Sin Categoría

07, Abr 2016

La trampa del ensayo

¿Será el ensayo siempre una trampa? ¿Una manera de bordear el mundo sin acceder a él? ¿Una elocuente evasión? El ensayista se entrega a las orillas: no intenta demostrar nada, apenas mostrar. El ensayo es la fuga de la tangente: rozar el globo y huir. El entendimiento es un reconocer los límites, dice Montaigne en su ensayo sobre Demócrito y Heráclito. El paseante no se empeña en sujetar el mundo. Su mirada se detiene en el fragmento. “Escojo al azar el primer argumento con que doy, porque todos los considero buenos por igual y nunca me propongo seguirlos enteros, ya que no veo el conjunto de nada. Entre las cien partes y caras de cada cosa, me atengo a una, ya para rozarla, ya para rascarla un tanto, ya para penetrarla hasta los huesos”. El ensayista juega al argumento, lo adopta por azar y sin firmar contrato con él. Tan pronto encuentra motivos para soltarlo, lo abandona. El ensayo roza y rasca. Punza también, pero su aguja penetra solamente un milímetro del cuerpo.

Bien conocida es la descripción del ensayo como un centauro. Alfonso Reyes lo vio así, como el hijo mestizo del arte y de la ciencia. Un estilo y una inteligencia que forman parte de nuestra cultura moderna, “más múltiple que armónica”. Todo cabe en su jarrito, sabiéndolo desacomodar. La divagación, es decir, el desorden, adopta pose de método. Meneo: brinco, retroceso, giro. Sin itinerario, el ensayista sigue el capricho de sus antojos. Un centauro fue también el padre del ensayo. La inteligencia de Montaigne fluía en el trote de su caballo. Su sueño era vivir montando: “mejor pasaría yo la existencia con el trasero en la montura”. El jinete sale de su escondite en la torre para pasear: sabe bien de lo que huye pero no tiene idea de lo que busca.

En otra criatura pensaba Chesterton cuando pensaba en el ensayo. No venía de la mitología pero estaba cargada de símbolo. El ensayo, dijo, es una víbora. Su desplazamiento es líquido: ondulante, ágil, peligroso. “El ensayo es como la serpiente, sutil, graciosa y de movimiento fácil, al tiempo que ondulante y errabundo”. El enorme católico advertía, por puesto, otro elemento de la serpiente: ser el animal de la tentación. Ensayar es probar, sugerir, tentar. La serpiente atrae a su víctima. Para engullirla ha de seducirla primero. Chesterton pinta con esa imagen al ensayo como el engañoso arte de la irresponsabilidad. La víbora, desprovista de garras y de tenazas parece un hilo de aire que juega inocentemente en la arena. Es, en realidad, una bestia mortífera que puede devorarnos de cuerpo entero. El ensayo: arte de la evasión, estafa.

 

El artículo completo puede leerse aquí

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29, Mar 2016

Duchamp: Códice y diccionario

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Marcel Duchamp se esmeró en la contradicción. Era la única manera de escapar de su propio gusto. Vivir es indefinirse. Decir una cosa hoy y lo contrario mañana. Creer y dudar. Hacer y romper. Desdecirse a diario. Entregarse al azar. Colocar a la suerte frente al volante. El hábito, la tradición, la herencia eran los enemigos. Mi gran propósito ha sido rebelarme contra el gusto, dijo alguna vez. Armarse contra la dictadura de la repetición y la costumbre. El arte, si algo era para él, era una condición: “la condición heracliteana de estar siempre cambiando”. El verdadero artista ha de disponerse, pues, a la autoinfidelidad. Artista, dije, citándolo y negándolo. Poco después de su muerte aparecieron un par de entrevistas. Ahí podría leerse lo uno y lo otro. Soy solamente artista, le decía a un periodista. Por supuesto que no soy un artista, le respondía al otro. Renuente siempre a pertenecer a un grupo, quiso ser libre hasta de sí mismo. Se deshizo del nombre, se inventó cara, se travistió.

Le gustaba la palabra anartista porque no aparecía en los diccionarios y porque sonaba a anarquista. No antiartista porque el prefijo delata una dependencia de la negación. El ateo es, a fin de cuentas, un religioso que encuentra fe en la ausencia de dios. Anartista: quien no hace arte, quien lo desbarata, quien lo objeta. Lo podríamos decir con palabras de ese esplendoroso ensayo que Paz le dedicó: en sus ready-mades la crítica se materializa dándole una patada a la belleza. Es cierto: su interés es más filosófico que plástico. Su representación no es la de cualquier idea sino de la idea moderna: la crítica. La provocación de su mirada, llegó a decir John Cage, se ha insertado en el mundo de tal manera que es imposible verlo ya sin su ironía. Duchamp ha hecho de todo su criatura, dice el músico: “todo lo visto –cada objeto que es, más el proceso de verlo– es un Duchamp”.

