11, Feb 2014

El Bismark que domestique a las máquinas…

Michael Ignatieff publica un artículo en el Financial Times en el que aborda el desafío que la tecnología representa para la salud de las democracias. La sociedad abierta está en peligro si los gobiernos (o las empresas) tienen el poder de espiarlo todo. Mucho podríamos aprender de Bismarck, de Roosevelt, de Gladstone, sugiere el canadiense: ellos abrazaron el cambio tecnológico y se esforzaron porque sus beneficios se distribuyeran equitativamente.

La lección es clara para los demócratas de hoy, dice Ignatieff. No deben resistir las fuerzas del cambio pero deben mitigar los efectos concentradores e inequitativos incorporando a los excluidos y controlando el poder de los patrones encumbrados por las nuevas tecnologías.

Lo que debe controlarse en cada revolución tecnológica es el poder que otorga a quienes se benefician de ellas. Cada innovador disruptivo aspira al  monoplio.

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El nuevo libro de Ignatieff es Fuego y cenizas: éxito y fracaso en la política.

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