no pretenden retrasar el calendario para reimplantar el régimen monopartidista. Lo que sucede, simplemente, es que quieren votar por la oposición y la oposición es, en estos momentos, principalmente el PRI. Si la izquierda se anuló con la reacción de Andrés Manuel López Obrador después de la elección del 2006, el PRI jugó con habilidad el papel de antagonista. Será por eso que aparece como el partido con mejor imagen pública en el país. ¿Se trata de una reivindicación de su legado histórico? ¿Es adhesión a su programa? ¿Es entusiasmo por su candidato? Quizá es algo más elemental: voluntad de alternancia.

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17, Ene 2012

Rosanvallon sobre el populismo

La democracia, dice Pierre Rosanvallon, descansa en una paradoja: exalta al pueblo pero repudia la palabra que deriva de él: populismo. "Del fundamento positivo de la vida democrática se deriva un término negativo. Se execra el populismo en tanto que se exalta el principio de la soberanía del pueblo. ¿Qué encubre sospechosamente esta paradoja?" El discípulo de Furet y de Lefort examina esa paradoja en un artículo interesante que David Pantoja ha traducido para Este país. La democracia es un mirador extraordinario para comprender la democracia. El populismo es una respuesta a las preguntas que la democracia plantea. De ahí su vigencia: "¿acaso el siglo xxi no está en vías de convertirse en la era de los populismos, como el siglo xx fue la de los totalitarismos?"

Para Rosanvallon, el populismo depende de tres simplificaciones: 

  1. Considerar al pueblo como un sujeto evidente, que está definido simplemente por la diferencia con las élites. 
  2. Considerar que el sistema representativo y la democracia en general están estructuralmente corrompidos por los políticos, y que la única forma real de democracia sería el llamado al pueblo, es decir, el referéndum, y 
  3. Considerar que lo que cohesiona a una sociedad es su identidad y no la calidad interna de las relaciones sociales. Una identidad que está siempre definida negativamente, a partir de una estigmatización de aquellos a los que hay que rechazar.

Frente a estas simplificaciones, hay que abrazar la complejidad.

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13, Ene 2012

Bartra sobre el “nuevo PRI”

El nuevo PRI

Roger Bartra escribe sobre el regreso del PRI.  La alternancia ha provocado un cambio sustancial en ese partido, sostiene: convirtió la agencia gubernamental en un partido auténtico. El PRI se refugió en los estados donde gozó de un inmenso poder y siguió ejerciendo la arbitrariedad. El viejo partido aprovechó, sobre todo, que la atmósfera cultural no cambió. Se modificaron las reglas de la política y la dinámica de interacción entre poderes pero el aire fue el mismo. 

Estamos ante una muy precaria y fragmentada cultura democrática. No se ha expandido impetuosamente una nueva civilidad que obligue a los partidos políticos a adoptar un comportamiento tolerante y responsable. No se ha desarrollado con suficiente vigor una cultura de la dignidad ni un orgullo democrático. En contraste, nos oprime todavía el enorme peso de la vieja cultura política autoritaria, que se halla profundamente inscrita en la sociedad mexicana. Es la rancia cultura priista que, aunque ha retrocedido en muchos ámbitos, se ha extendido fuera del partido que la alimenta y ha invadido al PAN, al PRD y a las élites políticas.

Bartra niega que el regreso del PRI pudiera significar la restauración completa del antiguo régimen pero se pregunta si su auge no refleja el síndrome de abstinencia de una sociedad que requiere una vieja droga para mantenerse tranquila.

