31, Ago 2020

El arte de la huida

El ensayo corto es una expresión de cortesía. Rechaza la vanidad de decir la última palabra. Ahuyenta la tentación de exprimir un tema como si uno pudiera beber completa toda la savia de un asunto. Respeta el tiempo del otro. El guiño de sus puntos suspensivos invita a la imaginación de quien lee. Nadie lo entendió tan claramente entre nosotros como Julio Torri. Ahí radica su arte: el desinterés en el esclarecimiento detallado resalta los aromas de la levedad, afina la silueta de las impresiones fugaces. El esbozo que queda sin desarrollo hormiguea en la inteligencia del lector, como jamás lo lograría el orden de los sistemáticos. “Mientras menos acentuada sea la pauta que se impone a la corriente loca de nuestros pensamientos, más rica y de más vivos colores será la visión que urdan nuestras facultades imaginativas”.

Torri prefiere el salto al puente. Al soporífero profesor no le tienta el desarrollo que lleva al alumno de la a a la zeta. La condescendencia del didactista es, para él, una forma del desprecio. Torri elige el brinco, como lo hace en un aforismo, de una emoción a un tinte. “La melancolía es el color complementario de la ironía”. Torri da la marometa insospechada y saca el conejo del sombrero.

El artículo completo puede leerse aquí.

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