28, Oct 2013

El derecho a la infelicidad

Ludolfo Paramio publicó hace tiempo un ensayo brillante en nexos sobre los dilemas del feminismo en un ensayo titulado precisamente «El derecho a la infelicidad

No creo que en ningún sentido se pueda decir que la libertad conduce a la felicidad. Me parece obvio, por el contrario, que la libertad (a su vez condición imprescindible para la igualdad) conlleva el riesgo, la inseguridad, la necesidad de optar. La infelicidad, en una sola palabra.

La felicidad, ese estado ovino de armonía entre aspiraciones y logros al que todos querríamos llegar, no tiene nada que ver con la libertad ni la emancipación. Por algo los asociamos imaginariamente con la infancia, con la dependencia de unos padres idealizados que nos protegían. Cuando se apuesta por la libertad, por el contrario, es preciso tener una clara determinación de pagar el precio correspondiente, en términos de infelicidad e inseguridad, muchas veces en términos de soledad. Pero esa no es una razón para dejar de lado, como un simple sueño, la aspiración a la libertad y la igualdad, también en las relaciones de pareja. Es, por el contrario, una razón para hacer esa apuesta con plena conciencia de su precio, para saber lo que somos capaces de exigirnos a nosotros y a otros (a otras).

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