05, nov 2013

El extremismo y la democracia

El partido griego de ultraderecha Dorado Amanecer ha sido proscrito, agitando de nuevo la polémica sobre el sitio del extremismo en una democracia. Jan-Werner Mueller, autor de una extraordinaria historia de las ideas políticas en el siglo XX aborda el tema.  Es razonable que las democracias traten de defenderse de sus enemigos. Una constitución, recuerda, no puede ser un pacto suicida.  Proscribir un partido es, desde luego, una decisión delicada. Un exceso en la defensa de la democracia haría desaparecer a la democracia misma.   Si un partido ha de ser proscrito habría que acudir a instancias de imparcialidad como los tribunales constitucionales y no dejarle esa decisión a otros partidos que, naturalmente, trataran de eliminar a la competencia. Lo importante es afirmar, ante todo, el estado de derecho. Las reglas sobre los requisitos democráticos de las organizaciones políticas deben estar vigentes antes que se considere la prohibición de algún partido. En todo caso, el combate al extremismo tiene que ser compensado con políticas de inclusión, concluye Jan-Werner Mueller.

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