15, Jul 2008

Más de la portada

El torbellino de opiniones sigue. Marc Ambinder cree que el episodio es un abuso de la indignación. Cuando todo es indignante…nada lo es. Todo se vuele trivial y eso es finalmente indignante. En slate Jack Shafer piensa que el error fue de Obama al no ser capaz de reírse del chiste. Concluye Shafer: "sólo pensadores débiles temen imágenes fuertes." No me interesa leer una revista que se presenta como una cena en la que solamente se sirven chicharitos y verduras hervidas. Estoy de acuerdo.

Kevin Drum se rió pero luego sintió un latigazo de remordimiento: no te rías de esto. Entiendo que es una sátira pero no es buena sátira, dice.

Mccain_caricatura_2David Horsey imagina una portada paralela de la derecha. Aquí la inserto al lado. La caricatura tiene el mismo escenario: la oficina oval de la Casa Blanca. El presidente es un anciano que venera a Cheney. Su esposa se dedica a darle analgésicos y en la chimenea, lo que arde es la constitución. La dedicatoria elocuente: esto es para los literalistas incapaces de entender la ironía.

El Washington Monthly hace una pequeña adición al cartón de portada.

En México el revuelo llegó a las primeras planas. León Krauze en el blog de letraslibres considera que la portada es un tropiezo. Siguiendo el argumento de los censores sensibles dice que "el horno no está para bollos."

Compartir en Twitter Compartir en Facebook

15 Comentarios

  1. Alejandro Galicia G. dice:

    Suena a patada de niño ahogado el argumento que la caricatura de Obama era «para señalar prejuicios». Como el efecto de la caricatura es el contrario, pues en lugar de señalarlos se promueven ,por lo que la caricatura es, al menos, mala. Creo no pasa de un golpe bajo -y sucio- y lo bueno es que se puede criticarla, lo cual es más importante. Siempre es preferible que haya estos golpes bajos -con derecho a réplicas, claro- a que sólo exista un punto de vista.

  2. Leon Krauze dice:

    (copia de mi comentario en LL’s)
    En su blog de Reforma, mi querido amigo Jesús Silva Herzog Márquez me llama “censor sensible” y lamenta que a mí – como a otros «censores» – se nos escape la ironía de la portada de The New Yorker. Le aseguro a Jesús y a otros lectores de letraslibes.com que a mí, como a ellos, no se me escapa ninguna ironía. Apuesto, además, que una mayoría de los lectores de The New Yorker en Nueva York entendieron la voluntad irónica de Remnick y Blitt. Lo que preocupa es la capacidad para captar esa misma finísma ironía de los votantes que, en Ohio, Missouri o Virginia, decidirán la elección. Y ese horno, en efecto, no está para bollos. Confiar en la capacidad de esos señores de entender la ironía neoyorquina equivaldría a confiar en la capacidad de esos mismos señores para entender que Obama no fue criado como musulmán (26 % de los estadounidenses cree lo contrario) ni estudió en una madrassa ( 39 % dicen que así fue). Porque puede perpetuar una mentira peligrosa, la portada de The New Yorker no sólo es una irresponsabilidad, es una idiotez.
    Por otro lado, suponer que nadie en Estados Unidos se burla de Obama es ignorar el trabajo de The Onion, Colbert, Stewart, NPR y hasta el fallido Armisen. Las caracterizaciones de Obama como un apretado que no es capaz de comerse un helado ni hablar sin florituras son verdaderas joyas. Y eso lo saben Jesús y otros camaradas liberales, tan familiarizados con la sensibilidad humorística de la Gran Manzana.

  3. Ah, que la canción… Ahora no se puede uno reír de Obama ni burlarse de él. Y esta idea de censura la defienden desde una revista liberal.
    Y, por supuesto,la gente en Ohio es ignorante y muy bestia y no sabe discriminar información ni detectar ironías. Es más: deberían de quitarle el derecho al voto. (Por cierto, ya entrados en gastos, también deberían quitarle el derecho al voto a los ignorantes en México que no saben -o sabemos, total- discriminar información o detectar ironías).
    Ah, qué piel tan sensible y sudando calenturas ajenas.

