Sin Categoría

22, Oct 2015

De los libros al Podemos

Podemos exhibe la indignación de los teóricos. Cátedra hecha arenga. Furia transformada en ponencia. El humor y la soltura del discurso, el notable talento polémico de sus líderes no esconde el arsenal de citas y referencias académicas que asientan el proyecto. Los politólogos dejan de denunciar a los partidos para hacerse de uno. Una organización nacida de la universidad como extensión de una teoría.

La semilla de Podemos puede encontrarse en un libro publicado hace treinta años. El Muro seguía en pie pero dos teóricos de la Universidad de Essex advertían que el proyecto de la igualdad ya era cascajo. Para Ernesto Laclau y Chantal Mouffe la estrategia socialista tenía que ser pensada de nuevo. Radicalizar la democracia escapando no solamente de la lógica revolucionaria sino también del arreglo socialdemócrata. Describían su proyecto intelectual como posmarxista y subrayaban: trascender el marxismo alimentándose de él. Escapar del marxismo para honrarlo.

La clave se escondía en los cuadernos de Antonio Gramsci. Escritas para burlar a sus captores, las libretas de prisión bordaban un concepto que rompía el libreto de Marx. Para el proyecto libertario era necesario menos Marx y más Maquiavelo. Si el Manifiesto pretendía descifrar el motor de la historia, los Cuadernos reconstituían el misterio. La historia se abría a la voluntad política. No tenía un libreto claro porque sus personajes van formando cuerpo en el teatro mismo. La clase no es destino, es apenas posibilidad. Es la política la que esculpe y deshace a los agentes sociales. Las clases económicas no son los agentes exclusivos del conflicto, los protagonistas solitarios del tiempo humano. Rompiendo el hermetismo del cuento marxista, Gramsci le da la bienvenida a la imaginación de las identidades. El adhesivo de la voluntad colectiva era más cultural que económico. La revolución –Gramsci no era, por supuesto, un reformista– era la proeza de la ideología.

 

El artículo completo, en Letras libres.

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15, Oct 2015

Ashkenazy tras los pasos de Sibelius

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31, Ago 2015

Sobre Oliver Sacks

Ha muerto Oliver Sacks. Aquí pueden leerse los obituarios del NYT, el Guardian, Washington Post, El país. Aquí pueden leerse los recuerdos de Michiko Kakutani, Jerome Groopman, Juan José Millás, Javier Sampedro, Julio Trujillo, Erica Goode, Jorge Comensal, Sabine Heinlein, John Midgley, Julio Patán, José María Pérez Gay, Philip Ball, Lawrence Weschler.  Ésta es la reseña del mismo Groopman a sus memorias, publicada en el NYRB. El archivo del New Yorker de sus colaboraciones y sus últimos ensayos en el NYT. La conferencia TED sobre alucinaciones, su conversación con Charlie Rose, su conferencia sobre la música y la mente, una conferencia en el MIT Media Lab (32’30»). De nexos, su artículo sobre la natación y la reseña de Auden a su libro sobre la migraña.

Abajo puede verse la ópera de Michael Nyman basada en El hombre que confundió a su esposa con un sombrero (y aquí la primera versión del texto, publicado por el LRB):

Aquí pueden encontrarse las apariciones al neurólogo en el blog.

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23, Feb 2015

Simon Critchley sobre el suicidio

Simon Critchley, autor del libro sobre los filósofos muertos, participa en Philosophy Bites hablando del suicidio. Aquí se puede escuchar la conversación.

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18, Feb 2015

La felicidad

Louise Glück

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Del Cuaderno de traducciones (Primavera) de Ernesto Hernández Busto que puede leerse, completo, aquí.

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07, Dic 2014

Banks

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07, Dic 2014

Piketty en México

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El Fondo de Cultura Económica acaba de publicar la traducción (supervisada por Gerardo Esquivel) de El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty. Se trata de un acierto notable de la editorial que, con gran ojo, adquirió los derechos de la obra antes de que ésta se hubiera convertido en el fenómeno editorial de la década. La primera edición de 40,000 ejemplares se agotó en unos días y está ya en librerías una reimpresión. Al parecer, dentro de poco, llegará al millón de ejemplares vendidos en todo el mundo.