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09, Ene 2012

Apologética de los paradigmas políticos del macartismo

En el Sendero del peje se publicó una crítica a Guillermo Sheridan, a Jorge G. Castañeda y a por criticar el desplegado del PT que lamenta la muerte de Kim Jong Il. El artículo firmado por El nolato sostiene que "la naturaleza ética" de López Obrador lo coloca muy por encima de los partidos que lo postulan para llenar un trámite. "AMLO ha terminado por alcanzar el pináculo de su personalidad política dejándose ver ahora como lo que es: un líder social auténtico, no un político formalista, de burocracia". El líder social, por supuesto, no es responsable de lo que digan sus aliados. Para explicar la naturaleza de los sofismas en que, a juicio de El Nolato, caemos los tres, recurre a una interesante parábola:

– Fíjate que conseguí chamba en un congal – le dice una muchacha a la otra.

– Ah, mira, qué bien…¿Y a poco te gusta andar de puta? – le responde la otra muchacha.

No necesariamente la primera muchacha anda de puta–aclara El Nolato. La muchacha bien puede haber conseguido trabajo de mesera, de intendencia o en cualquier otra cosa. La segunda muchacha es canija, mala leche, es todo.

Más claro, ni el agua. Para El Nolato, Norcorea, bajo la dinastía reinante, está tan mal como México con el Prian, por lo que criticar lo que sucede allá es ser cómplice de lo que sucede acá. Mi artículo, concluye, es "un discurso muy apasionado desde la óptica de la apologética de los paradigmas políticos del macartismo."

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02, Ene 2012

De los trilobites al Parlamento de Westminster

That's all folksHay hombres que viven con sombrero fijo. Cascos que se llevan a la tumba y que aparecerán en el pórtico de su obituario. Presencias imborrables: tatuajes en la frente. Francis Fukuyama no podrá desentenderse jamás de la nube que lo acompaña desde 1989. Fukuyama equivale al del fin de la historia. La fórmula lo sigue y lo seguirá. La mañana del 11 de septiembre de 2001 pudo asomarse a la ventana de su oficina en SAIS y ver el humo que salía del Pentágono. Tuvo miedo, sentía preocupación por su familia y por los amigos que trabajaban en el Departamento de Estado. El atentado terrorista atrajo nuevo interés a su alegato sobre la conclusión de la historia humana. ¿Estaría dispuesto a aceptar que su profecía había sido desmentida? ¿Era aquel artículo una celebración prematura, infundada? ¿Los terroristas habrían reencendido la historia? Nada de ello. No ha habido acontecimiento que perfore su certeza.

Fukuyama había publicado “El fin de la historia” en la revista conservadora The National Interest en verano de 1989. Vale subrayar que el título llevaba, en su primera versión, un signo de interrogación. Cuando se publicó en libro se convertiría en afirmación y adquiría complemento apocalíptico: El fin de la historia y el último hombre. El alegato de Fukuyama anticipaba la universalización de la democracia liberal y la economía de mercado. La Guerra Fría había terminado con un ganador absoluto que no se había impuesto en una batalla sino que había ganado el torneo definitivo. No hay ya un debate político pendiente, sugería. Todo se ha resuelto y hay un campeón. Después precisaría el argumento: no es que se haya detenido el reloj. Seguramente habrá conflictos en el futuro; pero serán pleitos en los márgenes, confrontaciones en las orillas de la Historia que no podrán desviarla. La batalla esencial de la política ha concluido. La democracia liberal es la mejor forma de gobierno, el mercado es la forma económica que corresponde al hombre. La pareja vale para todas las sociedades del planeta. El imperio de la democracia capitalista no puede sufrir revés.

Fukuyama reinterpretaba a Hegel por conducto del Kojève, quien había anticipado también un régimen planetario. La caída del muro fue una epifanía para Fukuyama: tras lo contingente actúa siempre lo esencial. Bajo la superficie caótica y misteriosa del presente se impone una energía coherente e imbatible: un riel que integra todos los fragmentos del tiempo en una línea. Así sentenciaba con temeridad en aquel libro:

Lo que podríamos estar presenciando no sólo es el fin de la Guerra Fría, o la culminación de un periodo específico de la historia de la posguerra, sino el fin de la historia como tal: esto es, el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final del gobierno humano.