  4. León Krauze dice:

    Ernesto,
    No tengo idea cómo es que infieres, de la crítica que hago a la labor editorial de una revista, una voluntad de censura. Tampoco tengo idea cómo llegaste a suponer que uno está pidiendo que se le quite el derecho al voto a quien no entienda una caricatura. Déjame, Ernesto, ser enfático. En ningún momento he sugerido, en mi nota en Letras Libres ni en mi participación en este blog, que el New Yorker debió evitar publicar una portada irónica sobre Obama. Lo que sí debió hacer la revista es publicar una portada más lograda. Por eso comencé mi nota en Letras Libres reconociendo la notable trayectoria de la revista. Al New Yorker no se le pide que se abstenga, se le pide que se esfuerce más. Si te das el tiempo de leer las entrevistas a Remnick y Blitt, te darás cuenta de que la intención de ambos era exponer los prejuicios y las mentiras que ya antes han lastimado el proceso democrático estadounidense (¿te acuerdas cuando los votantes de Ohio creyeron que Kerry, con sus tres corazones púrpuras, era un cobarde y Bush, con sus palancas, un héroe de guerra?
    En fin ¿Lograron su cometido Remnick y Blitt? No. ¿Cualquier ironía que necesita de una explicación resulta fallida? Sí. ¿Fue, entonces, un faux pas editorial? Sí. ¿Quiere eso decir que la revista debe abstenerse, en el futuro, de publicar caricaturas sobre el aburrido, serio, vanidoso, engreído candidato demócrata? No. ¿Crítica igual a censura? No.
    Por lo demás, Ernesto, si repruebas que uno esté“sudando calenturas ajenas “ quizá sería bueno que, de aquí en más, te dedicaras solamente a reseñar el puñado de películas mexicanas. Yo te lo agradecería. Te aseguro que no sería el único.
    LK

  5. En algo tienes razón, Leo: llevé muy lejos mi ironía de solicitar que les quiten el derecho al voto a los que no saben detectar ironías, fallidas o logradas.
    Mi extrapolación (mi fallida inferencia irónica: debo esforzarme más, dijeras tú) proviene de lo que escribiste arriba:
    «Lo que preocupa es la capacidad para captar esa misma finísma ironía de los votantes que, en Ohio, Missouri o Virginia, decidirán la elección. Y ese horno, en efecto, no está para bollos.»
    Te preocupa, pues, que esos votantes no sofisticados (que no entienden de ironías) decidan una elección. De ahí mi extrapolación irónica: ellos no deberían decidir si son tan poco sofisticados o tan mal informados o tienen tan poco sentido del humor. Es más, que ni voten. Eso era todo.
    Ahí me disculparás por provocar tal enojo con mi fallida ironía. No te digo, piel sensible.
    Ah, lo último, eso de que nomás escriba de cine mexicano… ¿era ironía?

  6. León Krauze dice:

    No, Ernesto, ningún enojo. Simple y llana vehemencia.
    Y sí, claro que me preocupa que un país como Estados Unidos decida la elección de su presidente en base a mentiras. ¿A ti no? Tu extrapolación me parece muy extrapolada, francamente. Que a uno le preocupe que el destino de un país como ese se decida como se ha decidido no se traduce (extrapola) a terminar con el camino del voto. Se traduce a ocuparse, como medio de comunicación, de promover la información de la manera más veraz y objetiva posible. En efecto, insisto, el horno allá no está para bollos y no lo ha estado al menos desde el 2001.
    Y no le hagas caso al final de mi comentario anterior: ya sabes cómo somos los liberales irónicos, hombre.

