Política EU

30, Ago 2010

De populismos y grillas

En el párrafo final de mi artículo de hoy recojo las críticas de John B. Judis al liderazgo de Barack Obama. Argumenta que la resistencia del presidente norteamericano a abrazar la retórica y la práctica populista lo está arruinando. Aquí responde a sus críticos

En la misma línea, E. J. Dionne detecta que el problema de Obama es que no le gusta la grilla. En una democracia es imposible separar la Política (digno arte del estadista) de la grilla (la vulgar negociación de los ambiciosos).

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30, Ago 2010

Obama, el marciano

Obama - Spock Despegó a la política nacional llamando la atención de su excentricidad. Dirigiéndose a los delegados de la Convención Demócrata en el 2004, advirtió lo inusitada que era su presencia. Tomaba la palabra un hombre de raza mixta, nacido en los márgenes del país y con un nombre exótico. No solamente tenía un nombre de pila raro, sino también un apellido extraño—por no hablar del sospechoso segundo nombre: Barack Hussein Obama. Lo subrayaba: no es normal que me estén escuchando en este foro. El exotismo no fue solamente su carta de presentación sino que ha sido el sello de su política. Su carrera política en Chicago, su labor en el Senado y, sobre todo, su campaña electoral, se basaron en la búsqueda de una nueva política, una política que escapara de los casilleros tradicionales. Sería el promotor de una política que trascendiera la identidad racial y que superara los enconos del partidismo: una política post-racial y post-ideológica. 

Pero la pretensión de escabullir la retícula de las categorías ha dificultado su conexión con la gente. Obama enfatizó que no era un político tradicional, que no estaba atrapado en un cubo hermético de creencias, que no era un doctrinario y que no lo impulsaba el resentimiento. Se ha definido insistentemente a partir de lo que no es, pero no ha acertado a definir una identidad que afirme. Por eso tantos norteamericanos se preguntan hoy quién es su presidente. A la mitad de su cuatrienio, los norteamericanos tienen más dudas sobre la personalidad de quién los gobierna de las que tenían cuando asumió la presidencia, hace poco menos de dos años. Es significativo, que, de acuerdo a una encuesta reciente, en los últimos seis meses haya crecido la proporción de norteamericanos que piensa que Obama es musulmán. Uno de cada cinco norteamericanos lo cree. No hay ninguna pista de realidad que dé validez a esa persuasión. Ninguna. Es simplemente absurdo sostener que Obama es un adorador de Mahoma. Pero el hecho de que aumente la sospecha es indicativo de algo que va más allá de la fe del presidente. En primer lugar, es revelador de la hostilidad de sus adversarios y de la efectividad de un mensaje alimentado con todo el menú de los prejuicios. Pero es, ante todo, evidencia de que los enemigos de Obama han detectado el punto débil del flaco presidente: el inquilino de la Casa Blanca sigue siendo visto como un personaje enigmático, desconocido, y por lo tanto, poco confiable. Si las etiquetas tradicionales no lo describen, ha sido incapaz de asociarse con una fórmula sencilla y convincente. 

Tres rasgos de su presidencia han reforzado el misterio: insensibilidad, indecisión, consensualismo.

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24, Feb 2010

Carter se defiende

Obama - Carter En un número reciente, un artículo publicado por Foreign Policy comparaba al presidente Obama con Jimmy Carter. No se trataba, por supuesto, de una comparación elogiosa. El "síndrome Carter", como lo llamába Walter Russel Mead, se caracteriza por la debilidad y la indecisión. Carter no se ha quedado callado. Ha enviado un texto a la revista defendiendo su política exterior. Su respuesta es acompañada por una comunicación quien fuera su asesor de seguridad nacional, Zbigniew Brzezinski

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22, Ene 2010

Un año en dos versiones

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13, Oct 2009

La diplomacia de Obama

(según la cebolla)

El sketch de The Onion retrata una percepción que se extiende y que el Nobel magnifica: el retórico ingenuo e ineficaz. Una muestra de eso es el artículo reciente de Gideon Rachman en el Financial Times: Obama debe aprender a boxear.