La certeza es sobrecogedora: no hay pregunta que el liberalismo no responda; no hay enfermedad que la democracia no cure. El hegeliano se atrevía a expresar cierta tristeza por la conclusión del cuento. Con impostada congoja confesó “nostalgia por el tiempo en que la historia existía”. Cuentan que, cuando Margaret Thatcher escuchó la expresión de “el fin de la historia” reaccionó de inmediato: ¿fin de la historia? Bah: el principio de la estupidez.

El artículo completo está aquí.

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02, Ene 2012

Celebración del totalitarismo

Kim Jong Il

En esa fantástica alacena que es el blog de Guillermo Sheridan encontré una nota que creí producto de su imaginación. Un texto inverosímil cuyo motivo y redacción parecían una parodia de la política otro tiempo. Lo firmaba la Comisión Nacional Ejecutiva del Partido del Trabajo de México.

El Partido del Trabajo de México lamenta el sensible deceso de nuestro camarada Kim Jong Il, líder del pueblo de Corea del Norte, y quien con gran sabiduría condujo a los norcoreanos por el camino de la paz y el desarrollo económico, político, social y cultural. Sus aportaciones son, sin duda, un legado de suma importancia para todos los pueblos que buscan su liberación de las cadenas del capitalismo salvaje, siguiendo el ejemplo de su padre Kim Il Sung, fundador de la República Popular Democrática de Corea, quien hasta el último aliento luchó por un mejor país. Reconocemos en ellos su liderazgo y su fortaleza para conducir los destinos de su gran nación.

Descanse en paz.

¿Era posible que un partido político mexicano elogiara a Kim Jong Il como un líder sabio y ejemplar que condujo a su país… al desarrollo? Al leer el texto pensé que esto era una parodia de Sheridan. Un remedo de la oratoria de la izquierda cavernaria que sigue celebrando a las tiranías que están del lado correcto de la Historia. Llamar “camarada” a Kim Jong Il tenía su gracia, pero era mucho más simpático celebrar su “legado.” Hablar de Kim Kong Il como el estadista que condujo al desarrollo es como elogiar las contribuciones de Hitler a la convivencia en la diversidad. El texto del Partido del Trabajo era más inverosímil al subrayar—tendría que ser irónicamente—la integridad del desarrollo norcoreano: desarrollo económico, político, social y cultural, decía el lamento del PT.

Convencido de que se trataba de una parodia, brinqué a la página del Partido del Trabajo para escuchar el himno que canta a una “morena madre de la nación”, y encontrar el comunicado lamentando el deceso de su camarada. El texto en el blog de Sheridan no era una parodia. La Comisión Nacional Ejecutiva del PT efectivamente expresaba su pesar por el deceso de un gobernante al que consideraba sabio y cuyo legado admiraba como ejemplo para combatir al capitalismo salvaje. El estalinismo norcoreano era celebrado por el Partido del Trabajo como si fuera un faro en la oscuridad neoliberal. De todas las autocracias contemporáneas no hay ninguna política tan grotesca, tan abominable, tan contraria a los derechos elementales, tan perniciosa para su población como el totalitarismo norcoreano que los petistas elogian. Corea del Norte es lo peor de lo peor, la mayor opresión política, la mayor miseria económica del planeta, decía con justicia Christopher Hitchens.

El PT elogia el desarrollo económico de un país que aparece en las imágenes de satélite como un agujero negro por la noche. Frente a la electrificación de los vecinos, Corea del Norte es la oscuridad total. Elogia la política económica que produjo una de las hambrunas más devastadoras de la historia reciente del planeta. Una escasez que, según algunos reportes, llevó a la muerte de casi el 10% de la población norcoreana. Para el sabio líder fue mucho más importante la conversión de su país en una potencia militar que en un proveedor de alimentos para su gente.