 

El artículo completo puede leerse aquí, en Letraslibres.

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09, Ene 2016

Extremely Loud

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16, Dic 2015

Los libros del año para los colaboradores del New Yorker…

Los colaboradores del New Yorker han seleccionado los libros que más han disfrutado este año. Aquí algunos de ellos y por acá la lista completa.

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12, Dic 2015

Mejores libros del arte (según The Guardian)


                                   
Otras categorías, aquí

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10, Dic 2015

Los mejores libros del 2015 para el Economist

La lista completa, aquí.

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06, Dic 2015

Los mejores libros del 2015 para el NYT

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19, Nov 2015

Sísifo, ¿feliz?

Albert Camus: El mito de Sísifo.

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05, Nov 2015

Una crítica de Jesús Ortega y mi respuesta

Jesús Ortega ha escrito un comentario a mi artículo de nexos sobre el vaciamiento democrático. Aquí está mi respuesta.

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02, Nov 2015

William Kentridge: Lección de dibujo

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22, Oct 2015

De los libros al Podemos

Podemos exhibe la indignación de los teóricos. Cátedra hecha arenga. Furia transformada en ponencia. El humor y la soltura del discurso, el notable talento polémico de sus líderes no esconde el arsenal de citas y referencias académicas que asientan el proyecto. Los politólogos dejan de denunciar a los partidos para hacerse de uno. Una organización nacida de la universidad como extensión de una teoría.

La semilla de Podemos puede encontrarse en un libro publicado hace treinta años. El Muro seguía en pie pero dos teóricos de la Universidad de Essex advertían que el proyecto de la igualdad ya era cascajo. Para Ernesto Laclau y Chantal Mouffe la estrategia socialista tenía que ser pensada de nuevo. Radicalizar la democracia escapando no solamente de la lógica revolucionaria sino también del arreglo socialdemócrata. Describían su proyecto intelectual como posmarxista y subrayaban: trascender el marxismo alimentándose de él. Escapar del marxismo para honrarlo.

La clave se escondía en los cuadernos de Antonio Gramsci. Escritas para burlar a sus captores, las libretas de prisión bordaban un concepto que rompía el libreto de Marx. Para el proyecto libertario era necesario menos Marx y más Maquiavelo. Si el Manifiesto pretendía descifrar el motor de la historia, los Cuadernos reconstituían el misterio. La historia se abría a la voluntad política. No tenía un libreto claro porque sus personajes van formando cuerpo en el teatro mismo. La clase no es destino, es apenas posibilidad. Es la política la que esculpe y deshace a los agentes sociales. Las clases económicas no son los agentes exclusivos del conflicto, los protagonistas solitarios del tiempo humano. Rompiendo el hermetismo del cuento marxista, Gramsci le da la bienvenida a la imaginación de las identidades. El adhesivo de la voluntad colectiva era más cultural que económico. La revolución –Gramsci no era, por supuesto, un reformista– era la proeza de la ideología.

 

El artículo completo, en Letras libres.

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15, Oct 2015

Ashkenazy tras los pasos de Sibelius

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31, Ago 2015

Sobre Oliver Sacks

Ha muerto Oliver Sacks. Aquí pueden leerse los obituarios del NYT, el Guardian, Washington Post, El país. Aquí pueden leerse los recuerdos de Michiko Kakutani, Jerome Groopman, Juan José Millás, Javier Sampedro, Julio Trujillo, Erica Goode, Jorge Comensal, Sabine Heinlein, John Midgley, Julio Patán, José María Pérez Gay, Philip Ball, Lawrence Weschler.  Ésta es la reseña del mismo Groopman a sus memorias, publicada en el NYRB. El archivo del New Yorker de sus colaboraciones y sus últimos ensayos en el NYT. La conferencia TED sobre alucinaciones, su conversación con Charlie Rose, su conferencia sobre la música y la mente, una conferencia en el MIT Media Lab (32’30»). De nexos, su artículo sobre la natación y la reseña de Auden a su libro sobre la migraña.

Abajo puede verse la ópera de Michael Nyman basada en El hombre que confundió a su esposa con un sombrero (y aquí la primera versión del texto, publicado por el LRB):

Aquí pueden encontrarse las apariciones al neurólogo en el blog.

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23, Feb 2015

Simon Critchley sobre el suicidio

Simon Critchley, autor del libro sobre los filósofos muertos, participa en Philosophy Bites hablando del suicidio. Aquí se puede escuchar la conversación.

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18, Feb 2015

La felicidad

Louise Glück

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Del Cuaderno de traducciones (Primavera) de Ernesto Hernández Busto que puede leerse, completo, aquí.

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