12, Nov 2011

Apología (y autocrítica) de Europa

Rafael Argullol escribe en El país una apología "desesperanzada" de Europa. 

La construcción europea apeló más al estómago que a la conciencia. Es verdad que en los primeros lustros hubo todavía estadistas de primera categoría. No obstante, cuando estos empezaron a escasear, se hizo evidente la fragilidad civilizatoria del proyecto europeo. Los avances en la comunicación y en el intercambio mercantil no supusieron un reforzamiento decisivo de la idea futura de Europa: los europeos empezaron a viajar de una punta a otra del continente, a comprar productos de todas las regiones, e incluso a traspasar estudiantes entre las más alejadas universidades, pero, paradójicamente, este dinamismo no apuntaló una arquitectura sólida que alojara un sentimiento común. Los europeos éramos llamados europeos en América o en Asia, pero en Europa seguíamos sin sentirnos europeos pese al mastodóntico despliegue de las instituciones de Bruselas y Estrasburgo. Nuestro pasado era común y, sin embargo, nuestro presente era brumoso y nuestro futuro, incierto.

A juicio de Argullol, la solución a la crisis es política y, sobre todo, cultural. "El único camino posible por parte de Europa es desplazar la centralidad del omnipresente mercado -protagonista espectral, pero absoluto- para devolver el eje de gravedad a la democracia."

Ernst - Europa después de la lluviaMax Ernst, "Europa después de la lluvia," (1940-42)

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2 Comentarios

  1. Viajes dice:

    Me voy a guardar tu blog en mis favoritos, creo que es de lo mas interesante he leido en mucho tiempo!

  2. FMGARZAM dice:

    Hay una cosa que aclarar acerca del contexto, si bien el problema es de Europa como unión Europea, pero no es de toda Europa, el problema real es el “Club Med” más Portugal, su cultura vacacional.
    Para un mexicano, de nuestra edad y tras tantas crisis y adelgazamientos, es evidente que la solución a la crisis sea preponderantemente cultural y llevada a cabo por la política. Solo que cambiar una cultura resulta algo sumamente complejo y tardado. Solo hay que imaginar lo cuesta arriba que resulta cambiara de una cultura vacacional y paternal a una cultura del trabajo productivo y la auto-responsabilidad.
    Très MÉDiterranée. El juicio de Argullol me suena “El único camino posible por parte de Europa es desplazar la centralidad de la omnipresente realidad -protagonista espectral, pero absoluto- para devolver el eje de gravedad al circo político.”
    Este es el momento de la democracia reflejado en las virtudes del la democracia representativa. Los representantes imponiendo duras penitencias para enmendar el chiflado camino anteriormente emprendido. Es la época de purgas y desangrados. Es el momento del totalitarismo del representante y su (espero) buen juicio.
    El Club Med tiene que aprender que por un rato vivió más que de su propio esfuerzo, vivió de la explotación de la herencia recibida de la naturaleza y los monumentos erigidos por sus ancestros, de hipotecar los ingresos futuros de la explotación de lo anterior, y de los influjos recibidos para la compensación por la unión con Europa…
    La vuelta a la realidad tras el despilfarro. Algo parecido, aunque no exactamente, a lo que coloquialmente se llama Vómito Negro, devolver lo estafado.
    No se me olvida la plática de cantina hace unos 15 años: No hay que mirar tanto a España, es una burbuja, ahora están despilfarrando (en vez de invertir inteligentemente) la lana que han apañado como subsidio compensatorio por la Unión Europea, ya veremos lo que va a pasar mañana que les toque ponerse a trabajar y juntar lana debido a que les toque apolingar (devolver la lana).
    Europa es un lugar maravilloso pare el que quiere trabajar, esforzarse. Es un lugar de enormes oportunidades para los ingenieros que saben ingeniería, nos lo dicen nuestros hijos.
    Ahí está el hijo o la hija de este o aquél, amigo de café o de cantina, progresan simplemente por qué se parten la crisma trabajando. Como escuche a uno de mis amigos decir ayer: es que mi hijo (28 años) está preparado y tiene talento, se lo llevó a España la compañía Americana, y se ha ganado el puesto y los 80,000 Euros al año como jefe, por qué trabaja de 8.30AM a 7.00PM y vigila su blackberry todo el tiempo, cuando el horario de verano de su oficina es solo de 9.00AM a 3.00PM.
    ¿Habrá defensa contra esa cultura? Te lo digo a ti mi hija, entiéndelo tu mi nuera.
    No puedo argumentar mucho contra el escrito de (un sabio como) Argullol, dice muchas cosas y muchas de ellas muy bien (hasta magníficas como las consecuencias civilizatorias del fin del sueño europeo o nuestro pasado colonialista y expoliador), pero:
    Como en un documental de la semana pasada sobre Somalia, filmado en Mogadishu, creo que aunque lo explora Argullol no asigna la responsabilidad directamente al el ciudadano europeo. Al ciudadano mediterráneo o portugues, la responsabilidad y no le asigna la irresponsabilidad incurrida. Como en el documental todos culpan a la instituciones extranjeras, a todo mundo menos a si mismos.
    Mogadichu es lo más cercano al cuadro de Max Ernst. Sin embargo la imagen escogida para el artículo resulta algo abstracta, muy Dada (Dechamp-eando una obra retinal vuelta readymade para este propósito).
    No es necesario tomar la nueva cerveza local, Heineken, para volverse un holandés antiguo y ver la decadencia actual del Club Med y Portugal, y en especial del segundo Filipinismo Español (y la tercera es la vencida), en el cuadro de El Museo de El Prado de Hieronymus Bosch (El Bosco) “El jardín de las delicias”.
    Algo real le vio Felipe II el expoliador quiebra-estados cuando lo compró. El Bosco nos muestra el realismo de la orgía de la jauja y el realismo surrealista del infierno tras de ella. Lo que nos lleva a la tragicomedia europea actual llamada “El que la hace (y sus descendientes) la debe pagar”.

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