El economista llegó a México con una reflexión sobre el capital y Carlos Fuentes que publicó El país. El Fondo de Cultura Económica organizó en la Feria del libro de Guadalajara una «Conversación a fondo» con el economista. Condujo el director del Fondo de Cultura Económica, Pascal Beltrán del Río, Rolando Cordera, Ricardo Raphael y Javier Tello. El momento estelar de la conversación es, a mi juicio, el momento en que éste último compara los tiempos de Jane Austen con los nuestros: el sitio del dinero, el honor, el mérito y el poder es otro. Aquí puede leerse la transcripción del diálogo.

 

Luis Rubio le hace también una entrevista a Piketty que puede consultarse en su página. Rolando Cordera compartió unas «aproximaciones impresionistas» sobre su trabajo.

*

Más de Piketty en el blog.

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30, Sep 2014

Una nota de Marilyn Monroe

ChampagneVista aquí.

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11, Sep 2014

Carreño y la peste de los críticos

En su espacio en El universal, el director del Fondo de Cultura Económica ha continuado la discusión iniciada hace unas semanas. Hay elementos que parecen francamente inquietantes. No creo que deban ser pasados por alto.

El 27 de agosto, José Carreño Carlón publicó un artículo llamado «El ‘trending topic’ y la ilusión del consenso«. El director del FCE describe las redes sociales como mecanismos que pueden servir para la circulación de bajezas. Escudado en fuentes académicas concluye que estos espacios producen un «pensamiento grupal» que aniquila la lógica. ¿Ejemplos de ese crimen contra el pensamiento? Las reacciones en las redes sociales a la exitosa entrevista organizada por el FCE con el presidente Peña Nieto. Eso dice José Carreño. Y va más allá. El virus se extiende, dice, «a la prensa formal» e, incluso, ¡a «comunicadores ilustrados»! Se refiere explícitamente a Héctor de Mauleón, quien publicó un texto impecable donde se atrevió a preguntar por qué una editorial pública celebraba su cumpleaños con el presidente sin mencionar ni una sola vez la palabra «libro.» Frente al atrevimiento, el director del Fondo diagnostica que el cronista es víctima de ese «pensamiento grupal», que se trata de un hombre afectado en su «capacidad mental». El articulista aniquila la lógica porque hizo una horrible pregunta: ¿por qué se olvidaron de la cultura cuando celebraban las ocho décadas del Fondo? A la pregunta certera, una descalificación grotesca. El director del Fondo remata su artículo advirtiendo la gravedad de la amenaza: ese pensamiento grupal puede provocar un desastre para la gestión pública. El argumento, a pesar del fárrago de su expresión, tiene un aire intimidatorio: los críticos, víctimas de una infección de pensamiento, ponen en peligro la gestión gubernamental. Con las arcaicas fórmulas  del pluralismo otorgado, Carreño habla de respeto a la diversidad pero apunta que los críticos son, en realidad, amenaza.

El día de ayer, José Carreño Carlón intentó un balance de las conmemoraciones de los 80 años del Fondo. Celebra que una discusión haya «desplazado» la controversia sobre la participación del FCE como organizador de una entrevista con el presidente. Lo importante para el comunicólogo es, al parecer, el ruido que hacen los debates, no su sustancia. En su balance, que imagina frío y ponderado, descifra el origen de las críticas que recibió. Resulta que sus críticos no quieren al Fondo, quieren apoderarse de él. Se arropa en «académicos memoriosos de la UNAM y de El Colegio de México» para encontrar la conjura que lo explica todo: quieren transferir el catálogo a manos privadas; quieren cambiar al director para beneficiar a sus clientelas. Esa es la conclusión del funcionario peñista. Los críticos, a los que vuelve a tildar de histéricos, son, en realidad, rentistas.

¿No es esto preocupante? ¿Exagero?

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03, Sep 2014

Respuesta de Leo Zuckermann (y la mía)

El día de hoy Leo Zuckermann contesta mi crítica reciente. Me llama caricaturista, lo cual agradezco sinceramente. Insinúa, por su parte, una viñeta pero desafortunadamente hace el gesto de borrarla.

Yo no tendría problema que existiera el FCE siempre y cuando dejara de recibir subsidios del Estado. No me parece correcto que se utilice dinero público para beneficiar a las clases medias y ricas del país que son las que, por desgracia, más leen en México, según las encuestas de lectura. En el caso del FCE son 238 millones de pesos al año. A eso habría que sumar los subsidios de todas las publicaciones que hace el Estado a través del Conaculta, las universidades públicas y los centros del investigación. ¿Se justifican? No lo creo. Y no por eso le ando prendiendo incienso al mercado.

