07, Nov 2013

Camus: filosofía de un espontáneo

1383738288_181945_1383740202_album_normal

Savater vuelve a Camus por sus cien años:

Intelectualmente el absurdo es un callejón sin salida aunque la vida consiste precisamente en hacer como si la tuviera. El muro que nos cierra el paso es infranqueable, pero nosotros pintamos voluntariosamente una puerta en él y la puerta se abre…o al menos nos permite imaginar que se abre y salimos por ella. De esa puerta pintada en el muro de la realidad, imposible pero irrenunciable, es de lo que habla “El hombre rebelde”, donde por segunda vez el espontáneo Camus se echa al ruedo de la filosofía. La primera faena se la perdonaron como una manifestación de simpática inexperiencia, pero por esta otra ya fue seriamente sancionado por los comisarios de la plaza. “Me rebelo, luego somos”: ¿habrase visto mayor atrevimiento? Sublevarse entonces no es una consecuencia histórica de la solidaridad, sino que la solidaridad nace a partir de la individualidad que se subleva por impulso metafísico. El ser humano se rebela y al hacerlo descubre la humanidad que le vincula a los demás. Los dogmáticos de la revolución comprendieron que ésta, violenta y totalitaria, forma parte del muro de la realidad contra el que se insurge el rebelde. “Los hombres mueren y no son felices”, resume Calígula. Pero cada hombre puede rebelarse contra lo que impone la muerte y la infelicidad, descubriendo así su camaradería con los demás. Y esa rebelión no es simple grandilocuencia, sino búsqueda de soluciones políticas, es decir, contra el estado de guerra que exige mantenerse en el odio. Para Camus, la democracia –despreciada por los revolucionarios y por Sartre- tiene el gran mérito de solicitarmodestia: nadie puede zanjarlo todo por sí mismo, hace falta el consejo de otros y el acuerdo. Rebelarse contra la infelicidad del terror exige evitar el absolutismo decapitador de los principios y a menudo atenerse a los matices, a las medias tintas.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook

4 Comentarios

  1. Omar Alí Silva Alvarez dice:

    Como siempre Savater se queda corto. Y es característica ya patarata de sus opiniones sobre filósofos. Él observa una amenaza más menos… en la última parte de su comentario por ejemplo dilapida observar por juzgar !a Camus! Este Savater no olvidemos, se presta a cualquier comentariado para parecer condescendiente con su objetante (que no objeto) de estudio. Innoble. Unimodal referencismo savateriano también.

  2. fmgarzam dice:

    ¿Como? ¿Lambiscón, obsequioso, zacatón, el filósofo preferido, el de referencia, del Tec de Monterrey y la ciudad?
    Ohh.
    O yeah!

  3. auspiciamesalirdetusreferenciasbaratas dice:

    Ay dios, cuando el provincianismo toca los roces del lugar común no hay de dónde. No tengo nada contra el provincianismo, sí contra los comentarios estupidizantes: «el de referencia». ¿Qué de seguro tiene sea en la plasticidad de un gusto o el cartabón de un programa de estudios (que lo dudo) algo de referencia? Nada.

    http://www.slideshare.net/Parroquiasap/apariencias-8801639

    Pero es «el de referencia», ¿y Don Porfirio? Bien gracias

    (Hay intelectuales ineptos, comentócratas ineptos (como fmgarzam, sabelotodos), imbéciles que sólo creen en lo que mama gallina diga y está Savater: esa jergota en que se enjuagan los malenterados del quehacer filosófico contemporáneo.

Deja un comentario