06, Sep 2013

La filosofía del paraguas

A propósito de las lluvias, valdría recuperar el ensayo de Robert Louis Stevenson, «La filosofía del paraguas».

No es gratuito (…) que el paraguas se haya convertido en la insignia más destacada de la civilización moderna, el Urim y Tumin de la respetabilidad. Su simbolismo cargado de significado ha alcanzado su lugar de la forma más natural. Pensad por un momento, cuando se introdujeron los paraguas en este país, en qué tipo de hombres lo usaban, y en qué clase adoptaban el bastón inútil pero ornamental. Los primeros, sin duda alguna, eran los hipocondriacos preocupados por su salud, o los austeros preocupados por su vestimenta; entre los segundos, es igualmente evidente, se encontraban los presumidos, los necios y los Bobadiles. Todo aquel que conozca el desarrollo de la Sociedad, y que sepa a partir de qué pequeñas semillas de causa se producen grandes revoluciones y condiciones totalmente nuevas para las relaciones, advertirá, a partir de esta sencilla idea, que llevar un paraguas acabó por ser síntoma de sobriedad, de juiciosa atención por el bienestar corporal y de desprecio por el simple adorno exterior: en una palabra, todas esas virtudes simples y sólidas que implica la palabra «respetabilidad.»

El que lleva consigo un paraguas–esa estructura tan complicada de ballena, seda y caña que se convierte en el propio microcosmos de la industria moderna–es un hombre de paz. Un bastón de media corona puede aplicarse a la cabeza de un ofensor ante una provocación muy moderada, pero una seda de veintiséis chelines es demasiado valiosa para arriesgarla en el fragor de la batalla.

El ensayo puede leerse completo en Memoria para el olvido, publicado por Siruela y el Fondo de Cultura Económica y en inglés aquí.

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