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09, Oct 2009

¿Nobel?

A sus problemas, Obama agrega hoy la estocada de lo inmerecido. Darle el Nobel por sus "esfuerzos" es como conceder un premio literario no a un libro inédito sino a un libro que todavía no se escribe pero que ha sido lindamente pensado.

Reacciones en el mundo por acá…

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12, Ago 2009

¿Berrinche de Hillary?

La portada del Excélsior describe la reacción de Hillary Clinton como un "berrinche." Resulta que la reacción contra el estudiante provino de una mala traducción. En todo caso, es todo menos una rabieta. Angeles Mastreta describe el incidente con justicia

Mientras oye la pregunta tiene puestos los audífonos para escucharla. Al terminar de oírla se los jala de los oídos y le responde a su interlocutor que ella no es un canal de su marido, que si le pregunta a ella su opinión la dará, pero que la Secretaria de Estado es ella, no su marido, y que de ningún modo tiene porque hablar de lo que él piensa. Hay en su mirada más que eso. Hay un no me sigan chingando con el tema de mi marido, me ha costado la vida quitármelo de encima o tenerlo encima sólo cuando se me da la gana, me ha costado quizás la presidencia de mi país, me ha costado más de una sonrisa. ¡No me sigan chingando!

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25, May 2009

Las fotos que no se verán

Botero - Abu Ghraib 

Al mismo tiempo que Obama argumentaba por la conciliación de la lucha contra el terrorismo y la legalidad, ordenó que las fotografías que mostraban actos de tortura en Abu Ghraib se mantengan en secreto. La postura, naturalmente, ha indignado a muchos. Phillip Gourevitch, autor de La balada de Abu Ghraib, respalda al presidente. Si era importante hace cinco años conocer las fotografías que mostraban los abusos en la prisión iraní, hoy no aportarían nada y servirían, incluso, como distracción. Gourevitch pasó más de un año viendo esas imágenes preparando un amplio reportaje. No incluyó ninguna en su libro porque estorbaban en la narración de los horrores.

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25, May 2009

Sobre el debate

Cheney - Obama NY Mucho se ha publicado sobre el debate Obama y Cheney. Jack Goldsmith, en el New Republic rechaza que Obama haya roto radicalmetne con las políticas de Bush; lo que ha hecho es inyectarles inteligencia. Glenn Gleenwald considera que el discurso reciente es típicamente obamaniano: hermosa retórica que defiende grandes ideales para esconder políticas que niegan esos valores. En el New Yorker, Jeffrey Toobin pide no subestimar al antipático exvicepresidente. Los republicanos siguen controlando los hilos de la seguridad nacional. En The Nation, John Nichols califica el debate como la primera gran polémica constitucional del siglo XXI. En el flanco derecho, Bill Kristol saluda el pleito que ha dado el republicano más valioso.

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16, Mar 2009

Obama y el liberalismo

Scrabble%20b Alan Wolfe, autor de un libro reciente sobre el futuro del liberalismo , analiza en el New Republic la extraña suerte de la palabra liberal en los Estados Unidos. Identificada desde hace tiempo con las políticas de izquierda, liberal era adjetivo que colindaba con socialista y, por ello mismo, un vocablo temible. Ahora los críticos de Obama no se contentan con la etiqueta liberal, sino que lo llaman socialista. Wolfe pone las cosas en su lugar y advierte que lo que ha aparecido en el escenario norteamericano es, simplemente, una política que merece el nombre: liberal. Para Wolfe, el socialismo no es extensión natural del liberalismo, sino su opuesto lógico:

El liberalismo es una filosofía política que busca ampliar la autonomía personal a la mayor cantidad de personas posible, si es necesario, a través de la acción el gobierno; el socialismo, por el contrario, busca tanta igualdad como sea posible, si es necesario, limitando la libertad individual.