  7. Rodrigo dice:

    El comentario de León Krauze resulta lamentable no porque critique la caricatura del New Yorker (yo coincido en que no es demasiado chistosa), sino por los argumentos que utiliza.
    El problema, dice Krauze, es que la caricatura puede terminar afectando electoralmente a los demócratas. Esta idea deja ver el principio que rige la discusión política en nuestro país: los fines siempre justifican los medios. Si los editores del New Yorker son liberales y simpatizan con Obama, ¿Cómo se les ocurre tener una portada que pueda afectar al candidato demócrata? ¿Acaso ignoran que el fin último de un medio de comunicación es favorecer electoralmente a sus candidatos preferidos?
    Muestra ilustrativa del modo de entender el papel de los medios, especialmente viniendo de quien viene.

  8. La conversación, Leo, la seguí en tu blog. Ya invadí demasiado el de Siva-Herzog Márquez.

  9. León Krauze dice:

    No, Rodrigo. Mi argumento no es ese.
    Mi argumento es que, dado el clima político de los últimos 8 años en Estados Unidos, la publicación de la caricatura puede «afectar» la salud de la discusión pública rumbo a las elecciones, no a un partido en particular. ¿O será que la era Rove no te ha dejado nada?
    Yo reclamo la falta de responsabilidad editorial e incluso cívica de David Remnick de The New Yorker. Jamás aprobaría el cinismo que tú me endilgas. Te suplico remitirte al blog de Letraslibres para leer el argumento completo. Aunque venga de quien viene…

  10. Creo que entiendo la postura de LK. Su argumento se centra más en lo prejuicioso que puede ser el electorado norteamericano, especialmente al que se le conoce como el «Blue-collar». La caricatura alimenta ese prejuicio consecuencia de la falta de educación. Parafraseando a Stephen Colbert, piensan más con la tripa que con el cerebro.
    Por otro lado, que bueno que los intelectuales «blogueros» se animen a discutir con nosotros, que no somos tan «intelectuales».
    Saludos

  11. baakanit dice:

    Estoy de acuerdo con lo que dice LK. El New Yorker, no se esforzó, buscó la salida fácil, la más comercial. Estas elecciones son importantísimas, y sería una lástima que la desinformación dirigida a la gente común afecte los resultados electorales.
    La caricatura que le han hecho a Mccain es más sana que la de Obama. La que le hicieron a Obama trae consigo mucha saña y malicia.

  12. Sin Sentido del Humor dice:

    Que Leon Krauze y SIlva-Herzog escriban sobre el sentido del humor, la ironía y temas así, si que es gracioso. JSHM será muy analitico pero nunca ha demostrado tener el más mínimo sentido del humor. LK, por su parte, es un hígadazo cuyo sentido del humor es inexistente.
    Por otra parte, me sorprenden la superficialidad de los comentarios de LK sobre la población norteamericana. Si a prejuicios vamos, sus comentarios parecen de Señora de Interlomas. También me llama la atención lo asustado que está LK por la posibilidad de que Estados Unidos elija a su Presidente a base de mentiras. Quizá su papi pueda escribir un artículo titulado «Obama, el Mesías afroamericano».

  13. León Krauze dice:

    Menos mal que «Sin sentido del humor» asume su condición de principio a fin. Así nos ahora una respuesta más larga. Que se ponga a leer.

  14. ¿Me pregunto que otra virtud tiene León Krauze además de apellidarse Krauze? ¿Hasta cuando vamos a tolerar esta juniorcracia que también invade el mundo de la cultura?
    Y el tal «sin sentido del humor» debería de aprender a firmar con su nombre sus comentarios. Yo lo haré por él: el sentido del humor es una virtud de lo más escasa en los ambientes culturales y políticos en México. Somos un país de ridículos solemnes. Eso incluye, desde luego a mi queridísimo amigo Chucho Silva y al Señor Krauze (por cierto que también a don Enrique). ¡Qué pena que estos higadazos no sepan reírse de sí mismos!

  15. Luis López dice:

    León:
    Tu respuesta confirma lo dicho por «Sin sentido del humor». Que higadazo más insoportable!
    PD: Se escribe «ahorra» no «ahora». Pónte a leer y (¿por qué no?) a escribir. Así quizá algún día no tengas que depender del apellido para sobrevivir.

Deja un comentario