Silva-Herzog no acaba de creer que las nuevas tecnologías han abierto espacios que antes estaban cerrados para los autores. No da razones de por qué. Antes, las decisiones de qué se publicaba las tomaban los editores. Hoy, gracias al internet, un autor puede autopublicarse. Por eso no entiendo por qué dice que en la actualidad nadie publicaría a  Kafka cuando Kafka podría publicarse, hoy, a él mismo. Eso es un hecho indubitable.

Creo que el argumento de Leo es claro y es, por supuesto, coherente. Me sigue pareciendo ideológico y candoroso. Parte de la confianza de que no puede haber sensata inversión pública en cultura, sino dispendio en beneficio de los privilegiados. Subsidio dice y repite Zuckermann para enfatizar su carácter pecaminoso. No cuestiona la política editorial del Fondo de Cultura Económica (y de otras instituciones públicas)–lo cual, desde luego es indispensable–sino su existencia misma. Siendo una empresa pública tiene un pecado de origen. Así es la política y así será, nos dice para no hacernos ilusiones: si es una institución gubernamental será irremediablemente servil. Discrepo. El Fondo tiene una tradición de dignidad que muestra lo contrario. No es una tradición impoluta, pero es respetable.

Curiosa lista de éxitos del mercado, la que difunde Zuckermann para sostener su convicción: el espectáculo de la Feria de Guadalajara, el fenómeno de Harry Potter y la autopublicación de amazon. En ese feliz mundo digital de bestsellers y circos multitudinarios, supongo, ya no serán necesarias las editoriales, ni los críticos. En realidad, mi desacuerdo con Leo no es solamente sobre el sitio del Estado en el mundo editorial sino sobre la naturaleza de la conversación cultural. El editor, como primer crítico, importa. La historia del FCE es demostración precisamente de ese lugar culturalmente relevante que corresponde a las grandes editoras. Por eso creo que en el ecosistema editorial mexicano, la presencia de una editorial pública fuerte es importantísima–si es fiel a su misión.

El argumento de Leo Zuckermann, desde luego, trasciende el mundo de los libros. Su dogmática lectura del liberalismo lo conduce a una penosa demagogia populista: como los pobres no leen, que el Estado no desperdicie ni un centavo en libros. Habría que ir un pasito más adelante: si no van a leer, ¿para qué malgastar el dinero de nuestros impuestos enseñándoles el alfabeto? Siguiendo la lógica estricta de Leo Zuckermann, valdría preguntar: ¿se justifica la existencia de Bellas Artes si la mayoría de los mexicanos no conoce el Museo de Arte Moderno? ¿Debe recibir subsidio la Sinfónica Nacional si los pobres no van a sus conciertos? ¿Deben usarse nuestros impuestos para subsidiar la exposición de José María Velasco que se acaba de inaugurar?  Yo creo que sí. Será porque quiero defender, como los integrantes de la Sección 22 de la CNTE, mis «prebendas».

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02, Sep 2014

Zaid: Imprenta y vida pública

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02, Sep 2014

Salvador Novo sobre el primer libro publicado por el Fondo

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En 80 años: las batallas culturales del Fondo, el libro de Gerardo Ochoa Sandy (que puede descargarse aquí) puede encontrarse este recuerdo de Salvador Novo, traductor de El dólar plata, primer libro publicado por la octogenaria:

Cuando empezó el Fondo, yo me hallaba sin trabajo ni ruta definida. Acababa de salir de Relaciones, último lugar en que trabajé con el doctor Puig, y no había aún encontrado un camino de trabajo independiente y personal. Eduardo (Villaseñor) y Daniel Cosío me encargaron algunas traducciones de libros económicos para el Fondo. Recuerdo una, El dólar plata, y un tratado muy divertido sobre la moneda. No tengo ni un ejemplar de esos libros, ni recuerdo absolutamente de qué trataban.

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01, Sep 2014

André Schiffrin y la profesión editorial

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18, Ago 2014

Vida transparente

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Más acá.

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22, May 2014

Alfonso Reyes: Los rostros aleccionadores

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