Teoría política

10, Mar 2008

Rawls y el beisbol

BaseballOwen Fiss ha rescatado una carta de John Rawls en la que defiende la muy norteamericana certeza de que el beisbol es el mejor de los juegos del mundo. El teórico de la justicia encuentra en el juego del bat y la manopla una expresión de la imparcialidad tan cara para él. El terreno es un equilibrio perfecto que permite el prodigio de las jugadas; el juego no premia una ventaja corporal específica. El chaparro y el gordito pueden ser grandes jugadores de beisbol. El juego exprime todo el cuerpo y exige todos los talentos: rapidez y precisión; brazos y piernas. El beisbol es también transparente: todas las jugadas son visibles, no como el futbol americano basado en el ocultamiento de la pelota. Que no se anote con la pelota dispersa la atención dramática del  juego: la bola no monopliza el juego. Y el tiempo, agrega Rawls, no se agota en el beisbol: siempre hay tiempo para quien va abajo.

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06, Mar 2008

De mercenarios

Maquiavelo veía un enorme peligro en los mercenarios : el Estado a expensas de quien ofreciera más a un ejército privado. Michael Walzer, el gran teórico contemporáneo de la guerra justa, ha publicado recientemente una colección de sus ensayos políticos. En The New Republic regresa al tema maquiavélico de los ejércitos mercenarios. Comenta el caso de Blackwater, empresa que ofrece sus servicios de protección por internet y que actúa en Irak con permiso para matar.

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29, Feb 2008

El costo de los derechos

Aparecen hoy dos artículos de título casi idéntico. El primero es suscrito por Francisco J. Laporta, filósofo del derecho de la Universidad Autónoma de Madrid y lleva por cabeza "El precio de los derechos." El segundo lo firma el Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos con el título "¿Cuánto cuestan los derechos humanos?"

La reflexión de Laporta recoge el argumento de Stephen Holmes y Cass Sustein en un muy buen libro que publicaron hace unos años (The Costs of Rights. Why liberty depends on Taxes) donde desarrollan la obviedad hobbesiana de que los derechos cuestan. No se puede ser liberal, sin admitir la relevancia del Estado como garante de los derechos y, por lo tanto,  sin valorar la fiscalidad. "Una retórica malsana y tosca ha impuesto entre la gente el lugar común de la "voracidad recaudatoria" de "los políticos". Un no menos tosco y simplista latiguillo se está imponiendo en el discurso electoral: que bajar los impuestos aumenta la libertad, incrementa la riqueza, o incluso que "es de izquierdas". A ver si conseguimos de una buena vez alcanzar un nivel digno en la discusión de estos temas cruciales. Para ello los electores no han de ser tratados como estúpidos ni los políticos como pícaros irredimibles. Dejemos semejante discurso para la demagogia y la información mercenaria y pongámonos a hablar en serio de nuestros impuestos, es decir, de nuestros derechos."

El segundo artículo es una defensa burocrática de la gestión del señor Soberanes: "Durante 2007 (la CNDH) desahogó 5 mil 244 quejas por presuntas violaciones a los derechos humanos; además brindó 39 mil servicios de atención al público en el Distrito Federal; y a otros 6 mil fuera de la capital." Ah.

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