El PT elogia el desarrollo político de un país que es, en la expresión de Hitchens, una tanatocracia. Tal vez a los legisladores del PT empeñados en la reforma del Estado les resulta interesante la figura de su constitución que establece la presidencia eterna de Kim Il Sung. En efecto, en Corea del Norte, gobierna un muerto y en su nombre gobiernan sus descendientes sobrehumanos. Según la biografía oficial del camarada, dos arcoíris, el canto de una golondrina y una nueva estrella celebraron su nacimiento. El sabio dirigente fue padre de la patria, sabio y amado líder, rayo del sol, destino nacional, comandante victorioso y de férrea voluntad, descendiente de los cielos, estrella del futuro. Ese régimen elogia el PT: una dictadura dinástica en el que los gobernantes son tratados como dioses, donde la disidencia es un crímen, donde la única diversidad política proviene de los estados de ánimo del amado tirano. Millones podían morir de hambre a su lado pero nunca faltó buen cognac para el bienamado Sol del Socialismo.

El PT admira también el desarrollo cultural de Corea del Norte. Será quizá que le convence a sus dirigentes esa ridícula filosofía que Kim Il Sung y su hijo convirtieron en Idea Oficial. Será tal vez que disfrutan la producción cinematográfica de este admirador de Hollywood que llegó a secuestrar durante años a un director surcoreano para producir joyas de la cinematografía universal como Pulgasari, un genial Godzilla anticapitalista.

Me uno a Guillermo Sheridan en esperanza de que los integrantes del Partido del Trabajo, incluyendo a su candidato presidencial, encuentren resignación ante la irreparable pérdida de su camarada.

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25, Dic 2011

El sabio conductor de Norcorea

Me entero por el blog de Guillermo Sheridan del desplegado publicado por el Partido del Trabajo de México a raíz de la muerte del tirano de Corea del Norte. 

PT - Kim Jung Il

(Quienes crean que es imposible que un partido político defienda públicamente el estalinismo, puede visitar directamentre la página del PT y ver, en sus "Especiales" la nota "Descanse en paz." escuchando el himno de Morena)

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12, Dic 2011

Sobre Guillermo O’Donnell (Actualizado)

O'DonnellEl gran politólogo argentino Guillermo O'Donnell murió el 29 de noviembre en Buenos Aires. Scott Mainwaring, director del Instituto Kellogg lo llama un gigante de las ciencias sociales con una pasión por la democracia. Sus estudios encontraron siempre eco, despertaron reflexiones y réplicas. Advirtió la novedad del autotaritarismo latinoamericano y fue uno de los pioneros de la ciencia de la transición. Dedicó sus últimos años a pensar la calidad democrática. A él debemos nociones como el Estado burocrático autoritario o la democracia delegativa. 

Aquí puede leerse su ensayo sobre la democracia delegativa, (y su revisión en 2010) aquí sobre las continuidades y las paradojas de la transición, Aquí están sus tesis sobre el Estado en América Latina.  Acá su aporte al volumen clásico sobre transiciones: "Conclusiones tentativas sobre democracias inciertas." En esta página puede encontrarse varios documentos de trabajo que luego serían publicados en distintos medios. Esta es su página en amazon. Aquí puede leerse una entrevista con él; acá puede verse otra. Otros textos suyos: "Accountability horizontal", publicado en Isonomía, "Estado, democratización y ciudadanía,", "Irrenunciabilidad del Estado de derecho." En el blog de Martín Tanaka hay también varios enlaces útiles sobre el politólogo. Luiz Carlos Bresser-Pereira escribe sobre él en Página 12: En su país podría haber sido un gran político –no le faltaron invitaciones y oportunidades en su juventud y madurez–, pero prefirió dedicarse a las ideas, porque creía que las ideas son poderosas, que mueven al mundo. Las suyas, ciertamente, lo movieron." Alejandro Foxley subraya la importancia de sus contribuciones académicas. Aquí lo recuerda Abraham Lowenthal. En México lo han recordado Otto GranadosBlanca Heredia

Aquí puede leerse la entrevista con él que forma parte del libro Passion, Craft and Method in Comparative Politics, de Munck y Snyder. En el blog de Roberto Gargarella puede leerse la introducción al que sería su último libro: Democracia, agencia y Estado


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08, Dic 2011

William Hazlitt, De la relación entre los tragasapos y los tiranos

 

El librito se puede encontrar en el Taller Ditoria.

