07, Abr 2014

Elias Canetti sobre la inflación

“Ahora bien, ¿qué sucede en caso de inflación? La unidad monetaria pierde repentinamente su personalidad. Se transforma en una masa creciente de unidades; estas valdrán cada vez menos a medida que aumente su masa. Los millones, que uno tanto deseaba tener, los sostiene de pronto en las manos, pero ya no son tales, solo se llaman así. Es como si el incremento brusco hubiese privado de todo valor a lo que se incrementa. Una vez la moneda ha entrado en esta espiral, que tiene el carácter de una huida, ya no hay límite previsible. Pues así como se puede contar, en alza, hasta cualquier cifra, así también el dinero puede devaluarse hasta cualquier mínimo.

En este fenómeno volvemos a encontrar aquella propiedad psicológica de la masa que ya he clasificado de especialmente importante y llamativa: el placer ante el crecimiento rápido e ilimitado. Pero en este caso el crecimiento se orienta negativamente: lo que crece se va debilitando cada vez más. lo que antes era un marco es ahora diez mil, luego cien mil, luego un millón. La identificación del hombre individual con su moneda queda así abolida. Esta ha perdido su solidez y sus límites, a cada instante es otra cosa. Ya no es como una persona ni tiene duración de ningún tipo. Su valor es cada vez menor. El hombre que antes confiaba en ella no puede menos que percibir su devaluación como la suya propia. Llevaba demasiado tiempo identificado con ella, la confianza que le tenía era como la que había depositado en sí mismo. La inflación no solo hace tambalearse todo externamente–nada es seguro, nada permanece una hora seguida en el mismo lugar–sino que por culpa de ella el hombre mismo se ve disminuido. Él mismo y lo que había sido siempre pasa a ser de pronto nada; el millón que siempre había deseado tampoco es ya nada. Todo el mundo lo tiene. Pero todo el mundo es nada. el proceso de formación del tesoro se3 ha invertido. Toda la fiabilidad del dinero parece haberse desvanecido. Nada se añade, todo disminuye sin cesar, cualquier tesoro desaparece. Puede definirse la inflación como un aquelarre de la devaluación en el que los hombres y la unidad monetaria confluyen de la manera más extraña. Acaban siendo intercambiables, el hombre se siente tan mal como el dinero, que está cada vez peor; los hombres todos, juntos, se halan a merced del mal dinero, y juntos también se sienten igualmente devaluados.

Elias Canetti, Masa y poder. Galaxia Gutenberg, 2002, ps.231-232

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