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17, Feb 2009

El sueño del acuerdo bipartita

Bipartisan Barack Obama ha logrado la aprobación de su programa de estímulos económicos. Una victoria amarga por la ausencia de respaldo de los republicanos. El rechazo de la oposición fue prácticamente unánime. Algunos se adelantan a decir que esto es el fracaso de la principal oferta política del presidente. Hendrik Hertzberg responsabiliza a los republicanos del fiasco del bipartidismo. Otros piensan que la misma idea de reconciliación amorosa entre los dos partidos era absurda. En el New York Times, James Morone reconstruye la historia de esa ilusión deteniéndose en los casos de Roosevelt y Reagan. Ninguno de ellos buscó el consenso. Los presidentes lograron romper el cerco de su oposición sin darle la mano, sino empujando agresivamente su agenda. Esa es la lección básica del Federalista: que la ambición controle a la ambición. Ese debía haber sido el punto de arranque de Barack Obama.

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09, Feb 2009

El centrismo dogmático

Paul Kugman se lanza hoy contra el "centrismo destructivo" de Barack Obama. El programa económico del presidente ha quedado envenenado de su filosofía pospartidista de su campaña. En lugar de emplearla claridad de su mandato y la profundidad de la crisis que encara para construir una estrategia agresiva y ambiciosa, su gobierno impulsa una política tibia. Andrew Sullivan concede cierta razón a Krugman pero defiende la búsqueda de un nuevo estilo político y confía en el olfato de Obama. Hace poco, Hendick Hertzberg escribía en su blog sobre el dogmatismo del centro. El centrismo puede tener sentido como táctica pero no como propósito. Hertzberg dice algo que resuena claramente entre nosotros: el centrismo dogmático no solamente te entrega a merced de quien empuja hacia su extremo, sino que te obliga a sacrificar ideas automáticamente. Una interesante discusión al respecto se encuentra aquí. La moderación puede padecer la misma ceguera ideológica que el extremismo.

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21, Ene 2009

Reacciones al discurso

Obamaspeech1 El New York Times reúne a los expertos a los que había convocado para dar consejos a Obama para que juzguen el mensaje. Para Safire el discurso fue un mensaje sólido, digno, breve, extraordinariamente bien dicho e inspirador que se quedó corto, si es que apuntaba a la inmortalidad. En el Wall Street Journal, Peggy Noonan lo escucha como un discurso adulto. Michael Gerson cree que la voz fue superior al texto. John McWhorter resalta, antes que las palabras, la entoncación: una cadencia inequívocamente negra. Alan Wolfe se siente un tanto decepcionado por la oratoria de Obama, el comunitario.  Hendrik Hertzberg escuchó un discurso que tomaba distancia de la música, un discurso sustancioso pero inferior a las expectativas y las capacidades del nuevo presidente. Para George Packer no fue un discurso que perdurará en frases memorables, pero fue una buena muestra del político capaz de explicar y que apela a la razón de su auditorio. Para Jonathan Freedland el discurso es el mensaje de un radical envuelto en estuche conservador. Michael Novak, en cambio, encuentra en el discurso el entierro de la utopía y la asunción del realismo. George F. Will apunta que el arranque de Obama fue una sesión de psicoterapia. En el Financial Times se ve no solamente el crudo diagnóstico sino la receta: intervención gubernamental. John Dickerson contrasta la ocasión y el discurso: la primera histórica, el segundo olvidable. Simon Schama lo percibió como el testimonio de la historia de un país internalizada por un líder.

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19, Ene 2009

Sullivan y los estilos de Obama

Los signos de la presidencia de Obama se han perfilado desde su triunfo electoral, y seguramente desde antes. Andrew Sullivan escribe en el Times de Londres que la destrucción del mundo de Karl Rove empezó inmediatamente después del 4 de noviembre con abundantes gestos de inclusión y pragmatismo.

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16, Ene 2009

Ideas para un discurso

US_presidential_inauguration_2005 El New York Times pide ideas para el discurso de toma de posesión a quienes saben de eso. William Safire le sugiere a Obama estudiar el primer discurso de Roosevelt. Debe nombrar el presente y encarar con sutileza el significado histórico de su presidencia. Gordon Stewart enlista los lugares comunes de cualquier discurso inaugural y sugiere al nuevo presidente hablarle a los vivos, no a la posteridad. Sólo si nombra la gravedad de la crisis actual, sus palabras podrán perdurar.

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