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06, Dic 2011

La beatería de los lectores

Fernando Escalante escribe un artículo incisivo sobre el escándalo del momento. 

Es claro que Enrique Peña Nieto no es un gran lector. No tiene nada de particular. En México apenas un cinco por ciento de la población son lectores habituales. Y a los políticos se les pide, básicamente, que hagan política. Si les gusta leer o no, es asunto suyo, como si les gusta el futbol. El ejercicio, que es ya casi ritual, de ponerlos en ridículo porque no leen me resulta muy desagradable.

En lo de hoy, me molesta todo el episodio: las preguntas, las respuestas, los titulares, la redacción de las notas, todo, y me molesta porque me gusta leer. Y toda esa exhibición alrededor de la lectura me asquea. No me preocupa, ni mucho ni poco ni nada, que los candidatos a la presidencia no sean grandes lectores. Me molesta, en cambio, la beatería que hay en torno a la lectura. Me molesta el exhibicionismo, la pedantería de escritores, y periodistas, y burócratas de la cultura, que hacen de la lectura algo casi heroico, algo gravísimo, que naturalmente los pone a ellos en el centro de la vida pública, porque leen. Me molestan los extraños, vacuos alardes de la publicidad de la FIL: Somos lectores, La fiesta de los lectores.

A propósito, vale leer su brillante ensayo: A la sombra de los libros

Magu - Político culto

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05, Dic 2011

Debajo del copete

PeineLa pregunta era obvia. En una feria del libro, resultaba natural que al candidato se le preguntara de sus lecturas. ¿Cuáles han sido los libros que lo han marcado?, escuchó en Guadalajara. La pregunta lanzó al candidato Peña Nieto a un hoyo en el que fue cayendo lentamente. Trataba de pescar una rama y seguía cayendo. Se prendía de otra y caía más hondo. A todas las preguntas previas respondía con esa tiesa mecánica de gestos y palabras hechas. Él no es él sino “su servidor”. Sus palabras son señalamientos y puntualizaciones. No habla: se posiciona. Con notable disciplina, el candidato se aferraba en la conferencia de prensa al libreto y respondía con las mismas palabras a las mismas preguntas de siempre. Mecánicamente contestaba y mecánicamente esquivaba. El problema aparece cuando brota lo imprevisto. La pregunta de los libros no había sido ensayada y mostró el aire bajo el copete. El político empezó a tropezar sin las muletas con las que camina todos los días. Los asesores no habían hecho el trabajo elemental de anticipar esa pregunta y dejaron al producto en el vacío. No lo puedo creer, pero alguien dijo que el candidato, en un momento de extrema tensión, se despeinó.

El episodio de Guadalajara muestra la debilidad de Peña Nieto porque enfatiza la fuente de su fortaleza y también sus grietas. No esnobeo al candidato. Me parece absolutamente irrelevante que el político sea un lector voraz o que use la lectura como somnífero. Podría treparme al carro de los burlones que se carcajean con el tropiezo del candidato y recuerdan con ello los resbalones del señor Fox. No me preocupa que un político lea poco y mal, como parece ser el caso del político mexiquense. Me preocupa que sea incapaz de activar neuronas cuando surge el imprevisto. Ese fue el angustioso espectáculo que presenciamos quienes lo vimos hundirse en ese pozo oscuro que es para él la invitación a pensar sin coreografía.

Sugería que el evento es elocuente porque subraya la fortaleza y la vulnerabilidad de Peña Nieto.

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